36 años del PSOE en la Junta de Andalucía El año que ganó ‘Jaque a la dama’

  • Cuando el PSOE gana las primeras andaluzas, gobernaba la UCD y era arzobispo Bueno Monreal l El mundo estaba pendiente del desembarco británico en las islas Malvinas

Rafael Escuredo, entonces presidente de la Junta, con Luis Uruñuela, que en 1982 era alcalde de Sevilla. Rafael Escuredo, entonces presidente de la Junta, con Luis Uruñuela, que en 1982 era alcalde de Sevilla.

Rafael Escuredo, entonces presidente de la Junta, con Luis Uruñuela, que en 1982 era alcalde de Sevilla. / Pablo Juliá

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Es un número que se repite como un mantra. 36 años de Gobiernos socialistas en Andalucía. El 23 de mayo de 1982 Rafael Escuredo, hijo de la sierra de Estepa, ganó las primeras elecciones celebradas en Andalucía. Susana Díaz tenía siete años. Cinco meses y cinco días después, un sevillano de Bellavista, Felipe González Márquez, barre en las elecciones generales del 28 de octubre. Susana Díaz acababa de cumplir ocho años. España hacía su primera comunión con el socialismo. Viene hasta un Papa para la confirmación. En la primera de sus cinco visitas a España, Juan Pablo II llegó el 31 de octubre, tres días después de las elecciones generales, y el 5 de noviembre da una homilía en el campo de la Feria, vulgo la calle del Infierno. El Gobierno de la UCD estaba todavía en funciones.

En 1982 la Liga terminó el 25 de abril porque había Mundial. El de España y Naranjito. La Real Sociedad ganó su segundo título liguero dentro del cuatrienio vasco, después vendrían las dos del Athletic de Clemente. La Real lleva 36 años sin ganar la Liga, los que el PSOE en la Junta con el aval del sufragio universal. Después de Escuredo, llegan Borbolla, Chaves, Griñán y Díaz. Todos, salvo Chaves, fueron consejeros en el Gobierno del predecesor.

En un Cabo Cañaveral de la memoria, desde ese día de mayo del 82 han pasado diez Mundiales de Fútbol, de España a Rusia; nueve Juegos Olímpicos; ocho Eurocopas con participación española (su ausencia en la del 92 permite esta pirámide invertida); siete alcaldes de Sevilla; seis presidentes del Gobierno; cinco presidentes de la Junta; cuatro Nobel de Literatura al idioma español (García Márquez aquel mismo 1982, Camilo José Cela, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa), tres Papas de Roma (y tres arzobispos de Sevilla, disciplina pastoral), dos Reyes y un solo alcalde de Marinaleda. Tiempo perdido o empatado con Proust en la plaza de la Magdalena.

Era una España de servicio militar, cabinas de teléfono, gobernadores civiles y máquinas de escribir. Todavía existía la Hoja del Lunes, que el día 24 de mayo informó de los resultados electorales y de la guerra de las Malvinas. El 22 de mayo, coincidiendo con la jornada de reflexión, tres mil soldados británicos desembarcaban en la bahía de San Carlos del archipiélago austral. Algunos argentinos seguirían los acontecimientos desde España. Aquí vivía exiliada Isabel Perón. El 4 de junio, el Barcelona, que se había proclamado campeón de la Recopa y del Pichichi con Quini, anunciaba el fichaje de Diego Armando Maradona, que jugaría con su selección el primero de sus cuatro Mundiales, con un campeonato y un subcampeonato.

La prensa local destacó que el 22 de mayo, víspera de la jornada electoral, el Patio de Banderas acogió un concurso-desfile de cruces de mayo en el que participaron casi un centenar de pasos infantiles. Una iniciativa de José Luis Ortiz Nuevo, delegado municipal de Cultura, del mismo partido, el PSA, que el alcalde de Sevilla, el abogado Luis Uruñuela, beneficiario de un pacto a tres bandas para bloquear el acceso de la UCD a los Ayuntamientos.

Tiempo de tipos seductores. El perfil de Luis Uruñuela (tenía 45 años), del propio Rafael Escuredo (38), que con los años cambió la política primero por la abogacía y después por la novela negra. A ese espectro pertenece un nuevo protagonista de aquel tiempo de Sevilla. El mismo día de las elecciones andaluzas, la prensa se hacía eco de la probabilidad de que un experto en islamismo llegara a la diócesis de Sevilla. El rumor se confirmó y Carlos Amigo Vallejo, vallisoletano de Medina de Rioseco, un joven prelado de 47 años, llegaba en el crepúsculo del cardenal José María Bueno Monreal. Venía de la diócesis norteafricana de Tánger, la ciudad donde había nacido Plácido Fernández-Viagas, el juez que fue nombrado primer presidente de la Junta de Andalucía en la fase preatonómica. Juez de profesión, aficionado al teatro, tenía su despacho oficial en la Diputación y el oficioso en la cafetería Nova Roma. Murió el día de la Imaculada de 1982, dos años después del asesinato de John Lennon y una semana después de que Felipe González jurara su cargo de presidente del Gobierno ante el rey Juan Carlos I.

Felipe de Borbón tenía quince años y el 8 de mayo de 1982 asistía en Ferrol a la botadura del portaaviones Príncipe de Asturias. Su padre, el rey Juan Carlos I, viajaba a Alemania para recibir el 20 de mayo el premio Carlomagno. Alemania perdió el Mundial de Fútbol –contra la Italia de Paolo Rossi y Sandro Pertini–, pero ganó el festival de Eurovisión celebrado ese año en Londres. A España la representó la sevillana Lucía, que ocupó una digna posición con una canción con ritmo de tango, El, que la semana de las elecciones andaluzas ocupaba el primer puesto de los Cuarenta Principales por delante de éxitos de Mecano, la Orquesta Mondragón, Miguel Ríos, Demis Roussos o Rocío Jurado. En 1982 empezó Jesús Quintero la aventura radiofónica de El loco de la colina.

Como 32 años después, el Parlamento Andaluz lo formaban 109 escaños. En aquella ocasión sólo fueron seis las diputadas elegidas: Ángeles Cobo, Hortensia Gutiérrez, Amparo Rubiales, Amalia Jiménez, Carmen Martínez y Pilar Pulgar. El 2 de diciembre de 2018 consiguieron escaño un total de 52 mujeres, multiplicando casi por nueve el coeficiente de mayo de 1982.

En plena campaña de las andaluzas, Eta asesinó en Éibar al taxista Antono Huegun Aguirre. Con el Gobierno de Calvo-Sotelo en funciones, la banda terrorista asesinó el 4 de noviembre de 1982 al general Lago Román, jefe de la División Acorazada Brunete. “Los comandos terroristas aprovecharon la visita del Papa Juan Pablo II para dar el golpe de efecto que no habían logrado durante la celebración del Mundial”, escriben los autores del libro Sangre, sudor y paz. Eta hizo una campaña para cerrar la central nuclear de Lemóniz.

La UCD eligió el Patio de Banderas para su mitin de cierre de campaña. El PSOE, con Felipe González entre los oradores, lo hizo en los aparcamientos de la Feria de abril, que esa primavera había contado con cinco tardes de Curro en los carteles de la Maestranza. Felipe Alcaraz era el candidato comunista. Dolores Ibárruri, la Pasionaria, y Santiago Carrillo, intervinieron en el mitin de los Jardines del Valle. AP, que presentaba de candidato a Antonio Hernández Mancha, eligió el Prado de San Sebastián, con Manuel Fraga como estrella de la noche. Los andalucistas, con Alejandro Rojas-Marcos, lo dieron en un solar de la plaza de la Encarnación. El mitin más insólito lo protagonizó el notario Blas Piñar, líder de Fuerza Nueva, en el cine Palmera.

La cartelera de Sevilla estaba llena de salas de cine. Junto a reclamos para cinéfilos como El último tango en París (cine Los Remedios), La mujer del teniente francés (Rialto) o Carros de fuego (cine Bécquer), eran tiempos del destape. En el Bicine Español del Polígono San Pablo echaban Al doctor Jekyll le gustan calientes. El 23 de mayo de 1982 habían pasado quince meses del 23-F. En el cine Trajano proyectaban Todos al suelo, con Esteso y Pajares, de Mariano Ozores. El mismo director, ya en 1982, rodó y estrenó ¡Que vienen los socialistas! En sus memorias confesaba que había sido una de sus películas con menos taquilla. “No interesó a nadie”. Todo lo contrario que Cristóbal Colón, de oficio... descubridor, del mismo año.

En el Lope de Vega, coincidiendo con las elecciones, cambió la programación. Se levanta el telón de Mariana Pineda, de Federico García Lorca, y llegaba Anacleto se divorcia, de Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández. En la programación de Televisión Española del 23 de mayo había conexiones con Andalucía y la retransmisión del desfile de las Fuerzas Armadas.

La misma semana que Escuredo ganó la andaluzas, Belisario Betancur venció en las elecciones de Colombia. Bernard Hinault ganó el Tour de Francia –no lo hace un francés desde 1985–, Luis Rosales el premio Cervantes y Jesús Fernández Santos el premiocon la novela Jaque a la dama.

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