El estudio de fotografía Enrique 'emigra' de Sevilla a Tomares: "¡Benditas abuelas, que mantienen el negocio!"

Comercio

Las dificultades de acceso al centro de la ciudad y los altos alquileres provocan el traslado al área metropolitana

La saga familiar ha permanecido 66 años en el negocio de la calle Rioja

Las tiendas que perdió Sevilla en 2025

El estudio de Enrique, con los carteles que anuncian la mudanza del negocio a Tomares.
El estudio de Enrique, con los carteles que anuncian la mudanza del negocio a Tomares. / Antonio Pizarro

El nuevo año comienza en Sevilla donde lo había dejado el anterior, con el cierre de negocios emblemáticos. El último en sumarse a esta sangrante lista es el estudio fotográfico Enrique, que pone fin a 66 años retratando momentos clave de la vida de muchos sevillanos en el corazón de la ciudad. De la calle Rioja pasará a prestar los mismos servicios en Tomares. Las dificultades de acceso al Casco Antiguo y la venta del inmueble donde ha residido hasta ahora suponen los principales motivos de dicho traslado. Un negocio, el de los retratos de estudio que, como afirma su actual propietario, Carlos Sánchez, se ha mantenido las décadas más recientes "gracias al empeño de las abuelas".

Carlos Sánchez forma parte de la tercera generación al frente de este negocio local, el cual fundó su tío abuelo, Enrique Ferrer, en 1959. Desde entonces siempre ha permanecido en la misma calle Rioja, una de las principales vías comerciales del centro hispalense. Tras Ferrer, que murió sin descendencia, se hicieron cargo del estudio sus sobrinos, que lo dirigieron hasta principios de este siglo. Luego lo relevaron su actual propietario y su mujer, Concepción Fuentes.

"Somos retratistas de estudio puro y duro. No salimos a la calle". Con esta frase define Sánchez la actividad que ha caracterizado a Enrique Fotógrafo durante más de seis décadas. Un servicio que queda reflejado, a modo de memoria gráfica, en muchos hogares sevillanos. Retratos de primera comunión, de boda y de mantilla los Jueves Santos. "Es difícil visitar una casa en Sevilla y no encontrar una foto enmarcada en el salón con nuestra firma", asevera Sánchez.

La bajada de ingresos

Una afirmación convertida en orgullo para esta saga familiar. El rótulo de su negocio forma parte de la memoria visual de la ciudad. Un establecimiento donde, desde hace varios días, dos carteles anuncian su cierre y la mudanza a Tomares. El motivo de este éxodo lo explica su propietario. "Desde hace años acceder al centro se ha convertido en un cometido difícil. Muchos de nuestros clientes vienen con los carritos de niños a los que hay que hacerles fotos. Llegar a nuestro estudio es algo muy molesto", admite.

El edificio donde se encontraban hasta ahora se ha vendido. Encontrar un local en las inmediaciones con un alquiler asequible también se convierte en tarea complicada. "Este negocio hace imposible afrontar ese coste", asegura Carlos Sánchez, quien reconoce la bajada de ingresos que han sufrido los últimos años los reportajes fotográficos de estudio. "La facturación principal se genera en primavera, con las fotos de primera comunión. El resto del año vivimos de las fotos de carnet y reproducciones de fotografías antiguas", detalla.

El mantenimiento del estudio ha sido posible gracias a "la clientela fiel" que siempre recurre a la firma de Enrique para dejar constancia de los grandes momentos. Y especialmente, a una figura clave en las casas sevillanas: las abuelas. "¡Benditas abuelas que nos han traído a sus nietos!", abunda Sánchez, quien reconoce que "gracias a ellas hemos mantenido el negocio". "Han sido quienes, frente a las modas, han continuado la tradición de contar con nuestros retratos para recordar las fechas importantes de la niñez, como el bautizo y la primera comunión. Es la forma que tienen de rememorar también su época", añade.

Los cambios en el sector

"Si hubiéramos dependido de los padres y madres de hoy, habríamos dejado de existir hace tiempo", lamenta el propietario de Enrique, quien recopila los cambios en las fotografías familiares. Primero con las cámaras réflex, que permitieron a muchos "aficionados" entrar en el sector a unos precios muy bajos, "con los que no podíamos competir los profesionales de los estudios". Luego llegó la era digital, con los vídeos y el apogeo de las redes sociales. "Las familias se conforman ya con fotos hechas con teléfonos móviles. Ante esa tendencia, de nada sirve la calidad y el cuidado que le podamos ofrecer", sentencia Sánchez.

Todas estas circunstancias han empujado a Enrique Fotógrafo a mudarse a Tomares. En esta localidad del Aljarafe han abierto su nuevo estudio, en la Avenida Blas Infante, dentro del edificio Altavista, en la zona conocida como "rotonda de Aljarafesa". Allí seguirán ofreciendo los mismos servicios que han caracterizado a la firma sevillana desde 1959. Aunque, eso sí, reconoce que aquí será más complicado que se repita una de las imágenes habituales en la calle Rioja los Jueves Santos, la cola de sevillanas para retratarse de mantilla. Frente a esta pérdida, valora las ventajas: “en nuestra nueva ubicación no hay problemas para aparcar ni para llegar, y está cerca de la capital. Además, podemos asumir el alquiler”.

Explicación que sintetiza los motivos del éxodo comercial al área metropolitana que, poco a poco, deja el centro de la ciudad a plena disposición de las franquicias y firmas foráneas. Una Sevilla cada vez menos sevillana.

stats