Economía circular

El fondo del río en un jarrón de cerámica

  • El Puerto de Sevilla y la Fundación Innovarcilla investigan el uso de los sedimentos de los dragados del Guadalquivir para la industria

  • Al margen de esta nueva línea que se quiere rentabilizar, ya se usan para regenerar playas, para el campo y para crear humedales para avifauna 

Un buque navegando junto a los vaciaderos del Puerto de Sevilla.

Un buque navegando junto a los vaciaderos del Puerto de Sevilla. / APS

Innovación y sostenibilidad. Estos dos criterios están detrás de la estrategia ambiental impulsada por el Puerto de Sevilla para aprovechar los sedimentos que periódicamente se retiran del fondo del río en los dragados necesarios para mantener en buen estado del canal de navegación y la accesibilidad desde el mar hasta Sevilla capital por la denominada Eurovía del Guadalquivir. 

¿Qué hacer cada año con una media de 350.000 metros cúbicos de sedimentos retirados de la canal? El fondo del río tiene una segunda vida que va desde la regeneración de las playas, quizás la más conocida, a su transformación en cerámica industrial, la más novedosa que está en estos momentos en estudio. 

Quien desarrolla este proyecto es la Fundación Innovarcilla, una entidad privada sin ánimo de lucro que forma parte del Sistema Andaluz del Conocimiento desde 2006, que la califica como Centro Tecnológico de la Cerámica, y que tiene su sede en Bailén. La investigación consiste en comprobar si los sedimentos extraídas de los dragados pueden usarse como materia prima en esta industria. Para ello se han tomado ocho muestras de las arenas y arcillas depositadas en los vaciaderos terrestres. En concreto, en los conocidos como del Butano, en el Puerto de Sevilla. Ya se han realizado análisis granulométricos, químicos y mineralógicos.

A partir de estos estudios se puede determinar la proporción de arcillas, limos y arenas presentes en los vaciaderos; la composición química y qué material cerámico se puede fabricar; y la proporción y tipo de minerales arcillosos y su comportamiento durante el proceso productivo. Y la conclusión es que una parte de las muestras, las margosas-arcillosas-limosas, pueden ser viables como base para la fabricación de materiales cerámicos (ladrillo y alfarería); mientras que las margas-arenosas no son reutilizables por presentar una granulometría gruesa y escasa proporción de minerales arcillosos. En cambio, estos últimos materiales sí son válidos para otros usos, como para la obra civil, por ejemplo, para rellenos, firmes, material de construcción...; o para mejorar los suelos agrícolas, debido a la presencia de material arenoso.

Tras estos resultados, la Autoridad Portuaria de Sevilla va a continuar con sus estudios y a planificar una segunda fase de análisis para valorar la viabilidad económica y tecnológica de este proyecto para la industria de la cerámica.

Una draga vierte mediante una tubería los sedimentos del río en la playa de Sanlúcar. Una draga vierte mediante una tubería los sedimentos del río en la playa de Sanlúcar.

Una draga vierte mediante una tubería los sedimentos del río en la playa de Sanlúcar. / APS

El material que no es válido ya se usa para la regeneración de las playas, en concreto a las de de Bajo de Guía y de La Calzada–Piletas de Sanlúcar de Barrameda, donde se depositan a través de una tubería desde la misma draga. Y también en una iniciativa que ya le ha valido un premio al Puerto de Sevilla: la creación de nuevos humedales. Los enclaves donde se depositan estos sedimentos, llamados vaciaderos, se han transformado en nuevos hábitats que favorecen la diversidad de aves acuáticas en el estuario. Está estudiado cómo disponer las arenas para mejorar la biodiversidad y cómo hay que diseñar los espacios para que sean zonas de refugio para las aves. Y además, se crean diques interiores e islotes para protección de las especies.

La Autoridad Portuaria de Sevilla y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han censado más de 50 especies en los vaciaderos terrestres del Puerto hispalense. Del total registrado, cuatro especies están catalogadas como en peligro de extinción: el porrón pardo, la cerceta pardilla, la garcilla cangrejera y la focha moruna; y una, el águila pescadora, como vulnerable.

Todo un ejemplo de economía circular en línea con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que sitúan al Puerto de Sevilla en una posición de referencia.

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