"La primera vez que vino Juan Pablo II a Sevilla fui al aeropuerto andando"

Los invisibles · José María Garrido Luceño

Mediterráneo entre alemanes, estudia en Múnich de 1956 a 1960 en un colegio dirigido por Javierre en el que coincide con Jesús Aguirre y Rouco Varela.

"La primera vez que vino Juan Pablo II a Sevilla fui al aeropuerto andando"
Francisco Correal

12 de enero 2013 - 01:00

EL librero Padilla le editó Antropología Teológica, una síntesis de 44 años de docencia para más de doce mil alumnos. Tercero de seis varones, José María Garrido (Espera, Cádiz, 1927) enseñó Filosofía en el San Francisco de Paula.

-¿Cómo se va a Alemania?

-Lo sorteé a cara o cruz con José María Ballesteros Bornes, canónigo emérito de la Catedral, y me tocó a mí. Yo me ordeno sacerdote en 1952, en el pontificado medieval del cardenal Segura. Dos años después llega Bueno Monreal y decide abrir las puertas, que alguien saliera fuera. Me dijo: "Tú veras, Salamanca o Múnich". Por supuesto, elegí Múnich. Sin saber alemán.

-¿Se integró rápido?

-Yo soy un mediterráneo que acabó metido en la Filosofía Pura, entre alemanes. Pero allí hice mi tesis doctoral sobre la razón y la catarsis en Plotino y San Juan de la Cruz. Y en cuanto pude, volví a los griegos.

-¿Dónde estuvo?

-En el Colegio Español, del que era rector José María Javierre.

-Creo que compartió aulas con Jesús Aguirre y Rouco Varela.

-No podían coincidir, porque Aguirre era teólogo y Rouco canonista. Pero hice alguna amistad. Más con Rouco. Aguirre era demasiado elegante, exquisito. Muchos años después, en la Feria de Sevilla, salía yo de una caseta con un amigo y un sobrino de tomar unas copitas y lo vi, ya duque de Alba, en un coche de caballos. Venía con la espina de que un grupo de periodistas le habían dado el premio de Tonto Contemporáneo. A diferencia de Javier Solana, que también se lo dieron, le sentó fatal.

-¿Y con Rouco?

-Le gusta venir a Sevilla. Charlamos y cenamos juntos. Rouco es muy franquista, demasiado para mi gusto, y eso ha imposibilitado una amistad profunda.

-¿Ya había emigrantes en Alemania?

-Estaban empezando a llegar. En 1959 se pone en marcha el Plan de Estabilización de Ullastres. Una tremenda devaluación de la peseta con lo que los salarios de nuestros obreros se convirtieron en nada. Se fueron en cientos de miles. Con las remesas de la emigración, una moneda fuerte y el turismo impulsado por Fraga, el país pasó de una economía premoderna a una más integrada.

-¿Coincidió con Ratzinger?

-Él estaba por Tubinga. Estando en Alemania, se produce la muerte de Pío XII y la llegada al Vaticano de Juan XXIII. En Alemania le veían poca prestancia, pero hizo época. Y con su encíclica Pacen in Terris cambió el papel de la Iglesia.

-¿A qué Papas conoció?

-A Juan XXIII en Roma, cuando venía de sus vacaciones en Castelgandolfo. A Pablo VI, en una audiencia masiva. En la primera visita de Juan Pablo II a Sevilla, fui andando hasta el aeropuerto. He ido dos veces andando hasta Carmona. Cuando mi hermano Gabriel era párroco en Ubrique, íbamos por los serrijones desde Grazalema hasta Zahara de la Sierra. Somos licaones, perros africanos que se llevan corriendo todo el día.

-Volviendo a Alemania, Angela Merkel es de un partido demócrata-cristiano...

-No le tengo ninguna simpatía. Se la tenía a Konrad Adenauer. La señora Merkel es una marioneta de los banqueros alemanes.

-¿Ha ejercido de párroco?

-Un verano de coadjutor en Lebrija, una sustitución en Los Realejos, Tenerife. También fui coajdutor en Los Remedios y en la iglesia de la Blanca Paloma, en Los Pajaritos.

-¿En Los Remedios con los ricos y en Los Pajaritos con los pobres?

-Como el Tenorio, a los palacios subí, a las cabañas bajé.

-¿Filósofo o teólogo?

-A mí me decían Carlos de Gante. Era doctor en Alemania, licenciado en España. Pero además de la filosofía, la griega, los judíos del siglo XX, Franz Rosenzweig, Enmanuel Levinas, que era lituano como los protagonistas de El violinista en el tejado, además de Gabriel Marcel, al que conocí, y por supuesto Zubiri, me fascina la poesía lírica. Antonio Machado, Federico, a Neruda lo venero. Y la poesía épica. He leído a Homero en griego y es placer de dioses. Y el buen cine. La Jungla del asfalto. Solo ante el peligro.

-¿Qué alumnos pasaron por sus clases?

-Catedráticos de instituto, profesores de Universidad, médicos, abogados, ingenieros, amas de casa a punta pala.

-¿Y políticos?

-Eso menos. Conocí a la plana mayor del PSOE sevillano. A Felipe González, a Guerra, que era más radical, y Manuel Chaves siendo estudiante de Derecho actuó de moderador en una conferencia que di en la Universidad.

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