Interinos: Experiencia frente a nota
Los docentes están llamados hoy a una huelga contra el proyecto que regula la colocación del profesorado sin plaza fija
Experiencia frente a nota. Se trata de la diatriba suscitada en el seno de la comunidad educativa a raíz del proyecto de la Consejería de Educación, que pretende modificar los criterios por los que hasta ahora se ha regido la colocación de los docentes interinos. Este decreto ha provocado que ANPE, CCOO, CSIF, SADI, CGT y Ustea convoquen hoy una jornada de paro contra la nueva normativa, la segunda huelga tras la organizada el pasado 25 de marzo -a la que están llamados los casi 20.000 docentes que trabajan en Sevilla- y la primera a la que se enfrenta la nueva titular de Educación, Mar Moreno.
Más allá de las posturas enfrentadas de la Junta y profesores, así como de la división sindical tras el acuerdo entre la Administración autonómica y la Fete-UGT, lo cierto es que dicho borrador -de ser aprobado- crea tres grupos de interinos ordenados por criterios diferentes y con distinta preferencia, que vendría a sumar más incertidumbre a la ya de por si inestable situación de estos docentes.
La interinidad ha sido uno de los problemas históricos de la educación andaluza, hasta tal punto que en ocasiones ha rebasado ampliamente los porcentajes permitidos por la Unión Europea, que establece que el personal sin plaza fija en la docencia no debe superar el 8% del profesorado. De ahí que los sindicatos acordaran con la Junta implantar un periodo transitorio durante el cual se han convocado cuatro ofertas masivas de empleo. En este tiempo se han reducido las cifras de la interinidad un 32%, pasando de los 22.000 docentes sin plaza fija de hace varios años a los casi 15.000 actuales (casi 3.000 en Sevilla). A pesar de esta disminución, aún no se han alcanzado los porcentajes europeos, ya que la internidad es del 12%.
Esta meta es la que justifica el nuevo proyecto de la Junta, que pretende reducir la interinidad, aunque con criterios muy distintos a los que defiende la mayoría de los sindicatos de enseñanza. El primer borrador de la Consejería de Educación, que apareció a finales de enero, contemplaba que a partir de 2011 todos los interinos se ordenarían por la nota en las oposiciones para cubrir una vacante. El artículo13 de este texto fijaba las nuevas bases para acceder a las bolsas de trabajo: "Formará parte de las bolsas el personal interino docente que haya superado una o varias pruebas (punto 2) y se ordenará en función de la calificación de las pruebas [...] en el último de los procedimientos selectivos (punto 3)". Los únicos que mantendrán la prioridad sobre este criterio serán los interinos con más de 55 años, principio que no se altera.
La reacción de los sindicatos a estos cambios no se hizo esperar y pidieron que la experiencia continuara como factor predominante en la ordenación de las bolsas de interinos. La consejería que dirigía entonces Teresa Jiménez reaccionó y ofreció a sus interlocutores mantener a los docentes sin plaza fija actuales regulados por el tiempo de servicio, y por la calificación a los nuevos que ingresen tras las próximas oposiciones que finalizan en 2010. La oferta, lejos de contentar a los sindicatos, originó serias dudas técnicas e incluso legales. La Fete-UGT fue el único que se mostró más proclive al diálogo. Ante la postura enquistada que mantenían los representantes de los interinos, la Junta aseguró que la experiencia seguiría contando como factor fundamental, pero sin aclarar cuándo tendría más prioridad que la nota. Esta incertidumbre provocó que las centrales sindicales -excepto Fete-UGT- convocaran una huelga el pasado 25 de marzo. Dos días antes el sindicato que no participó en este paro firmó un acuerdo con Educación para respaldar el decreto, por el que se establecen tres grupos distintos: los de 55 años, que tienen asegurada su plaza; los actuales, que seguirán ordenados por la antigüedad y con preferencia a la hora de cubrir una vacante; y los que se sumen a partir de 2011, los más perjudicados, ya que una comisión decidirá cuándo prima la nota o la experiencia y contarán con menos probabilidades de acceder a la docencia.
Al margen de la ruptura sindical, lo cierto es que el nuevo decreto, por ahora, arroja más sombras que luces. Por un lado, existen precedentes judiciales con sentencias contrarias a sistemas que combinaban criterios distintos por atentar "contra el principio constitucional de igualdad, capacidad y mérito en las pruebas de acceso a la función pública". A ello se une la incertidumbre de que el nuevo sistema reduzca la interinidad, en tanto que siempre existirá un grupo de docentes sin plaza fija -los de 55 años y los actuales- que tienen asegurada su continuidad en la enseñanza, así como el arbitrio de la comisión que decidirá qué criterio se aplicará en cada momento entre los nuevos interinos: si el tiempo de servicio o la calificación.
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