Feria de Abril de Sevilla 2019 Colocado el primer tubo de la portada de la Feria de Abril a diez grados

  • La próxima Feria comenzará el 4 de mayo y terminará dos semanas antes de las elecciones locales

Carmen Castreño y Juan Carlos Cabrera colocan el primer tubo de la portada. Carmen Castreño y Juan Carlos Cabrera colocan el primer tubo de la portada.

Carmen Castreño y Juan Carlos Cabrera colocan el primer tubo de la portada. / D. S.

Sin novedad. Y con mucho frío. Así podría definirse el acto de colocación del primer tubo de la portada de la Feria del próximo año. Un acto celebrado este lunes, cuando faltan aún casi cinco meses para la noche del alumbrado y con una temperatura que poco invitaba a tomar manzanilla y, mucho menos, a pensar en farolillos

La concejal de Los Remedios, Carmen Castreño, y el de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, fueron los encargados de colocar el primer tubo de esta obra efímera, cuyo diseño -obra de Ángelo García- se inspira en el Casino de la Exposición y el Teatro Lope de Vega, en claro homenaje a la Exposición Iberoamericana de 1929, de la que en 2019 se cumplirán 90 años. 

Quedan por delante bastantes semanas de trabajo para hacer realidad una estructura que contiene 35.000 metros lineales de tubo, una superficie de revestimiento de 3.445,43 metros cuadrados y un número de lámparas que oscila entre las 20.000 y 25.000 metros cuadrados. 

Tras colocarse los tres primeros tubos y mostrar a los presentes la maqueta de la portada, el delegado de Fiestas Mayores recordó los diversos detalles de esta obra e informó de que la próxima Feria no tendrá novedades "de importancia" respecto a la pasada edición. Será una semana de farolillos que comenzará el sábado 4 de mayo (el adelanto ha sido uno de los cambios introducidos este mandato) y concluirá dos semanas antes de que los sevillanos elijan alcalde, de ahí que desde el gobierno de Espadas no se quiera arriesgar en víspera electoral. 

Minutos después se ha ofrecido a los presentes una copa de manzanilla, aunque en ese momento, cuando el termómetro marcaba diez grados y al sol aún lo cubrían las nubes, lo que verdaderamente apetecía era un vino dulce que calentara el gaznate. Prueba de este frío es el abrigo que hubo que prestarle a la dos azafatas vestidas de flamenca, las cuales llevaban toda la espalda al aire. Un traje más propio de una primavera metida en calor que de un diciembre donde el grajo vuela bajo. Es lo que tiene hablar de Feria en vísperas de Navidad

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