Pobreza Pajaritos y Polígono Sur "Aquí hay niños que el único desayuno que llevan al colegio son los mocos"

  • Los líderes vecinales de las dos zonas más pobres de España se reúnen para analizar el estado de sus barrios a dos meses de las elecciones municipales

Salvador Muñiz, Rafael Pertegal hijo y Rafael Pertegal padre, en la puerta de la asociación de Tres Barrios Salvador Muñiz, Rafael Pertegal hijo y Rafael Pertegal padre, en la puerta de la asociación de Tres Barrios

Salvador Muñiz, Rafael Pertegal hijo y Rafael Pertegal padre, en la puerta de la asociación de Tres Barrios / José Ángel García

Los Pajaritos y las Tres Mil Viviendas son, por ese orden, los dos barrios más pobres de España. Ambas zonas han experimentado un notable deterioro en los últimos diez años, primero como consecuencia de la crisis económica y después por los recortes en políticas sociales de las diferentes administraciones.

En Los Pajaritos, por ejemplo, la Unidad de Trabajo Social (UTS) está dando citas para el mes de noviembre, y Cáritas está tan desbordada que es la asociación de vecinos la que el pasado martes comenzó a repartir casi 45.000 kilos de alimentos a más de 2.000 familias necesitadas del barrio. "Nadie se va a quedar sin leche", dice el presidente de la asociación, Salvador Muñiz, mientras enseña los alimentos preparados para su distribución, reunidos con la ayuda de la Cruz Roja y obtenidos con fondos europeos.

Este periódico ha invitado a los dirigentes vecinales de ambas zonas a que analicen el estado de sus barrios a menos de dos meses de las elecciones municipales. La situación de las Tres Mil Viviendas y de Los Pajaritos (o del Polígono Sur y Tres Barrios, si se prefiere) es algo distinta.

En el primero de estos barrios se ha invertido mucho dinero a lo largo de los años, con pobres resultados a la hora de regenerar la zona. Hay un plan integral, una oficina de la comisionada, un centro cívico, otro de mayores, una biblioteca. En Los Pajaritos no hay nada de eso. La única inversión fuerte que se ha hecho ha sido la construcción de nuevas viviendas, de las que sólo se han entregado una veintena, en un proyecto que acumula años de retraso.

Las Vegas, desde la torre del parque de Bomberos. Las Vegas, desde la torre del parque de Bomberos.

Las Vegas, desde la torre del parque de Bomberos. / Juan Carlos Vázquez

"El Polígono Sur es el barrio en el que más dinero se ha invertido en Sevilla, y sin embargo ha empeorado", explica Rafael Pertegal, presidente de la asociación de vecinos Martínez Montañés, que representa a la barriada del mismo nombre, más conocida como Las Vegas, la zona más deprimida de la ciudad. "Hace unos meses pedimos a la Junta una auditoría de cuánto dinero se había gastado en el barrio. A día de hoy, el nuevo gobierno tampoco parece dispuesto a hacerla".

Pertegal hace un repaso de los distintos partidos políticos con representación en el Ayuntamiento y lo que han hecho por el barrio en los cuatro últimos años. "El PP también apoyó lo de la auditoría y hasta ahora no ha cumplido. Ciudadanos no ha venido ni una sola vez al barrio. IU y Podemos vinieron un día y parecía que estaban viendo una película. Y Juan Espadas, como alcalde, debería tratar de ganarse a la gente con hechos".

Las Vegas se ha convertido en una zona repleta de plantaciones de marihuana. Los vecinos llevan al menos dos años denunciando este fenómeno, pero no ha sido hasta ahora, un mes antes de las elecciones generales y dos de las municipales, cuando el Gobierno ha decidido intervenir e impulsar un plan contra el cultivo de cannabis en el Polígono Sur.

Los tres representantes vecinales, en la asociación de Tres Barrios. Los tres representantes vecinales, en la asociación de Tres Barrios.

Los tres representantes vecinales, en la asociación de Tres Barrios. / José Ángel García

Otro gran problema es la ocupación de viviendas. "Hay que buscar soluciones, intentar negociar con los vecinos y obligarles a que paguen una cantidad para que puedan afrontarse las reparaciones urgentes en los bloques. Si no hay ingresos de ningún tipo, no se puede sostener ninguna comunidad de vecinos y estamos abocados a que en las viviendas vacías haya asaltos continuos".

Pertegal acude a la reunión acompañado de su hijo, Rafael Pertegal Santiago. Puede hablar de la experiencia de una persona joven que vive en la zona más degradada de Sevilla. Niega que haya tenido más problemas para encontrar trabajo por ser de las Tres Mil, como otras personas aseguran. "El que quiere trabajar, al final trabaja", apunta. Desde su perspectiva, hace falta trabajar en la educación, con los niños desde pequeños para poder cambiar algo, y sobre todo controlar el absentismo escolar.

En Los Pajaritos no hay los servicios que sí tiene el Polígono Sur, al que ha superado en los últimos años como barrio más pobre de España. "En las tres barriadas (Los Pajaritos, la Candelaria y Madre de Dios) viven unas 33.000 personas. No hay centro cívico, ni centro de mayores, ni biblioteca... La asociación de vecinos tiene un despacho de cuatro metros cuadrados. Falta un trabajo de campo sobre las viviendas, porque muchos de los dueños no son los que figuran porque ha habido mucha venta ilegal a bajo precio", explica Salvador Muñiz.

Salvador Muñiz, con los alimentos que se reparten en su asociación. Salvador Muñiz, con los alimentos que se reparten en su asociación.

Salvador Muñiz, con los alimentos que se reparten en su asociación. / José Ángel García

El dirigente vecinal lamenta que no se recuperen proyectos como el de la escuela-taller, que "tenía a muchos jóvenes recogidos y quitados de la calle". "Hay que establecer prioridades. No dudamos de la buena voluntad de los políticos, pero aquí hay un grave problema social. Hay niños que el único desayuno que se llevan a la boca son los mocos. Así de duro".

Muñiz añade que la asociación de vecinos no sólo reparte alimentos. También entrega gel de baño, champú, toallitas de bebé... Critica que no haya una política cultural que fomente la participación vecinal en determinados actos o eventos sociales. "Queremos lo mejor para nuestros barrios, evidentemente, pero yo me conformaría con que se nos tratara igual que al resto de ciudadanos".

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