Sevilla

Ricardo 'el Pollino' insiste en que no cometió el triple asesinato

  • Dos investigados alegan en la reconstrucción que se marcharon de la casa antes de los asesinatos

Uno de los investigados entrado ayer en la casa de los horrores de Dos Hermanas, donde se cometió el triple crimen. Uno de los investigados entrado ayer en la casa de los horrores de Dos Hermanas, donde se cometió el triple crimen.

Uno de los investigados entrado ayer en la casa de los horrores de Dos Hermanas, donde se cometió el triple crimen. / José Ángel García

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La juez que investiga el triple asesinato del turco Mehmet Demir, su esposa Sandra Capitán y la hija de ésta, Lucía Begines, de sólo seis años, llevó a cabo este miércoles en la casa de los horrores de la barriada de Cerro Blanco de Dos Hermanas una reconstrucción de los hechos en la que participaron los principales investigados: Ricardo García Hernández, el Pollino, el monitor de boxeo David Ramón H. P., el Tapita, y el último detenido, José Antonio M. B., quienes fueron recibidos entre gritos de "asesinos".

En el transcurso de esa prueba, que tuvo lugar a primera hora de la mañana y bajo una fuerte presencia policial en esta conflictiva barriada, el Pollino, que inicialmente confesó el triple crimen, volvió a defender su segunda versión de los hechos, según la cual, fueron estos dos otros acusados quienes le habían alquilado la casa para "darle un susto" a alguien y quienes lo secuestraron supuestamente a él, quienes lo "encañonaron" y le obligaron además a contratar el cargamento de hormigón con el que posteriormente fueron sepultados los tres cadáveres en un zulo que había en el cuarto de baño de la vivienda del número 168 de la calle Cerro Blanco.

Por su parte, los otros dos investigados a los que acusa el Pollino, el Tapita y José Antonio M. B. coincidieron en que Ricardo García los contrató para darle "un susto" y reducir al turco por un asunto relacionado con una deuda, y una vez que lo hicieron, se marcharon de la vivienda en el momento en que vieron entrar en la casa a la mujer y a la niña, antes de que se produjeran los asesinatos. Uno de ellos, el Tapita, ha recordado, como ya declaró con anterioridad, que el padre del Pollino, Ricardo García Gutiérrez, el cabo, exclamó: "¡Hostia, la niña! ¡Qué ruina!", al ver cómo ésta acompañaba a su madre y era introducida en la vivienda.

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