Sevilla

Multas de 30.000 euros por maltrato animal y sacrificio cero

  • La nueva ordenanza prohíbe encerrarlos en un balcón o coche con altas temperaturas, que circulen junto a vehículos o esparcir azufre como repelente.

Un perro es paseado por su dueña por un parque sevillano. Un perro es paseado por su dueña por un parque sevillano.

Un perro es paseado por su dueña por un parque sevillano. / Juan Carlos Muñoz

La nueva Ordenanza Municipal de Protección, Bienestar y Tenencia Responsable de Animales de Sevilla, aprobada por unanimidad por el Consejo Municipal de Protección y Bienestar Animal, integra las dos normativas existentes en la materia y recoge nuevas protecciones y obligaciones, con multas de hasta 30.000 euros para los incumplimientos más graves.

Así, se desarrollan figuras como el voluntariado o las familias de acogida, se plasma en la norma el sacrificio cero ya aplicado en la realidad y se tipifica el maltrato psicológico o el abandono animal si en cinco días no se ha recogido. Además, recoge prohibiciones como dejar al animal encerrado en un balcón o terraza o en un vehículo con altas temperaturas, que se les realicen mutilaciones estéticas, esparcir azufre u otras sustancias como repelentes, hacer que circulen junto a un vehículo a motor o entren en parques infantiles.

En rueda de prensa, el delegado de Bienestar Social, Juan Manuel Flores (PSOE), junto al director de Salud Pública, Antonio Sánchez, ha explicado que se ha trabajado en el seno del consejo, compuesto por técnicos municipales, el movimiento asociativo animalista, organizaciones profesionales y grupos políticos, para obtener la "mejor norma posible".

"Supone un salto cualitativo enorme en la protección y tenencia de animales que da respuesta a muchas necesidades y anhelos de las asociaciones animalistas", agrega, destacando las garantías dadas por el Ayuntamiento, velando la protección de la salud pública" y aumentando la capacidad de intervención municipal.

El documento, a la espera de su ratificación en Pleno previsiblemente en abril, recoge por primera vez el sacrificio cero, aunque ya se aplicaba de facto desde hace años en el Zoosanitario Municipal, que ahora pasará a llamarse Centro Municipal de Protección y Control Animal. Este elemento vendrá acompañado de campañas de esterilización, fomento de la tenencia responsable, lucha contra el abandono, concienciación social y colaboración con asociaciones animalistas.

También, se recoge la consideración de los animales como "seres sensibles", tipificando el maltrato psicológico, que deja marcadores físicos reconocibles, como que el animal gire sobre sí mismo de forma continuada o en zigzag, lo que podría ser síntoma de encierros, tal como explica Sánchez. El maltrato no sólo implicaría multa para el dueño, sino que supone igualmente la retirada del animal.

Gatos vagabundos

Además, se reconoce la singularidad de los gatos ferales o vagabundos, que son de difícil adaptación en un entorno doméstico por su naturaleza, por lo que se usará el método de captura, esterilización y retorno (CER), usado en ciudades como Madrid o Barcelona y que requiere de voluntarios animalistas. En este marco, se controla la población, se le ponen las vacunas necesarias y se desparasitan, "salvaguardando la salud pública".

La ordenanza recoge nuevas prohibiciones como el maltrato psicológico, las mutilaciones estéticas, atar o encadenar a los animales, el sacrificio de un animal agresivo sin haber explorado otras opciones para reconducir su comportamiento, obligar a trabajar a animales preñadas o recién paridas, administrar sustancias tranquilizantes y su uso como reclamo o esparcir azufre u otras sustancias como repelentes de animales.

También, se prohíbe que los animales circulen acompañando a vehículos a motor o que se queden en éstos sin tener garantizadas las condiciones ambientales y sin supervisión, como puede ser un coche cerrado en un día con altas temperaturas. Algo similar ocurre en el caso de los balcones, terrazas o patios, en los que no se podrá recluir al animal. Los animales tampoco podrán entrar en los parques infantiles, ser bañados en las fuentes públicas o llevar collares que les supongan dolor, ahogo o daño.

Multas de entre 75 y 30.000 euros

En este contexto, se establecen multas de entre 2.001 a 30.000 euros para las infracciones muy graves, como mutilar a los animales con fines estéticos; graves, como no realizar las vacunaciones, multado con entre 501 a 2.000 euros, o entre 75 y 500 euros para las leves, entre las que se encuentran administrar alimentos en la vía pública a animales silvestres, vagabundos o abandonados, salvo gatos ferales.

La perturbación a la comunidad con el ruido producido por parte de éstos por la noche, entre las 23:00 y las 7:00, también queda plasmado en una normativa que, del mismo modo, regula el transporte de los animales en los vehículos, con el uso de sistemas de anclajes para garantizar que no se entorpezca la conducción y la seguridad de los ocupantes y del animal.

Se establece como maltrato animal la pérdida de un animal que no se haya comunicado en 72 horas o que en cinco días no se pase a retirarlo una vez que ha sido localizado y se encuentra en el Zoosanitario, mientras que las responsabilidades sobre éste se extienden tanto al propietario como al portador. Además, se reducen los plazos del registro para su identificación, cambio de domicilio o baja, entre otros, pasando de un mes a una semana.

Voluntariado, familias de acogida y transparencia

La norma define el uso del sacrificio eutanásico "sólo si no es posible otra actuación clínica posible para su recuperación" y su acceso a los edificios municipales, a la vez que aumenta la protección en cuanto a los establecimientos de venta y modifica la regulación de los animales potencialmente peligrosos, priorizando que estén en instalaciones adecuadas en vez de permanentemente atados, entre otras medidas.

Los animales que sean adoptados en el Zoosanitario serán entregados todos identificados y vacunados, quedando todo ello registrado en un libro de movimientos que será público. En esa línea, se introduce el concepto de voluntariado, "siempre que no colisiones con la labor de la plantilla municipal, y se crea la opción de las familias de acogida para la cesión temporal de los que hayan sido maltratados y necesiten contacto humano para recuperarse hasta que aparezcan sus dueños o sea adoptado en un proceso en el que tendrán preferencia. Aquellos que sean usados en exposiciones, concursos y circos tienen que tener el informe favorable del veterinario.

La plaga de cotorras

Por otra parte, preguntado por el avance de las actuaciones municipales ante la plaga de cotorras Kramer y argentina existente en la ciudad, Flores ha señalado que las primeras actuaciones se centran en el "control no cruento de la especie" en una zona como el Parque de María Luisa, donde existen una de las mayores poblaciones de estos animales y ante el peligro que supone especies como el nóctulo gigante, especialmente presente en la zona.

Así, señala que se está finalizando el documento para la licitación del contrato relativo a su captura como primer paso de control. "Hay un compromiso de ir hacia la intervención de la especie invasora", explica.

De hecho, detalla que ya en 2017 se planteó el disparo con carabina, lo que generó "una zozobra social". "No había tanta concienciación sobre el problema como hay hoy, donde buena parte de la población sabe cuál es la situación", indica, recordando que los pasos de actuación están diseñados desde el año pasado, tras realizar el análisis de las iniciativas desarrolladas en otras ciudades.

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