"Messi nunca llegará a Maradona, que en su país es más que Perón y Gardel"
los invisibles
José Manuel García-Otero. Hijo, nieto y hermano de toreros, cruzó primero el río para ser periodista y más tarde el océano para ser la sombra de Maradona y contar el sol de Messi
VIAJÓ doce veces a Argentina. José Manuel García-Otero (Sevilla, 1955) vuelve a ese país con su segunda novela. Es autor de una biografía de Messi que fue traducida al húngaro.
-¿Se cambió de apellido por la literatura?
-Cuando fui a cubrir en 1994 el Mundial de Estados Unidos, en la aduana de Nueva York había tres millones de José Manuel García González, unos cuantos fichados por el FBI. Decidí adoptar el segundo apellido de mi padre.
-¿También hizo las Américas?
-El primero fue mi abuelo, José García Alcalareño. Le dio la alternativa en 1919 en Murcia Rafael el Gallo con Joselito de testigo. En Colombia fue rival del Papa Negro, el padre de los Bienvenida. Mi padre siguió sus pasos, pero le pilló la guerra de por medio. Estuvo en América con algunos negocios. Me faltó el canto de un duro para ser venezolano. Cuando mi madre preparaba el billete, el negocio se fue al garete.
-Su segunda novela tiene cuatro mecenas.
-Y cuatro asesores. Uno de historia, otro financiero, un asesor oncológico y una asesora policial.
-Viaja en la trama a Buenos Aires y Medellín...
-También a Barcelona y Madrid, donde viví los mejores años de mi vida personal y profesional. Yo soy trianero, y como canta Manuel Molina hasta en la calle Sierpes me siento extranjero. Me he sentido argentino y ciudadano de Belgrado o Sarajevo.
-¿Qué le atrae de Argentina?
-El gran ídolo de los argentinos no es Serrat, es Sabina. En un boliche propiedad de mi amigo Marco Franchi, ex agente de Maradona, actuaba un conjunto de rock especializado en canciones de Sabina. Soy muy amigo de Bilardo y Menotti. Dos excelentes personas que no se pueden ver.
-Los dos hicieron a Argentina campeona del Mundo.
-Menotti en el Mundial de Kempes y Videla. El de Bilardo lo ganaron Maradona, Dios y diez matados. El central de aquella selección era un tal Tata Brown al que echaron del Murcia de lo malo que era. Valdano jugó esa final. Se lo he dicho a él. Es un gran comunicador, pero como futbolista era regular.
-¿Messi es más que Maradona?
-En aquel Mundial de México, el pueblo argentino estaba sumido en una enorme depresión, tenía la autoestima por los suelos. Fue humillado primero por la dictadura, treinta mil desaparecidos, y después por el megalómano de Galtieri, que lo metió en la guerra de las Malvinas. Ahí aparece Maradona, que derrota a los alemanes y antes a los ingleses. Por mucho que haga Messi, hay muchos niños que no han visto jugar a Maradona y es Dios para ellos. Más que Perón, más que Gardel.
-¿El periodismo fue un camino para la literatura?
-Toqué todos los palos. Con Javierre escribí hasta editoriales.
-¿Lo confesó alguna vez?
-No. Jamás hablé con él de Dios, hablamos de los hombres y de periodismo.
-¿Cómo vivió la guerra de los Balcanes?
-A través de mi amigo Radomir Antic, el embajador yugoslavo en Grecia me facilitó un visado. Fue en plena guerra para contar la vida de las familias de los deportistas que jugaban en España. Estuve en la cafetería Riazor que tenía un hermano de Djukic cerca de Belgrado; en casa de Kovacevic, el de la Juve y la Real, que tenía un hermano policía que murió de un infarto. Conocí al padre de Ognenovic, aquella pulga atómica que fichó el Madrid. Era profesor de Literatura. Visité en su casa a la familia de Mijatovic.
-¿Por qué tituló el libro 'Messi, sueños de un principito?
-El Principito y Cien años de soledad son mis dos libros de cabecera. El libro de Saint-Exupery es un cuento mágico. Messi no juega, Messi crea. Es un creador, un mago. Le regalé un ejemplar de El principito. Me dio las gracias quince veces. Es supernormal.
-¿No cruzó la orilla del fútbol?
-Soy sevillista desde pequeño. Mi padre, corredor de aceitunas, era muy amigo de Benito Villamarín, que quiso hacerlo bético.
-¿Por qué pensó en José María del Nido para presentarle su primera novela?
-Lo invité y él se ofreció.
-También ha escrito biografías de Gordillo y de Butragueño...
-Butragueño es el que cambia el fútbol en España, no Raúl, que es el más supervalorado. El Buitre, en otra época, sería el Lazarillo de Tormes, dejaría al ciego sin queso quinientas veces.
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