Acuerdos de la Gerencia

Urbanismo tumba la construcción de un hipermercado en la Venta de Antequera

  • Un informe entiende que la reordenación propuesta por los dueños ignora la singularidad y protección de una finca en la que no se pueden segregar las parcelas

Vista aérea de la instalaciones de la Real Venta de Antequera, ubicada en el número 54 de la Avenida de Jerez. Vista aérea de la instalaciones de la Real Venta de Antequera, ubicada en el número 54 de la Avenida de Jerez.

Vista aérea de la instalaciones de la Real Venta de Antequera, ubicada en el número 54 de la Avenida de Jerez. / juan carlos vázquez

La Gerencia de Urbanismo ha denegado la aprobación definitiva del estudio de detalle promovido por los dueños de la Real Venta de Antequera en el que se incluía la construcción de un hipermercado. La respuesta negativa de los técnicos viene amparada por un informe desfavorable emitido por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico (dependiente de la Junta de Andalucía), que entiende que la ordenación presentada sobre la finca del barrio de Bellavista ignora la singularidad y la protección de un recinto que se considera de carácter unitario y no segregable.

Fuente: Gerencia de Urbanismo. Gráfico: Dpto. de Infografía

La petición de la sociedad Arrendaluza se remonta a hace más de cuatro años, cuando solicitó en las caracolas de la Gerencia los permisos necesarios para hacer unas reformas en una parcela protegida en su totalidad. La operación iba a consistir en destruir las edificaciones que actualmente existen en la zona de los corrales de ganado con la intención de levantar en ese lugar una superficie destinada a usos terciarios, en concreto, un hipermercado. En su día trascendieron las negociaciones con la empresa alemana Aldi, lo que suscitó cierta polémica en el barrio con los partidarios de conservar esta finca histórica.

El proyecto de la gran superficie comercial ocupaba 6.500 metros cuadrados con el parking

Esas reformas, que requerían de un estudio de detalle (como exige el Plan General de Sevilla) en el que se incluía una ordenación de la finca y sus posibles nuevos usos, fueron presentadas por el ganadero fallecido Gabriel Rojas. El suelo donde se ubica la venta está calificado como de interés público y sociocultural de carácter privado y cuenta con un nivel de protección C que impide la transformación del conjunto de edificaciones, la fachada, elementos característicos de la misma, composición interior, la cubierta, los cerramientos y los jardines. La Real Venta de Antequera consta de 14.000 metros cuadrados de jardines y otros espacios, y hasta 11 pabellones con superficies de hasta 600 metros cuadrados, así como los corrales y una plaza de toros. El centro comercial proyectado pretendía contar con una edificabilidad de 2.296 metros cuadrados y ocupar una superficie de 6.500 metros, incluido un amplio aparcamiento.

Templete de hierro forjado, uno de los espacios más emblemáticos de la Real Venta de Antequera. Templete de hierro forjado, uno de los espacios más emblemáticos de la Real Venta de Antequera.

Templete de hierro forjado, uno de los espacios más emblemáticos de la Real Venta de Antequera.

El informe desfavorable de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico detalla que la Real Venta de Antequera es única catastral y urbanísticamente, pero que registralmente está dividida en dos fincas: la zona de venta y la de corrales. "El estudio de detalle ha de comprender la totalidad de la parcela catastral, que en este caso coincide con la parcela urbanística, no contemplándose la posibilidad de agregación o segregación de parcelas. Por lo que incumple las condiciones". Un segundo reparo hace referencia a que la nueva construcción destinada a uso terciario invade la parcela sin atender a su estructura interna ni a su relación con las edificaciones existentes, y se introduce el nuevo uso de aparcamientos de vehículos en superficie que desvirtúa y degrada la percepción de los edificios que conserva la finca. Además de ignorar su singularidad, los técnicos del Gobierno andaluz destacan que el estudio de detalle se olvida "del alcance del nivel de protección exigido, pues introduce elementos que desvirtúan su composición interior a nivel espacial y estructural". El informe concluye que a las razones expuestas hay que añadir las deficiencias observadas en un documento elaborado por el servicio de planeamiento y desarrollo de la Gerencia de Urbanismo.

La Comisión Local de Patrimonio sí concedió hace casi dos años a los actuales dueños la licencia de obras solicitada para terminar de rehabilitar esta emblemática finca orientada desde los años 20 al ocio y al mundo del toro. El proyecto contemplaba dos fases de trabajos: una para conservar y mantener las instalaciones, que fueron remozadas por los propietarios antes de la reapertura en noviembre de 2015, y otra que suponía una reforma parcial. El objetivo de la intervención era que la finca recuperase la imagen original que tenía en 1929, periodo de máximo apogeo, y también sus usos, pues esta venta ha estado vinculada al ocio y al mundo el toro y el flamenco. La intención de la reforma era convertir este enclave en un lugar para celebraciones de todo tipo, congresos y también conciertos.

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