"Parece que se nos ha olvidado cómo estaba Sevilla después de la Expo"
Los invisibles
Vendió su empresa y ahora trabaja bajo la dirección de un libanés. Sevillano de El Pedroso, coordina las tareas de mantenimiento de vías férreas entre Alcázar de San Juan y Almería.
COMO un reloj. José Reina (El Pedroso, 1958) terminó Arquitectura Técnica, número uno de su promoción, en 1979. Se fue a la mili, 23-F incluido, en 1980. Se incorporó a la empresa de su padre en 1981. Se casó en 1982. Como su pasión es la obra civil, la noche de bodas la pasó en un hotel de carretera de Andújar.
-¿Cómo llega a las obras?
-Mi padre era cantero, trabajaba en una empresa de mi tío Ramón, que llegó a ser alcalde de El Pedroso. Yo he visto a mi padre poniendo bordillos y adoquines en la calle Ramón y Cajal. Después montó su propia empresa.
-¿Fue su primer empresario?
-Tardé un poco. Pedí prórroga en la mili y me dieron mili y media. Me destinaron a Cádiz y allí me matriculé en Empresariales, que nunca terminé. El 23-F me cogió vestido de marinero en la Escuela de Empresariales. Cuando vi que uno de los golpistas era Camilo Menéndez, capitán de navío con destino en el Instituto de Hidrografía donde yo servía, dije: "Me queda más mili que a Cascorro".
-¿La mili frenó su carrera?
-Serví como aparejador, llevé la dirección técnica de la imprenta y el comedor de Marinería. Por 130 pesetas al mes. Además, trabajaba en un estudio de arquitectura, Barbadillo y Esperón, y en una empresa constructora.
-Con la vida civil, la obra civil.
-Me incorporo a la empresa de mi padre y en 1987 decido iniciar la división ferroviaria. Monto vías, cambio carriles, arreglo traviesas. Llegamos a tener setenta empleados y hace dos años vendimos la empresa.
-Tal como está la cosa, la vendieron en el mejor momento.
-El tema de obra civil y ferrocarriles está en boga. En España sólo hay 18 empresas homologadas por Adif que tengan maquinaria pesada y no hay ninguna chiquitita. La única pequeña era la nuestra, Eustaquio Reina S.A., y la vendimos.
-¿Con la venta se desvinculó?
-La vendimos a Bruesa y ahora soy director de contratación y oficina técnica de Bruesa Raíl, subsidiaria de la matriz. El director general es un libanés casado con una cordobesa. Un fenicio rubio, cristiano maronita, ojos azules.
-¿Sigue vinculado con los trenes?
-Soy gerente de la UTE que se encarga del mantenimiento de todas las vías ferroviarias desde Alcázar de San Juan hasta Almería.
-¿Han tenido que quitar nieve?
-Se han roto algunos carriles por efecto de las bajas temperaturas. La nieve sólo la hemos visto en la Mancha y en Sierra Mágina.
-¿Su generación ya no se iba a Barcelona con Lara y Planeta?
-Yo soy de la generación del autobús de Constantina, donde íbamos a estudiar desde El Pedroso. Del grupo sólo dos trabajaron para Lara, Javier Harillo, que estuvo al frente de la Fundación en Sevilla y nos juntó a todos en sus bodas de plata, y Antonio Navarro.
-¿Dejó el pueblo por la capital?
-En la empresa hay bastante gente de El Pedroso, de Cantillana y de Brenes. De donde menos hay es de Sevilla capital.
-¿Los carriles tienen memoria?
-Yo he quitado carriles del año 29 de la línea Los Rosales-Zafra.
-¿Qué revolucionó la alta velocidad?
-No revolucionó nada. Hizo que los españoles sintieran el ferrocarril de una manera distinta. Antes se veía como una carga y desde el AVE la gente en España ama más el ferrocarril que el avión. Ha sido un cambio cualitativo, un cambio que tiene nombre y apellidos: Felipe González. Las cosas como son; hay que reconocerlas. Sin él, Sevilla no tendría AVE todavía.
-¿Qué lee el paisano de Lara?
-Sobre todo, libros de ciencia-ficción. Me gustan los futuribles.
-¿La ciencia de la crisis es ficción o realidad?
-El año está bastante malo, yo me conformo con contratar un poquito más que el año pasado, pero la crisis es más psicológica que real. Es más el miedo que hay en la cabeza. Y lo mal que los bancos han hecho las cosas. Este país tiene capacidad de superación. No ha sido ésta la primera crisis. Parece que se nos ha olvidado cómo estaba Sevilla después de la Expo. Un verdadero caos, y se remontó. Sevilla no recibía un duro para obra civil de la Junta de Andalucía por el famoso agravio comparativo. O la crisis de los años ochenta. El empresario tiene que tener riesgo y saber jugar. No ser una mano ejecutora de la Administración.
-¿Hay sitio para el riesgo?
-Es innato al buen empresario. Hay que tener valor para ser empresario, está muy mal visto. Lo he vivido en mis propias carnes. Yo he sido empresario hasta hace dos años y no me he quitado la mentalidad. Por eso no tengo vacaciones. Con las ganas que tengo de conocer Nueva York. El Estado y la Universidad deberían preocuparse por fomentar vocaciones de empresarios a los que se les reconociera su papel.
-¿Quién pone las piedras en la vía del tren?
-Es lo que hacía mi padre. Eran piedras de calizo, ahora son de silicio. Se entremezclan y forman un conglomerado que evita los dos movimientos del tren, compresiones y tracciones. Es un airbag de la naturaleza. Tienen que ser piedras de cantería. Los chinos lavados, los cantos rodados de los ríos no sirven. Hay mucha gente detrás del tren para que funcione. Nunca olvido la lección de mi profesor de Cálculo de Estructuras: en una viga de hormigón de canto 50 un pájaro se posa y flecta. Carga y descarga.
También te puede interesar
Lo último