Urbanismo

La Gavidia: Una compra muy cara con poco provecho para Sevilla

Estado ruinoso que presenta el interior de la antigua jefatura de la Gavidia. Estado ruinoso que presenta el interior de la antigua jefatura de la Gavidia.

Estado ruinoso que presenta el interior de la antigua jefatura de la Gavidia. / José Ángel García

La Gavidia ha cumplido 15 años siendo propiedad municipal. Un periodo en el que la inversión realizada entonces –10 millones de euros más la cesión de cinco parcelas al Estado para la construcción de comisarías policiales– ha tenido muy escaso provecho para la ciudad. Al contrario, se ha convertido en un edificio en estado ruinoso que ha supuesto un auténtico lastre para los distintos gobiernos locales que se han sucedido en estos tres lustros.

Alfredo Sánchez Monteseirín, que afrontaba su segundo mandato como alcalde hispalense, gestionó esta operación, la cual definió como “un gran negocio” para Sevilla. La compra se realizó sin el respaldo de la oposición. El PP (aún era portavoz el actual viceconsejero de Fomento de la Junta, Jaime Raynaud) consideró excesivo el precio fijado por el Ministerio de Interior (ya entonces en manos de los socialistas durante el primer Ejecutivo de Zapatero). Se basó para ello en la tasación del inmenso edificio que cuatro años antes, en 2001, realizaron los técnicos de Urbanismo, mucho menor a los 10 millones que acabó pagando la administración local.

El valor dado por Interior a la antigua comisaría fue de 12,2 millones, pero la venta se saldó en 9,9 millones, a cambio de la cesión de parcelas de titularidad municipal para levantar cinco comisarias, que finalmente se han reducido a cuatro. De ellas, 15 años después de aquella operación que tantos beneficios traería a Sevilla, sólo hay dos construidas y operativas: la de la Macarena y la de Sevilla Este, ambas inauguradas en 2010.

La del Polígono Sur (tras una agria polémica sobre su ubicación) está ejecutándose actualmente (dará servicio a Los Bermejales, donde se preveía la quinta jefatura) y la de Nervión cuenta ya al menos con los antiguos terrenos de la Cruzcampo para levantarla.

Y mientras, la antigua comisaría –que cuenta con protección patrimonial por ser un hito del movimiento moderno– acentúa su estado ruinoso. Los alcaldes que ha tenido Sevilla en estos 15 años han hecho públicas sus intenciones para darle uso. Uno de los proyectos más criticados fue la propuesta de Zoido de convertirla en un centro comercial, para lo que barajó, incluso, construir un parking bajo la Alameda. Con la llegada de Espadas se empezó a tramitar su nueva calificación en el PGOU para que tuviera uso terciario. Su futuro se desvelará a comienzos de 2021.

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