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El bar está abierto; la biblioteca no

La Facultad de Ciencias del Trabajo de la Hispalense comenzó sus clases en Cross Pirotecnia con algunas inicidencias menores y con algunos servicios básicos para la comunidad universitaria sin funcionar

Un profesor imparte clases de Ciencias del Trabajo en una de las nuevas aulas de Cross Pirotecnia.
Luis Sánchez-Moliní

08 de enero 2009 - 05:03

A la espera de que el próximo lunes llegue la avalancha de Derecho, los poco más de 2.000 alumnos de la Facultad de Ciencias del Trabajo estrenaron ayer el nuevo complejo de Cross Pirotecnia en una jornada que "no sé si calificarla como histórica o como histérica", según bromeó el decano del centro, Carlos Arenas.

El personal de la facultad se desplegó ayer por los nuevos edificios (más de 42.500 metros construidos) para detectar e intentar solucionar cualquier anomalía que, como era de prever, no fueron pocas. Aunque, en general, la jornada transcurrió dentro de la "normalidad y la satisfacción" -dijo Arenas- hubo algunos fallos que, añadió, "esperamos enmendar en los próximos días". Por lo pronto, la biblioteca conjunta de Derecho y Ciencias del Trabajo (una de las joyas del proyecto, con capacidad para casi 800 personas) permanecía cerrada debido a problemas técnicos. "Es un fastidio, porque necesitamos terminar un trabajo que debemos entregar el próximo lunes", se quejaba una alumna. Eso sí, el nuevo bar y el comedor universitario ya estaban abiertos y se servían los primeros cafés y tostadas a los pocos alumnos que paseaban por la zona durante la fría mañana de ayer.

Varios alumnos, encabezados por Francisco Jesús de la Rosa, comentaban divertidos que habían tenido que suspender una clase debido a "un problema con el retroproyector". "El asunto es que algunos profesores manejan una tecnología anticuada para los nuevos equipos, pero ya está en vías de solución", insistía el decano. Estos desajustes técnicos también afectaron al sistema de calefacción. "Aún no saben muy bien cómo funcionan, y lo mismo producen aire caliente que frío", indicaba la alumna de primer curso Toñi Lavado. La copistería, uno de los servicios básicos de cualquier centro, también estaba cerrada debido a que no habían terminado de montar las máquinas.

Tampoco pudo abrir una de las aulas informáticas y, pese a que había un compromiso de la Junta para que la reurbanización de la entrada al complejo por la calle Ramón y Cajal estuviese terminada para la reanudación del curso, lo cierto es que los operarios seguían ayer trabajando en la zona, aunque la obra ya se observa bastante avanzada.

Pese a estos contratiempos, la actividad se desarrollaba sin incidentes graves. Algunas cajas vacías y albañiles dando algunos retoques recordaba que se estaba ultimando el proceso. Sin embargo, la prueba definitiva será el próximo lunes.

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