Todos los caminos llevan a Londres
Decenas de sevillanos prueban fortuna en la capital británica en una oleada de emigración de nuevo cuño: viajan con aerolíneas de bajo coste, disfrutan del ocio y muchos regresan anticipadamente
Todos los caminos llevan a Londres. Es lo que piensan, al menos, decenas de sevillanos que han decidido probar fortuna en la capital británica para tratar de zafarse de esta crisis de duración inopinada. La situación de Sevilla está mal, muy mal dicen los jóvenes titulados, que deambulan por el disminuido mercado laboral doméstico durante varios años después de terminar los estudios superiores para acabar aventurándose en un incierto periplo en el extranjero.
Es la emigración de nuevo cuño: viajan en Ryanair, no se privan del ocio contemporáneo pero serán más pobres que sus padres. Casi el 70% de los españoles menores de 29 años siguen en casa de sus progenitores. Aguardan a su regreso del extranjero una vida profesional mejor, alcanzado un bilingüismo no siempre garantizado. Por lo general, aparcan durante unos meses -que pueden convertirse en años- su terreno profesional para recalar en la hostelería. Su futuro es incierto. "A ver si algunos se dan cuenta en Sevilla de lo que está pasando con miles de jóvenes y toma nota", demanda Reyes León, titulada en Turismo en la Hispalense y máster en Marketing Internacional en una escuela londinense, que tiene previsto iniciar su segunda etapa en Londres a partir de octubre.
Los crisis de empleo en Andalucía, donde el paro se sitúa en el 24% y bate récords continentales, está arrastrando a miles de personas a Gran Bretaña entre otros destinos como Alemania, Francia o EEUU.
No obstante, las perspectivas en el Reino Unido no son demasiado halagüeñas, con su economía al borde de una nueva recesión y un paro que ha repuntado y supera los 2,5 millones de personas (en cualquier caso, los registros británicos se hallan muy lejos de los de nuestro país). No en vano, el Gobierno de David Cameron está preocupado por la realidad de la llegada de españoles en los últimos meses: 25.000 registrados en la Seguridad Social este año; un 85% más de los inscritos el pasado ejercicio. Su condición de comunitarios les permite entrar sin restricciones en el país y reclamar en pie de igualdad beneficios sociales y el Tesoro británico teme por la situación de unas cuentas públicas bastante maltrechas.
El reclamo del aprendizaje del inglés y de la experiencia de pasar una temporada fuera de nuestro país procuran el impulso definitivo.
"Tengo claro que lo que quiero es estar una temporada en el país, mejorar mi inglés -porque gracias al sistema educativo español terminas tu titulación universitaria sin saber hablarlo- y afrontar otros retos en España o fuera de ella", asegura Francisco Javier Carrasco, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Sevilla, que llegó en julio en busca de un trabajo.
El lastre del inglés
Pero los sevillanos no llegan con el mejor nivel de inglés de los posibles a Londres. Son conscientes de que media Europa aprendió mejor la lengua de Shakespeare que ellos, y el otro medio mundo, antigua colonia británica, llega con esta lengua como único activo en la mochila desde ultramar.
La competencia por un trabajo es feroz. Pero los españoles cuentan con la ventaja de la pertenencia a la Unión Europea y la posibilidad de residir en tierras británicas sin necesidad de visados ni permisos de trabajo.
Pero, después del periplo londinense, ¿qué panorama encontrarán en casa a su regreso? Tamara Carrillo estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Sevilla y aguarda poder recuperar la senda de la producción pronto. Mientras, trabaja en un restaurante y en una agencia de búsqueda de empleo en el norte de Londres.
"Acabé la carrera y empecé a trabajar de camarera, pues no encontraba nada relacionado con la Publicidad o Relaciones Públicas. En noviembre me llamaron para trabajar en el Festival de Cine de Sevilla como ayudante de producción. Cuando acabo y vuelvo al restaurante, me di cuenta de que había olvidado lo que realmente me gustaba, lo que se me da bien de verdad. Era el momento de avanzar y decidí que aprender inglés era una buena forma de hacerlo. Todo lo que había encontrado de mi profesión habían sido prácticas no remuneradas, así que pensé que para ser camarera en mi país podría serlo en el Reino Unido, donde además podía aprender otro idioma", explica la sevillana. Tamara sabe que el camino de regreso a su terreno profesional no será sencillo, pero alberga esperanzas: "Tenía antes de venir varios conocidos en Londres que, después de haber empezado como camareros, poco a poco se fueron haciendo un hueco en el mundo de la televisión. Aunque actualmente no trabajo en lo que quiero, poco a poco me voy acercando".
Pelayo Romero sabía perfectamente que Sevilla es un páramo desértico para ciertos sectores profesionales. "Trabajo en el sector de la Consultoría Tecnológica y últimamente estaba abriendo, junto con algunos compañeros, la oficina de Sevilla de una consultora a nivel nacional. Tras luchar varios años contra la crisis, cada vez estaba más claro que había pocas oportunidades en nuestro sector en nuestra ciudad. Presupuestos congelados y proyectos parados eran la norma. Así que había que buscar nuevos retos en otros mercados". Pelayo no oculta sus dudas sobre muchos de los sevillanos que ha conocido en su aventura londinense: "Sorprende ver a tantos sevillanos y españoles por aquí que llegan a Londres con un inglés muy deficiente dispuestos a encontrar un trabajo fácilmente". En este sentido, la realidad manifiesta otra cara: la del regreso adelantado. Al cabo de unas semanas, tal vez dos o tres meses, una parte importante de los que probaron suerte deciden poner rumbo a casa ante la imposibilidad de encontrar un empleo y el alto nivel de vida de la urbe británica.
El drama de los ERE
Marieta García llegó a Londres empujada por un despido inesperado. "Las oportunidades de encontrar un buen trabajo en relación con la formación adquirida son muy pobres en Sevilla y Andalucía. Ante esta situación hay muchos jóvenes con formación universitaria, como yo, que nos vemos casi obligados a tomar este tipo de decisiones para hacernos un hueco en el mercado laboral". "Debido a que mi inglés no es lo suficientemente bueno no me veo capacitada para encontrar un empleo cualificado como el que tenía en España", añade.
Reyes León está a punto de iniciar su segunda aventura en Londres. Después de varios años trabajando en un hotel como recepcionista en la capital británica, decide regresar a comienzos de 2011 a Sevilla para intentar encontrar un buen empleo en casa. Su inglés ya es sólido y ha acumulado experiencia en su sector. "Encontré en Sevilla un trabajo de jefa adjunta de ventas y marketing para una empresa que desarrolla proyectos museográficos… Y el primer mes me entero de que la empresa está en proceso de ERE. Y yo estoy incluida en el mismo". Reyes es crítica con la situación del mercado laboral de su sector: "Ni en el sector turístico ni en el del marketing hay hoy día un puesto de trabajo que satisfaga a una persona con preparación profesional. Porque lo que se dice trabajo hay, pero de comercial, para vender de puerta en puerta cualquier producto de algún empresario que aún no se haya enterado de que existe el e-marketing, o de camarero en las terrazas de verano".
Londres no es la panacea, pero el dinamismo de la capital británica sigue vivo. La celebración de los Juegos Olímpicos, a la vuelta de la esquina, actúan como palanca. No en vano, Stratford, área donde se instalará la villa olímpica, acaba de inaugurar el mayor centro comercial de Europa, en uno de cuyos restaurantes trabaja Francisco Javier. "El centro comercial se encuentra en una zona algo deprimida, con mucha inmigración y con infraestructuras obsoletas. Es impresionante que, a pesar de la crisis que teóricamente hay aquí, resulta imposible caminar por él en los fines de semana", apunta el joven.
"Está claro que aquí, pese a la crisis, se respira un ambiente de mayor optimismo que en casa", remata Marieta, que acaba de encontrar un trabajo en un hotel al cierre de esta edición. "Lo que me ofrece Londres está muy claro, posibilidades de desarrollar una carrera y ascender -que no sé en otros sitios de España pero en Sevilla como no se jubile el que está delante de ti o tengas un enchufe te quedas de recepcionista toda tu vida-", añade Reyes. "Aquí los equipos son mucho más dinámicos y rotan y están organizados de forma que alcancen la máxima eficacia utilizando todo su potencial. Además, la gente se mueve mucho, por eso alcanzan una trayectoria profesional de gran valor", remata. Lo cerciora Pelayo: "La percepción de la crisis tanto en el comercio a pie de calle como en la gran empresa es diferente en Londres", asegura el consultor quien, al cierre de este reportaje, acababa de perder su puesto de trabajo en Londres cuando estaba rematando la mudanza de su familia. "Cosas que pasan", remata con resignación. Vuelta a empezar.
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