El Supremo acerca una herencia a la hija 'natural' de un rico terrateniente

El coronil

El tribunal confirma el fallo de la Audiencia que reconoció que Sofía Reguera nació fruto de la relación entre el ganadero y la sirvienta.

Sofía Reguera, en la puerta del cementerio de El Coronil, con la foto de su madre y tampando con un folio la de su padre legítimo.
Sofía Reguera, en la puerta del cementerio de El Coronil, con la foto de su madre y tampando con un folio la de su padre legítimo.
Jorge Muñoz, Sevilla

04 de mayo 2015 - 17:14

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia de la Audiencia de Sevilla que el año 2013 reconoció a Sofía Reguera Hidalgo como hija del ganadero andaluz José Benítez-Cubero Cañete de Beca, lo que convierte a esta vecina de El Coronil, cuya madre sirvió en la casa del ganadero y con el que tuvo un romance, en heredera legítima de una fortuna que está valorada en más de 20 millones de euros.

Tras una larga batalla judicial, el Tribunal Supremo ha rechazado el último recurso presentado por el otro hijo del ganadero y la mujer ya luce el DNI con su nuevo apellido. Esta circunstancia la convierte en heredera legítima de una fortuna valorada, entre bienes y fruto de los mismos, en más de 20 millones de euros.

La familia ostenta fincas con una extensión total de unas 2.000 hectáreas, bienes inmuebles, una ganadería famosa por sus toros de rejoneo, con los que se despidió el domingo de Feria Fermín Bohórquez en la Maestranza, una yeguada, entre otros títulos y propiedades.

Sofía Reguera tiene un hermano, que hasta ahora era el único heredero de todo el patrimonio de la familia, mientras a ella le tocó vivir "una vida humilde, trabajando mucho sin poder ir ni tan siquiera al colegio, salvo unos pocos días", según recordaron este lunes sus familiares, que añadieron que el proceso judicial ha sido muy duro, ya que a su juicio la parte contraria ha estado "obstaculizándolo" constantemente, "llegando incluso a incinerar cadáveres que llevaban enterrados más de 30 años, para evitar la exhumación y las pruebas de ADN, acto que la Justicia ha interpretado como valor probatorio de su mala fe".

El Tribunal Supremo ha rechazado ahora el recurso del otro hijo del ganadero y ha declarado firme la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Sevilla. En el auto, los jueces del Alto Tribunal dicen que lo realmente pretendido con el recurso es una "nueva valoración de la prueba desplegada en el procedimiento, ya que se viene a denunciar que la decisión de las sentencias de instancia y de apelación se basa en la prueba de ADN practicada a ambas partes, entendiendo la recurrente que los resultados que arroja ésta no son concluyentes, por no tratarse de la prueba directa (la realizada sobre padres y ascendientes)".

El Tribunal Supremo señala que el recurrente "elude" que la Audiencia alcanzó el "pleno convencimiento de la realidad de la filiación reclamada" no sólo por las pruebas de ADN, que ofrecen "un 99,99%" de que la actora y el demandado sean "hermanos o hijos de un mismo padre", sino en el hecho de que la "abundante documental y los testimonios ofrecidos corroboran la relación sentimental y afectiva entre la madre de la actora y el padre del demandado a finales de los años 40 del siglo pasado, en fechas compatibles con la concepción de la actora".

Estos motivos llevan al Supremo a inadmitir el recurso de casación, sin que puedan ser tomadas las alegaciones del recurrente porque no hace "más que insistir en que el procedimiento versó sobre tutela de derechos fundamentales".

Sofía Reguera aseguró tras conocer el primer fallo de la Audiencia que en primer lugar lo que deseaba es el reconocimiento de que era hija del ganadero, aunque también admitió su intención de iniciar un nuevo pleito para reclamar la parte proporcional que le corresponde de la herencia, un dinero con el que quiere ayudar sobre todo a sus hijos.

La historia de un romance prohibido

La historia de Sofía Reguera ha traspasado las fronteras españolas e incluso hubo una periodista francesa que se interesó por escribir una novela relatando el romance prohibido de su madre con un terrateniente de El Coronil. Rosario, la madre de Sofía, servía como criada en el cortijo que el ganadero poseía entre la Campiña y la Sierra Sur. La sentencia no sorprendió en su día a los vecinos de El Coronil, una localidad en la que todos sus vecinos conocían la historia de amor entre la sirvienta y el terrateniente, una historia que comenzó en la España de la posguerra, cuando su madre, Rosario Reguera, se marchó a trabajar con unos primos a un cortijo cercano a Morón, donde conoció al amor de su vida, el heredero de la hacienda.

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