Una duquesa sin freidoras
Calle Rioja
Terminó 'Cayetana, su pasión' en el teatro y se presenta un libro con las recetas de la duquesa.
Dos platos de gazpacho en la portada. El sabor sí ocupa lugar. Un gazpacho aromático al que el comino le añade propiedades aromáticas. Uno de los 17 gazpachos, primavera eterna, que se preparan en la cocina del palacio de Dueñas. Donde habita el limonero. Y el tomate, el pimiento, el pepino, la cebolla... La duquesa de Alba acudió ayer a la presentación en el hotel Colón del libro La cocina actual de la Casa de Alba (Grijalbo), con texto de Eva Celada (cinco premios Gourmand) y fotografías muy apetitosas de Cristina Rivarola.
El subtítulo del libro es Las recetas andaluzas preferidas de Cayetana porque en realidad es un viaje, el viaje de su vida, de Liria a Dueñas, del norte al sur. Trayecto en el AVE de los sentimientos. Ave de corral que Miguel Báez Litri, autor del prólogo, tomó por pollo y era faisán la primera vez que fue a comer a la casa de la duquesa.
Esta Eugenia de Montijo del siglo XXI (Dani García le regala en el libro una interpretación del pastel imperial que lleva el nombre de la granadina que se casó con Napoleón III) es un género en sí mismo. Cuelga los cuadros de su patrimonio en el museo de Bellas Artes, ve representar su artística vida en la obra Cayetana, su pasión, con Cecilia Gómez en el escenario y entre bastidores Antonio Canales, Paco de Lucía y su ex yerno Francisco Rivera Ordóñez en la producción.
Eva Celada ya hizo un libro sobre la cocina de la casa de Alba, pero la autora, palentina de cuna, reconoció ayer que a la duquesa le resultaba "demasiado histórico". Más Eugenia que Cayetana, porque en la cocina la historia se pasa y lo que cuenta es el último toque.
El acto lo introdujo Nuria Lupiáñez. Cayetana, acompañada por Nati Abascal, permaneció sentada entre el público mientras Litri (Litrón en el argot de Dueñas) contaba los apuros que pasó cuando descubrió en una comida campestre que la duquesa no es partidaria de la carne (nada dice el libro del mundo y del demonio) y el matador tuvo que improvisar unos huevos fritos con arroz.
La cocinera en jefe de estas delicias estuvo correcta, educada y paciente con los medios. Los micrófonos eran como plantas carnívoras que querían comérsela a preguntas. Impertérrita, salía airosa pensando en la lubina y las almejas al vapor que soñaba prepararle el torero y prologuista.
Cayetana le tiene fobia a los guisantes, desdén que comparte con Alejandro Magno. Su cocina combina el origen francés con la influencia inglesa, canal de la Mancha por el que esta Dulcinea navega y se hace del sur con la imaginación culinaria de siete cocineros andaluces: Alejandro Sánchez (su restaurante de El Puerto está en la avenida Antonio Machado, ecos de Dueñas), Fernando Córdoba (El Faro), Kisko García (Chocco), José Carlos García (Café de París), Sebastián González, autor de una Dorada al Alba y presente en el acto, Ángel León (A Poniente) y Dani García, flamante medalla de Andalucía, marbellí que en este mismo hotel Colón de la presentación tuvo que desmontar El Burladero porque le pilló el toro de la novelería.
Conceptos como gazpacho de ricos o las recetas del servicio son políticamente incorrectas, pero esos corsés no van con una mujer que no tiene freidoras en su cocina. No es rencorora y cuando la autora habla de las preferencias de sus invitados, el primer nombre que aparece es el de Mario Vargas Llosa, el futuro suegro de su ex yerna Genoveva Casanova. Cayetana no cree en convenciones ni hace distingos. Su familia, si no sonara a órgano del Partido Comunista Francés, es l'Humanité. Las cosas de palacio ya no van tan despacio. El tiempo medio de preparación de los gazpachos es de quince minutos. Una antología de fragancias.
Al Ayuntamiento de Sevilla lo representó María del Mar Sánchez Estrella, historiadora y edil del Partido Popular. La duquesa se salió del cartel de fiestas primaverales, pero está presente en el bacalao gratinado de la Semana Santa y las croquetas de Feria, por no hablar del gazpacho Rebujito que pone fin a esa colección. Aquí hay tomate.
A la presentación acudieron Rafael Juliá, María Teresa Alvarado, viuda de Manuel Otero Luna, y Carlos Telmo, que en la Expo de Shanghai se doctoró en el arroz tres delicias.
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