Matalascañas se queda sin playa: "¡Esto podría haberse evitado!"

Los últimos temporales amenazan con llevarse por delante el residencial El Pueblo Andaluz, donde la mayoría de los propietarios son sevillanos

Los espigones de Huelva y Mazagón reducen drásticamente la aportación de arena al litoral almonteño

Los destrozos causados por el último temporal a la playa y al paseo marítimo de Matalascañas

Almonte cifra en nueve millones de euros los daños en el paseo marítimo de Matalascañas

Matalascañas se queda sin playa: "¡Esto podría haberse evitado!" / Diego J. Geniz, Ismael Rubio

"¡Esto podría haberse evitado!". La afirmación la realiza Victoria Carrasco, una sevillana que desde pequeña veranea en Matalascañas. La playa almonteña se ha convertido ahora en su segunda residencia y la de su marido, Jorge Botanas. Ambos apuran las vacaciones en este rincón del litoral onubense. Han sido testigos de los destrozos ocasionados por la borrasca Francis en más de 30 metros del paseo marítimo. Las imágenes son dantescas. Dos chiringuitos arrasados por el agua y el pavimento venido abajo. La devastación total. Para este matrimonio, la inacción de las principales administraciones competentes -El Estado y el Ayuntamiento de Almonte- condena a uno de los destinos turísticos más demandados por los sevillanos cuando llegan los meses de calor.

Victoria ha pasado siempre las vacaciones en Matalascañas. Es su lugar preferido de veraneo, motivo por el cual el año pasado decidió con su marido comprarse una vivienda en El Pueblo Andaluz, la urbanización más afectada por el último temporal, donde la mayoría de los propietarios son sevillanos. El agua ha entrado de lleno en los chalés situados en primera línea de playa. En estos días, los camiones reponen arena y se colocan nuevas tuberías. Es la única actividad -junto a la de los pescadores de coquinas- en la zona, prácticamente deshabitada en estas fechas.

Los destrozos han acaparado titulares estos días de resaca navideña. "Se veía venir", lamenta esta sevillana, quien critica los altos impuestos en esta playa frente al bajo nivel de inversiones por parte de las administraciones. "Mi madre paga aquí un IBI más caro que en Sevilla", añade. "Lo único en lo que invierten es en la zona azul", abunda con sorna su marido, quien teme que el paseo marítimo no esté arreglado para el verano. El alcalde almonteño ya le ha puesto precio al Gobierno central para repararlo: nueve millones de euros.

Las máquinas actúan en la zona de los destrozos.
Las máquinas actúan en la zona de los destrozos. / Ismael Rubio

Este matrimonio reside en El Pueblo Andaluz, la urbanización más afectada por el temporal. El presidente de esta comunidad, Francisco Sánchez, reitera la queja expresada por Victoria, "la situación actual se podría haber evitado". "Llevamos denunciando desde hace años el problema al que nos enfrentamos, la pérdida de kilómetros de playa", explica Sánchez, quien recuerda que un informe del Gobierno central incide en la falta de aporte de arena, la cual obedece a la intervención del hombre sobre dos elementos naturales. Uno es la masiva construcción de edificios desde los años 60 sobre las dunas de lo que antiguamente se denominaba Torre de la Higuera; el otro, los espigones de Huelva y Mazagón, que han concentrado la arena en dichos enclaves, en detrimento de Matalascañas.

Las máquinas que trabajan estos días en la playa llevan a cabo el aporte de arena "prometido" hace ocho años. "Es lo que, por ahora, nos puede salvar del arrastre de un nuevo temporal", afirma el presidente del Pueblo Andaluz. A largo plazo, y como medida más costosa, Sánchez recuerda que los técnicos también han planteado instalar una especie de bypass en los espigones de Huelva y Mazagón, mecanismo que permitiría la llegada de más arena a Matalascañas. De igual modo, se ha propuesto la colocación de dos hileras de hormigones flotantes en el litoral almonteño, lo que reduciría el impacto de los temporales. "Un espigón flotante disminuye un 40% la velocidad de las olas", detalla.

Mientras estas opciones no se tomen en serio, Sánchez advierte de los riesgos a los que se enfrenta este paraje natural, tan cerca de Doñana. "En El Pueblo Andaluz se pueden ver muebles, sofás y frigoríficos flotando si se sufre otro temporal y no hay dique de contención". Todo ello sin perder de vista la depuradora aledaña, que ha resultado dañada y que podría provocar "un desastre ecológico".

Uno de los chiringuitos arrasados por Francis.
Uno de los chiringuitos arrasados por Francis. / Ismael Rubio

En los meses de invierno, los únicos habitantes de Matalascañas -junto a las colonias de gatos- son los trabajadores de los hoteles y bares que permanecen abiertos y algunos residentes que se vinieron a vivir aquí hace años. Uno de ellos es Manuel Gómez, cántabro que emigró una larga temporada a Alemania. A su regreso, se quedó en esta playa, donde llegó en 1996. "Esto está todo hueco por debajo". Con tal afirmación se refiere a la situación del paseo marítimo, levantado, como las primeras líneas de viviendas, sobre dunas. La pleamar se ha llevado toda la arena, lo que ha provocado el colapso y que se venga abajo en la zona comprendida entre Caño Guerrero y El Pueblo Andaluz. Dicho tramo se encuentra precintado, lo que no impide que muchos transeúntes -llevados por la curiosidad- se lo salten para observar de cerca los destrozos. "Aquí se han hecho muchas cosas al margen de lo legal, como la depuradora al lado de las casas", refiere este jubilado, quien vaticina que, ante el estado que presenta el enclave, "el verano va a ser penoso".

En la parte derrumbada del paseo se encuentra también Rocío Pérez, trabajadora del Hotel Flamero, uno de los más famosos de esta playa. Recuerda que Francis se ha llevado por delante dos chiringuitos y que en algunas viviendas del Pueblo Andaluz "los cimientos se han quedado al aire". La situación no es nueva. Ya se vivió en la primavera de 2018, cuando otro temporal afectó al Club Náutico y al chiringuito El Faro. Todo hace prever que el sufrido hace escasos días no será el último.

"Hasta ahora el alcalde, Paco Bella, está dando la cara", defiende Pérez. Opinión que comparte Juan Galán, residente y hostelero desde hace más de 50 años en este núcleo urbano, donde es propietario de uno de los establecimientos más emblemáticos, El Rey de la Gamba. "Bella es el menos malo de los alcaldes de Almonte en cuanto al cuidado e intereses de Matalascañas", afirma Galán, quien añade que el actual regidor ha sido senador "y sabe cómo y dónde buscar soluciones". Virtud de la que, en su opinión, carecían los anteriores.

Así ha quedado el paseo marítimo en la zona del Pueblo Andaluz.
Así ha quedado el paseo marítimo en la zona del Pueblo Andaluz. / Ismael Rubio

Este vecino fue presidente de los empresarios de Matalascañas durante bastantes años. El problema al que se enfrenta esta playa ya se vaticinaba en aquella época. "Hace cuatro décadas nos reunimos con el director de Costas y nos dijo que la situación se solucionaba con 4.000 millones de las antiguas pesetas, el dinero que se necesitaba entonces para expropiar las viviendas de la primera y segunda línea de playa, medida que se contemplaba para retranquear el paseo marítimo más de 100 metros", recuerda. La medida sigue vigente por parte del actual Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). Su coste alcanza en la actualidad los 800.000 millones de euros.

Frente a estas cifras tan abultadas, Galán, tras hablar con técnicos especialistas, propone construir pilotes bajo el paseo marítimo y que estos descansen sobre un relleno de piedras. "El arrastre de este material resulta más dificultoso que el de la arena cuando llegan las grandes mareas", señala este vecino de Matalascañas, quien lamenta que en su día se descartara el espigón que se contempló en esta playa -que se construyó finalmente en Mazagón- , ya que podría haber reducido el impacto de los temporales.

En esta vista atrás, hay quienes echan en falta los veraneantes de antaño. "Ahora viene un visitante muy ocasional, de fin de semana, que no cuida lo suficiente la zona", admite Victoria Carrasco. Una queja de la que se hace eco Dolores López, una de las primeras propietarias de Matalascañas, quien recuerda que "en los años 70 y 80 no había problemas de convivencia". "Los últimos veranos viene más gente, pero de peor calidad", añade Galán.

Las máquinas que esparcen arena estos días en Matalascañas.
Las máquinas que esparcen arena estos días en Matalascañas. / Ismael Rubio

Una situación a la que se suman los importantes impuestos que deben abonarse. "Todo el dinero que aquí coge Almonte va para El Rocío", critica López, quien coincide con Victoria Carrasco en tal afirmación: la falta de inversión municipal.

Críticas aparte, lo que no puede negarse es la preocupante pérdida de arena, una realidad a la que debe ponerse soluciones cuanto antes. Sirva la comparativa temporal que hace Francisco Sánchez. A principios de este siglo tardaba un cuarto de hora en llegar al mar desde su casa, en primera línea del Pueblo Andaluz. Ahora lo hace en menos de cinco minutos. Matalascañas se queda sin playa.

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