Sevilla

"No me explico cómo la informática funciona en Hacienda y no en la Justicia"

  • Acaba de publicar el libro 'Sorprendente Justicia, vivencias de un procurador', en el que recoge las experiencias de 25 años de profesión y asegura que levantará ampollas en la judicatura

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El procurador Mariano Ostos Mateos-Cañero (Écija, 1933) acaba de publicar el libro Sorprendente Justicia, vivencias de un procurador, en el que trata de recoger sus experiencias a lo largo de 25 años de profesión.

-¿Cómo surge y por qué la idea de publicar este libro?

-La idea surge como consecuencia de la presión sufrida en el ejercicio de mi profesión y por la convicción personal de que es bueno hablar para mejorar. El libro lo edito yo mismo porque se dirige a un público muy específico y tiene una tirada de 1.000 ejemplares. En él efectúo comentarios y señalando hechos, pero no juzgando ni censurando. Sólo pretendo mejorar y evitar la siempre injusta generalización del problema.

-¿De dónde viene el título de 'Sorprendente Justicia'?

-El título viene de que lo que ocurre a mi alrededor es para sorprenderse, por lo mal que funciona la Justicia.

-¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la Justicia?

-Son tantas cosas en estos años de profesión... La ausencia de eficacia, la demora en la ejecución de los derechos, la demora de la Administración de Justicia, su falta de agilización. A veces se nos trata como enemigos en vez de coadyuvantes de la Justicia.

-¿Cómo ve el ejercicio actual de la profesión de procurador?

-La función del procurador adquiere ribetes de grave sufrimiento: nos obligan a guardar cola, somos culpables de todo y hay una falta de respeto en general, sobre todo, por parte de algunos jueces. De lo más sorprendente que me ha pasado es un juez que me negó el saludo y después, cuando hice un comentario, me echó del juzgado y llamó a la Policía.

-¿Cree que su libro levantará ampollas en la judicatura?

-Creo que sí. Porque digo la verdad y la verdad siempre duele. Levantará ampollas no por la forma ni la intención, porque yo no quiero molestar a nadie. Por razones de prudencia en el libro no aparecen nombres pero sí iniciales.

-¿Usted cree que la Justicia es un cachondeo, como dijo el político Pedro Pacheco?

-Yo lo digo pero de otra manera, porque hay partes de la Justicia que no son un cachondeo. Estoy de acuerdo con la expresión de Pacheco pero no con la forma.

-¿Qué es lo más grave que denuncia en su libro?

-Lo más grave es la plena insuficiencia de la Administración de Justicia en general. ¿Usted se cree que puede estar una apelación tres años esperando para pasarla a la Audiencia? No es el retraso sino la defectuosa Administración de Justicia, que perjudica a todos los administrados.

-¿Quién sale peor parado?

-La Junta, que no establece o facilita los medios económicos y técnicos, y después todos los que colaboramos en la Justicia. No me explico cómo la informática en Hacienda es perfecta y en Justicia no.

-¿Cómo se estructura su obra?

-El libro consta de 36 anécdotas y 42 episodios, en los que recojo hechos o actuaciones procesales íntegras de las que discrepo. En algunas hay notas de autor, en las que cito entre otros al escritor y poeta Jean de la Fontaine, que dijo: de un magistrado ignorante es la toga lo importante.

-¿Critica a muchos jueces?

-Pongo ejemplos de jueces que funcionan y digo que la mayoría de los jueces funcionan. Hay muchos con los que da gusto hablar.

-¿Con otros no tanto...?

-Yo he puesto denuncias ante el Poder Judicial pero no pasa nada. No todos somos iguales ante la ley. Nos tratan de forma desigual: no es lo mismo que yo actúe contra la Administración, que otro contra mí.

-¿Cómo califica la situación de la Justicia sevillana?

-Es triste, desoladora y preocupante. Hablo de la jurisdicción Contenciosa, de la violencia de género, del Mercantil, etcétera.

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