Sevilla

Red Ciudadana censura que se celebren conciertos en el monasterio de la Cartuja

  • Desde el CAAC niegan que los elementos arquitectónicos, la vegetación o la fauna se vean afectados.

Montaje en la pradera exterior del monasterio para el concierto de la MTV. Montaje en la pradera exterior del monasterio para el concierto de la MTV.

Montaje en la pradera exterior del monasterio para el concierto de la MTV. / M. G.

La Red Ciudadana de Sevilla ha alertado del riesgo que la celebración de conciertos supone para el recinto del Monasterio de Santa María de las Cuevas. Según el colectivo, se producen daños en la arquitectura, la vegetación y la avifauna. Red Ciudadana ha presentado un escrito a la delegada territorial de Cultura, Susana Cayuelas, en el que denuncia la realización de estos recitales, la ausencia de autorizaciones para los mismos y los daños ocasionados. Ante ello, solicitan la apertura de una investigación urgente y la depuración de las responsabilidades, incluso penales, si las hubiera.

Por su parte, desde el CAAC han negado a este periódico las acusaciones, asegurando que los conciertos, la mayoría para menos de 500 personas, no causan daños, que forman parte de la propia misión del CAAC y que el recinto cuenta con la necesario mantenimiento y conservación, tareas en las que emplean en torno al millón de euros al año, un tercio prácticamente del presupuesto, con un contrato con la empresa Tragsa para las zonas verdes y vegetación por un importe anual de 130.000 euros.

El colectivo ciudadano ha denunciado "el terrible y preocupante estado" en el que estaría el patrimonio histórico-artístico, verde y natural del monasterio de la Cartuja. Según Red Ciudadana, el recinto ha estado durante mucho tiempo sin mantenimiento, lo que "habría supuesto un gravísimo e irreparable daño a las zonas verdes".

La zona de las huertas. La zona de las huertas.

La zona de las huertas. / M. G.

Se habrían arrancado, talado o secado numerosos árboles. Los conciertos supondrían la principal afección a los espacios monumentales. Dice Red Ciudadana que en los últimos cinco años se han incrementado notablemente y que contribuyen a empeorar la situación. También señalan la falta de autorización, control o fiscalización, el daño en la pradera, el sistema de riego, la arquitectura y las afecciones a la avifauna que vive en el recinto.

Enfoscados en mal estado. Enfoscados en mal estado.

Enfoscados en mal estado. / M. G.

Con respecto a las zonas verdes, insisten en que hay cipreses, acacias, olivos, cítricos, perales, manzanos o palmeras en mal estado y que han desaparecido parte de las hierbas aromáticas. Argumentan que hay que pedir permiso, según la ordenanza municipal, para talar cualquier árbol, "y las empresas que han trabajado allí nunca han solicitado la preceptiva autorización". Advierten de la presencia de árboles centenarios, señalando especialmente el ombú, con más de 500 años que se vería afectado por los conciertos.

Como ejemplo de la situación, Red Ciudadana sostiene que Tragsa, la actual empresa de conservación de las zonas verdes, en los dos meses que lleva en el monasterio "ha necesitado más de 40 grande cubas de jardinería para retirar todo lo talado, podado, arrancado y seco, además de restos y residuos acumulados durante los últimos años".

El CAAC se defiende 

Por su parte, desde el CAAC han asegurado que un tercio del presupuesto, un millón de euros, se dedica al mantenimiento de un recinto que es enorme: 35.000 m2 y que requiere de atenciones continuas, lo que requiere "un gran esfuerzo". Con respecto a las acusaciones de Red Ciudadana, las niegan y rebaten una a una.

Sobre la petición de permisos, aclaran que no dependen de la delegación territorial, sino de la dirección general de Innovación Cultural y Museos. Además, el CAAC, por su propia naturaleza, incorpora la música y los conciertos como hecho artístico. Es en el seno de su comisión técnica donde se decide la programación y qué se hace. El CAAC también aclara que los conciertos se organizan en el patio del Padre Nuestro en su gran mayoría. Un espacio moderno, con cuatro parterres de césped en el que se reúnen entre 100 y 500 personas en los ciclos habituales de jazz, Pop CAAC o música electrónica. Tan sólo el de Interestelar se celebra en la pradera de césped exterior. De manera extraordinaria este año se han organizado el concierto de SFDK y el de la MTV.

Imagen de la zona de huertas tomada el pasado jueves 31. Imagen de la zona de huertas tomada el pasado jueves 31.

Imagen de la zona de huertas tomada el pasado jueves 31. / M. G.

Explican que la mayoría de los recitales no pasan de un aforo de 500 personas y que las productoras protegen los elementos que sean necesarios y corren con la reposición, por ejemplo, de los aspersores que se rompan o deterioren. Niegan categóricamente que se hayan talado árboles sin el consejo de los técnicos responsables de los mismos, ni que se hayan dejado morir y que las podas son necesarias. 

Indican que se ha instalado en la zona de las huertas el riego por goteo que han recomendado los técnicos y recuerdan que muchos de los naranjos que se encuentran allí enfermaron ya cuando fueron trasplantados en el año 1992. Reconocen que hay épocas del año en las que, por el calor, el césped se encuentra en peor estado. La zona de huertas, arguyen, no es de césped sino de tierra y por eso tiene esa imagen, aunque se desbroza, indican, con regularidad.

Con respecto a la recaudación, al ser la mayoría de los conciertos gratuitos, el dinero de la venta de bebidas es para las productoras. En cuanto a la situación de presunto abandono, señalan que el edificio, como toda la Cartuja, sufre las consecuencias de la gran humedad que hay en la isla, por lo que se desprenden enfoscados de algunos muros que se reparan. También reconocen actos vandálicos y diversas roturas provocadas por los perros que llevan a algunas personas a pasear libremente por las huertas.

Estado del patio de Padre Nuestro el pasado día 31. Estado del patio de Padre Nuestro el pasado día 31.

Estado del patio de Padre Nuestro el pasado día 31. / M. G.

Finalmente, desde el CAAC lamentan que se quiera echar por tierra el trabajo de continuo mantenimiento que se hace. Que sólo se pueden hacer trabajos puramente de conservación al ser elementos protegidos, y aseveran que en un espacio de casi 40 hectáreas siempre hay cuestiones que mejorar, pero que el estado de conservación general del conjunto es bueno.

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