los invisibles

"El éxito de los Ybarra está en su capacidad y su política matrimonial"

  • Clara Zamora Meca. Doctora en Historia del Arte, ha escrito un libro sobre las mujeres Ybarra, el ámbito doméstico de la naviera, y será comisaria de una exposición en el Museo Naval

Clara Zamora, en el Sevilla Center con Ars, revista de Arte y Coleccionismo. Clara Zamora, en el Sevilla Center con Ars, revista de Arte y Coleccionismo.

Clara Zamora, en el Sevilla Center con Ars, revista de Arte y Coleccionismo. / víctor rodríguez

Hija de un catedrático de Termodinámica, casada con un ingeniero de Telecomunicaciones, Clara Zamora (Sevilla, 1973) hermanó una familia tan científica con la Historia del Arte. Está inmersa en dos historias apasionantes, las Ybarra y la batalla de Pernambuco.

-¿Por qué las Ybarra?

-Los Ybarra han sido una familia pionera en querer contar la historia de su empresa a través de sus mujeres. Su éxito en ese capitalismo amable del siglo XIX no se entendería sin el papel de las que se quedaban en casa para transmitir los valores de la familia y cuidar el nido. Ellas son el nido y también el nudo.

-¿Qué cambia en la historia?

-Que ahora ellos sólo aparecen como los maridos de.

-¿Cómo ha sido ese viaje?

-Como vivir varios meses en un bosque, entre rosas y espinas.

"La moda del 'selfie' le ha devuelto vigencia al retrato, un género que había dejado de tener mercado"

-¿Cuántas Ybarra?

-Trazo el retrato de 18 mujeres. Ahí está la historia de España de los dos últimos siglos, porque en el éxito de la empresa además de su capacidad, su gestión, está una política matrimonial maravillosa. Los Ybarra casan muy bien.

-¿Con cuál empieza?

-Con la mujer de José María Ybarra Gutiérrez de Caviedes, el vasco que fundó con Bonaplata la Feria de Sevilla, que sin ser andaluz cambió la idiosincrasia y la historia de esta ciudad

-¿Con quién se casó?

-Con una sevillana de ascendencia indiana. Una mujer que tuvo siete hijos y murió con 32 años. No le dio tiempo a ser ni condesa ni alcaldesa consorte.

-¿Es un preludio empresarial de 'Ocho apellidos vascos'?

-De las 18, sólo hay una vasca, la segunda. Las demás son andaluzas, alguna con reminiscencias británicas y cosmopolitas.

-¿Con qué apellidos se casan?

-Con Osborne, Garvey, Medina, Parladé, Lasso de la Vega...

-¿Hay fricciones entre la historia social y la doméstica?

-Hay que estudiar el contexto político, social, y sobre todo de las mentalidades y emociones. Empieza con un tipo de mujer decimonónica, madre y esposa, que no puede mirar de frente en los retratos. Pero va evolucionando hasta Mari Pepa Mendaro, mi favorita, la chispa del libro, que enviudó de un Ybarra y se casó con un aristócrata polaco, un Battenberg primo de don Juan.

-¿Le abrieron el álbum?

-He recibido toda la colaboración. El prólogo lo escribe Javier Ybarra, autor de Nosotros, los Ybarra.

-¿Una foto?

-La de Pedro Ybarra Hidalgo, el cura de Santa Cruz, de niño, con su madre, Socorro Hidalgo Enrile, en su casa de Mateos Gago. Hermano del académico que fue hermano mayor del Silencio.

-¿Y curiosidades?

-En una de las fotos aparece el cantante José Manuel Soto, cuarto de los nueve hijos del primer nieto varón de María Dolores Ybarra Gómez-Rull, que tenía un tablao en la calle Zaragoza y contrató de profesor de baile a Enrique el Cojo. Soto me dijo que tenía que meter una foto del Pali porque había conocido ese tablao.

-¿Muchos oficios?

-Hay un sobrino de Cecilia Böhl de Faber, Fernán Caballero. Están las abuelas de Oriol Ybarra, el arquitecto que hizo los pabellones de Cruzcampo y del Vaticano, y de Álvaro Ybarra Pacheco, el director de Abc.

-¿Qué pasó en Pernambuco?

-En 1631, la Armada española, que salió de Lisboa capitaneada por Antonio Oquendo, un marino donostiarra, derrotó a los holandeses en aguas de Brasil. Oquendo es un caso de autopromoción insólita, precursor del crowfunding que a su regreso le encarga al pintor Juan de la Corte dos series de la batalla. Una para él y otra para Felipe IV. El Rey dejó los cuadros en el Alcázar de Madrid, que salió ardiendo la Nochebuena de 1734. El incendio destruyó La expulsión de los moriscos de Velázquez, pero los de la batalla se salvaron. Voy a ser la comisaria de esa exposición en el Museo Naval de Madrid que dirige el almirante Zumalacárregui.

"El almirante Oquendo derrotó a los holandeses en Brasil y encargó a un pintor dos series sobre la batalla"

-La batalla naval y la naviera Ybarra, dos historias de barcos.

-La Historia naval pasa en España por una historia menor, pero no debería ser así.

-¿Y la historia del Arte?

-La Historia es el motor y la Historia del Arte la carrocería.

-¿El arte funciona como herramienta histórica?

-Se da lo que llaman la fortuna crítica. De pronto Caravaggio se pone de moda después de varios siglos de silencio. Con la abstracción está ocurriendo lo contrario. La moda del selfie le ha devuelto vigencia al retrato, un género del Romanticismo que dejó de tener mercado.

-¿Lo bello es útil?

-Y si no lo es, tiene doble valor. Mire algo tan cotidiano como la comida. La moda de la comida rápida, el fast food, los precocinados y la no-cocina ha coincidido con la aparición de los grandes cocineros. Igual que en el Renacimiento los artistas dejaron de ser artesanos, a los cocineros ahora se les trata de artistas y hay que hacerles reverencia.

-¿La Historia es un arte o una ciencia?

-Yo le digo a mis alumnos que la Historia es lo que es. El resto es interpretación y ahí ya está en juego el conocimiento y la honradez profesional del historiador.

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