Memoria de Laboratorios IFMY

Sevilla ayer y hoy

PRÓXIMA ENTREGA Miércoles, 28 de octubre.Preparó específicos de propia gestión y en la industria farmacéutica destacó por su compra de hígados de esturiones para la elaboración de su aceite prescrito por los médicos como antianoréxico en la posguerra

21 de octubre 2009 - 05:03

CONTINUAMOS nuestros recuerdos de Francisco Caballero-Infante y Alcalá (ver Diario de Sevilla de 14 de octubre de 2009). Su inquietud sociopolítica le llevó a ser concejal del Ayuntamiento de Sevilla bajo el mandato de tres alcaldes. A saber, Rafael Medina Vilallonga, duque de Alcalá; Miguel Ybarra y Lasso de la Vega, que había sido compañero suyo de carrera; y José María Piñar y Miura, también compañero de Ciencias Químicas. Con la creación de las Universidades Laborales, el primer rector de la de Sevilla, Luis Ortiz Muñoz, lo nombró gerente de la misma para pasar posteriormente a Interventor bajo el mandato del nuevo rector, José María Piñar y Miura.

Su currículum, paralelo a su vida profesional, está lleno de actividades diversas: entre otras, fue vocal y delegado de juveniles de la Federación Andaluza de Fútbol; bético, dice su hijo Pedro que "por la gracia de Dios", e incluso fue de su junta directiva por breve tiempo (lo incompatibilizó su cargo en la Federación); socio y fundador de varias peñas béticas y fundador, propietario y secretario de la Revista agrícola La Cosecha en sociedad con sus primos los escritores José y Jesús de las Cuevas.

Su hijo Pedro Caballero-Infante y Perales nos añaden datos del desaparecido laboratorio farmacéutico sevillano IFMY (Industrias Farmacéuticas Miguel Ybarra). Este laboratorio fue fundado por Miguel Ybarra y Lasso de la Vega en los inicios de la década de los 40 del pasado siglo XX. Como su fundador era químico y compañero de carrera de Francisco Caballero-Infante y Alcalá, fue con éste con el que primero contó para incorporarlo al equipo científico de la nueva sociedad.

El primer director técnico científico fue el doctor Manuel Lora Tamayo, que había sido profesor de ambos en la Universidad de Sevilla. En el equipo técnico figuraban también dos ilustres químicos, Manuel Bono Janeiro, que luego fue capitular del Ayuntamiento de Sevilla y director del Polo de Desarrollo Industria, y Francisco Pérez Núñez. El primer Farmacéutico Preparador (así se denominaba y aparecía en los envases lo que es hoy Director Técnico) fue José García Boada, doctor en Farmacia y titular de la Farmacia de la calle Orfila. En este laboratorio se preparaban multitud de específicos de propia gestión. Fue famoso en el mundo de la industria farmacéutica cómo compraban directamente hígados de esturiones para la elaboración de su aceite prescrito por los médicos como antianoréxico. Asimismo, comenzaron la preparación de lo que en aquella época era una revolución: la liofilización de los principios activos.

La marcha hacia Argentina del propietario y fundador para encargarse de otros sectores empresariales de su familia dio al traste con todo.

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