Sevilla

Las consultas son testigos de un ataque cada semana

  • Que se juzguen como delitos es una petición histórica

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Que los ataques a los profesionales de la salud se juzguen como delitos, con penas de cárcel, y no como faltas. Es una reivindicación histórica de médicos y enfermeras, que ahora cuenta con el respaldo de una sentencia más del Tribunal Supremo, que define la agresión a un galeno como un atentado a la autoridad. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 25 por ciento de las agresiones en el medio laboral se producen en los centros sanitarios.

Desde los colegios profesionales y sindicatos se estima que el endurecimiento de las condenas a los agresores es fundamental para frenar la violencia protagonizada por pacientes y familiares en los centros sanitarios. Sólo en los diez primeros meses del pasado año el Colegio de Médicos de Sevilla interpuso hasta 46 denuncias por ataques perpetrados contra profesionales de la salud, lo que supone más de una agresión registrada por semana.

El Servicio Andaluz de Salud, por su parte, detectó 37 agresiones físicas y 132 verbales. La realidad es aún más cruenta porque según estimaciones del Sindicato Médico sólo se denuncian el 15 por ciento de las agresiones. La mayoría de las víctimas no acuden a los tribunales por temor a las represalias.

¿Qué conduce a un paciente o a un familiar a agredir a su médico? Las situaciones que terminan en violencia son muy variopintas pero se dan una serie de casos tipo que se repiten con una lamentable frecuencia. En Urgencias, las demoras superiores a tres o cuatro horas provocan a veces incertidumbre y situaciones conflictivas con los familiares, que exigen pruebas diagnósticas y celeridad en un tratamiento para el enfermo. En estas situaciones de las salas de esperas de las Urgencias se producen casos que terminan en agresiones verbales o incluso físicas hacia los profesionales de la salud. Son cada vez más los galenos que optan por ceder a exigencias de familiares de pacientes para evitar los altercados.

En la Atención Primaria, los problemas suelen originarse a raíz de la negativa del médico de familia a tramitar una baja laboral o a derivar al paciente a un especialista. Las situaciones más peligrosas que afrontan las enfermeras se producen en las visitas a domicilios en zonas degradadas. Otra reivindicación histórica del sindicato Satse es precisamente que la enfermera de enlace cuente con el apoyo de un acompañante cuando tiene que visitar a un enfermo a domicilio en una zona marginal o desfavorecida de la ciudad.

Además de endurecer las condenas con más penas de cárcel a los agresores, los sindicatos de enfermeros y médicos piden desde hace tiempo un aumento de las plantillas que permita reducir las demoras en la asistencia sanitaria y más seguridad en zonas (centros de salud en lugares conflictivos) y épocas del año (como ferias y celebraciones populares) que son susceptibles de registrar conflictos.

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