Los colegios aún esperan los 160 monitores que prometió la Junta
Educación acordó hace dos años reforzar los centros educativos con personal de servicio, que se encargaría, entre otras cuestiones, de la vigilancia de los menores
La escapada de un niño de tres años en el Colegio Maestra Natalia Albanés de Espartinas ha reabierto el debate sobre la falta de vigilancia en los centros educativos y la necesidad de contar con un mayor número de personal que controle a los alumnos más pequeños. Aunque lo ocurrido en dicho colegio es responsabilidad de la dirección y de la empresa que gestiona el comedor, al ser la encargada de contratar a los monitores necesarios para vigilar a los menores mientras hacen uso de este servicio, lo cierto es que se ha convertido en una vieja reclamación tanto por parte de los padres como de los sindicatos de enseñanza la dotación de personal auxiliar para vigilar a los escolares, al menos, durante la primera etapa educativa.
La lucha por esta dotación tuvo sus frutos en marzo de 2007, cuando, a raíz de la aprobación de la Ley de Educación Andaluza (LEA), la Junta se comprometía a dotar con 2.196 trabajadores de personal de administración y servicios a los centros educativos, de los cuales unos 500 corresponderían a Sevilla (el 23%). De ellos, 162 serían monitores escolares (700 a nivel autonómico). Esta promesa se reeditó en abril de 2008, después de que el PSOE ganara las elecciones en Andalucía, pero hasta la fecha poco o casi nada se ha cumplido de aquel acuerdo firmado con los principales sindicatos de enseñanza (ANPE, CCOO, Fete-UGT y CSI-CSIF).
Por este motivo, han sido las centrales sindicales las primeras en criticar el incumplimiento de dicha promesa, que tendría que haberse ejecutado en un 50% en el segundo curso de esta legislatura. "Todavía no se ha incorporado ni uno de estos efectivos, a pesar de que estamos ya en el ecuador de la ejecución del citado acuerdo", señala la sección de enseñanza de CCOO en un comunicado, mientras que desde las filas del sindicato ANPE se califica de "bajísimo" el cumplimiento de la dotación de monitores.
Estos profesionales forman parte del personal de administración y servicios (PAS), que en la actualidad se divide en varios perfiles. Por un lado, se encuentran los monitores de Educación Especial, que se encargan de asistir a los niños con dificultades físicas o mentales específicas, y por otro lado, están los monitores escolares, cuya principal tarea se basa en ayudar a los maestros de Educación Infantil.
Este último perfil no está reconocido por la Administración, en el sentido de que su presencia en las aulas no es obligatoria, a no ser que se llegue a un acuerdo como el suscrito entre la Consejería de Educación y los sindicatos hace dos años, per o a nadie escapa que su presencia es cada vez más requerida en las aulas al crecer en los últimos años la población escolar y sobrepasarse en muchas ocasiones la ratio de alumnos en las aulas. Por contra, esta figura sí viene recogida en el decreto que regula el primer ciclo de Educación Infantil, y su presencia sí es obligatoria en las guarderías.
La falta de monitores en los colegios se ha agravado con la crisis, ya que estos trabajadores estaban pagados la mayoría de las veces por las delegaciones municipales de Educación, que los contrataban a petición de los padres. El recorte de ingresos en las arcas consistoriales ha provocado que no se renueven dichos contratos.
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