Las circunferencias de la radio

Calle Rioja

Inicios. Unas jornadas sobre Radio y Flamenco dentro de la Bienal recuerdan cómo este arte entró en ámbitos tan diversos como la Iglesia, la Universidad o Televisión Española.

De izquierda a derecha, Juan Luis Manfredi, Francisco Perujo, José María Velázquez-Gaztelu e Ildefonso Vergara.
De izquierda a derecha, Juan Luis Manfredi, Francisco Perujo, José María Velázquez-Gaztelu e Ildefonso Vergara.
Francisco Correal

14 de septiembre 2016 - 05:03

ILDEFONSO Vergara lleva la publicidad de Radio Sevilla, pero ha dado muestras de una pluralidad exquisita para reunir voces de todas las emisoras en las jornadas que dentro de la Bienal se han organizado sobre radio y flamenco. Un binomio en el que Vergara es un auténtico especialista y al que le dedicó hasta una tesis doctoral.

La primera jornada se realizó en el Paraninfo de la Uiversidad. Allí, entre retratos de rectores, realizó Salomón Hachuel la edición del lunes de Hoy por Hoy. Iñaki Gabilondo, rejuvenecido desde que hace un simbólico Mañana por Mañana, era uno de los invitados a la sesión.

1968 es una fecha histórica para el flamenco en Sevilla. Ese año, que la memoria asocia con el mayo francés -también con la última visita oficial de Franco a Sevilla-, se produjo la entrada del flamenco en dos ámbitos que hasta entonces le habían sido si no vedados completamente ajenos: la Iglesia y la Universidad.

En el Paraninfo estaban Manuel Barrios Casares, hijo del simpar Manolo Barrios, y Rafael Belmonte, hijo del médico del mismo nombre que fue hermano de Juan Belmonte y era presidente de la Tertulia Flamenca de Radio Sevilla. Los hijos de Barrios y Belmonte recordaron cómo fueron sus padres los que se reunieron con el cardenal José María Bueno Monreal, arzobispo de Sevilla, para pedirle la venia para la primera Misa Flamenca. El cura aragonés la dio con la condición de que los cantaores se ajustaran a los textos litúrgicos.

El último ensayo de la Misa flamenca lo hicieron en la Cruz Roja de Triana y casi medio siglo después los hijos de quienes protagonizaron aquel episodio recordaban la insólita petición que hizo el cantaor Chocolate: una botella de whisky para ajustar la voz de acuerdo con los cánones de los cantes telúricos. Una monja adscrita a la institución sanitaria cruzó San Jacinto y se hizo cargo del pedido en un bar.

Juan Manuel Castillo, ex consejero de Turismo de la Junta de Andalucía, pasó por el Paraninfo para recordar las circunstancias en las que el flamenco entró en la Universidad. Esa iniciativa formaba parte de los actos que la promoción 1967-72 de Derecho organizó para sufragar su viaje del paso del Ecuador. Fueron a Mallorca y eligieron como madrina de promoción a Matilde Coral. Aquel viaje en avión de los futuros abogados parecía una premonición del título que han elegido para el documental que repasa la trayectoria de la bailaora trianera, Acariciando el aire.

En la Universidad hubo menos protocolos que en la Iglesia. Castillo recuerda que por esas fechas un jovencísimo licenciado llamado Felipe González Márquez había dado una conferencia en esas mismas aulas. Fueron tres sesiones en las que se producía ese hermanamiento entre la radio y el flamenco: Iñaki Gabilondo hizo de maestro de ceremonias de Naranjito de Triana; Manuel Barrios, de Chocolate; y Rafael Belmonte, el hermano del torero, presentó a Antonio Mairena.

Radio Sevilla fue altavoz de los Jueves Flamencos y los Viernes Literarios. Dos maneras de hacer política cuando las tertulias políticas eran tabú, como ayer recordó en su intervención el periodista y estudioso del flamenco Francisco Perujo. El compromiso entre flamenco y Universidad fue tan sólido que, como recordó Castillo, el servicio de publicaciones de la Hispalense llegó a publicar unas Memorias de Antonio Mairena con el aliento literario del poeta Alberto García Ulecia.

Perujo comentó que el flamenco como referencia radiofónica fue "víctima de la desconexión en cadena" de todas las emisoras: Ser, Cope, Onda Cero, Radio Nacional, Canal Sur. Críticos flamencos como Manuel Martín, José Luis Montoya o Manuel Pedraz recordaron a Miguel Acal, pionero desde los micrófonos de La Voz del Guadalquivir. Perujo destacó el papel de profesionales como Manolo Curao en Canal Sur o Paco Sánchez en la citada emisora de la calle Aponte.

Radio Clásica de Radio Nacional de España inició ayer su programacíon matutina con El delirio amoroso, de Haendel. 32 años lleva José María Velázquez-Gaztelu, gaditano de Arcos de la Frontera, haciendo Nuestro Flamenco en Radio Clásica. Cantiñas y soleás conviviendo en esta emisora con Bizet y Beethoven, con Bach y Prokofiev. Para celebrar las tres décadas de programa contó entre los invitados con Carmen Linares, Pepe Habichuela, José Mercé, Luis García Montero y Gerardo Núñez. Con un guiño a Woody Allen, tituló su intervención Días de radio... y televisión. En este medio, en Televisión Española, dirigió y presentó Rito y geografía del cante y Rito y geografía del baile, con testimonios como los de Paco de Lucía o Pilar López, la hermana de la Argentinita.

Las saetas carcelarias y los fandangos de mostrador, como llama a los que cantaban los temporeros que llegaban a la taberna desde el tajo, fueron sus particulares ritos iniciáticos. Velázquez-Gaztelu cogió el testigo de Arcadio Larrea, investigador que dedicó una serie de noventa programas a las raíces del flamenco. Historia viva del arte ancestral.

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