Sevilla

De Mercasevilla y el saxofonista del PP

 Carmen Castreño lo ha intentado en firme por dos veces, pero ha sido imposible el acuerdo económico con Sando, una empresa que no acepta cantidades económicas inferiores a las que se le han reconocido en sentencia judicial. Mercasevilla irá al concurso voluntario de acreedores por acuerdo del consejo de administración.

Los planes de Espadas para la gran lonja, basados en la ampliación de capital por más de 5 millones de euros para ganar liquidez y pagar a la sociedad constructora, se han frustrado por el bloqueo de Mercasa expresado en la junta general de accionistas. No se olvide que Mercasa es el Estado. Su representante en Sevilla es Pablo González, hermano del ex presidente de la Comunidad de Madrid. Mercasa defiende que es precisamente con el concurso de acreedores voluntario como se puede salvar Mercasevilla, lastrada por la exigencia de Sando para que se cumpla la sentencia por la que debe recibir unos 12 millones de euros, intereses incluidos.

La semana comenzaba para el alcalde Espadas con el reconocimiento al éxito de la Semana Santa y, en pocas horas, se enfriaba el ambiente con el bloqueo a la ampliación de capital de Mercasevilla. Alguien dijo que las alegrías en fútbol duran una semana y en política nunca más de un cuarto de hora. Y eso que Espadas ha solucionado ya hasta la mayoría de las licencias de actividades del Club Pineda.

Tiene su cuarto y mitad de gracia que el alcalde de izquierdas sea el que ponga orden en la Semana Santa, con aplauso generalizado de las cofradías, y a la chita callando solucione también lo de Pineda. A este Espadas que el miércoles logró la aprobación de sus primeros presupuestos sólo le falta regularizar las situaciones de La Raza y el Citroën, los dos negocios de hostelería que ocupan edificios municipales, para que en el Grupo Popular se miren al espejo: "¿Qué hicimos por los nuestros durante cuatro años?".

En el PP andan sin rumbo, a la deriva, hasta tal punto que en el pleno vespertino se presenció algo insólito, el tono radicalmente distinto sobre un mismo asunto del portavoz, Juan Ignacio Zoido, y del concejal Beltrán Pérez. Resulta que Pérez, como era previsible, saca el mandoble y se harta de darle leña al gobierno por las cuentas que ha presentado, con papeles, cifras, análisis y el blablablá habitual. Pero toma la palabra Zoido y se muestra cual corderito con el presupuesto. Tiende la mano al gobierno, que nunca se la coge, y hasta felicita a los funcionarios que han trabajado en las cuentas y a la ex delegada de Hacienda, Asunción Fley, que fue la número dos del PP en la lista del batacazo.

En la bancada y en los pasillos se comentó la evidente disparidad de criterios en el PP, como que pareciera que el ex alcalde navega mentalmente en las aguas del pasado. Zoido se fue del Pleno a un acto sobre la Sevilla de 2029, un ejemplo clamoroso de venta de humo,  donde se hizo una foto con un tío tocando el saxofón. Tócala otra vez, Juan Ignacio.

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