Crisis sanitaria ¿Qué haríamos ahora sin Internet?

  • Las redes sociales mantienen conectados a millones de españoles durante el confinamiento en los hogares

Usuario consultando información en Internet sobre el Coronavirus. Usuario consultando información en Internet sobre el Coronavirus.

Usuario consultando información en Internet sobre el Coronavirus.

En estos días de confinamiento domiciliario por la crisis del Coronavirus la red de redes se ha convertido en nuestra válvula de escape.

Gracias a la fibra de banda ancha (más del 80% de la población española dispone de esta cobertura) las horas y los días se nos hacen menos pesados y nos permite entre otras actividades ver películas, series, documentales/espectáculos online, chatear por WhatsApp o Telegram con amigos/familiares o conectarnos a las Redes Sociales.

La mayor red de fibra de Europa

Gracias a Internet el teletrabajo es posible y podemos, en pequeña o gran medida, continuar con muchas actividades profesionales.

De este modo, el país avanza en parte económicamente, que no es poco para lo que puede suponer la paralización total del trabajo en todos los sectores. ¿Se imaginan el daño económico y social que supondría ahora si no existiese Internet?

¿Se imaginan el daño económico y social que supondría ahora si no existiese Internet?

A nuestro favor hay que destacar que España cuenta con la mayor red de fibra de Europa. Más que la suma de las de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Portugal juntos.

Videollamadas

De la noche a la mañana media España (más de 23 millones de personas) ha tenido que hacer alguna masterclass para saber conectarse por videoconferencia o videollamada.

Herramientas como Skype, Zoom, Google Duo, Meet de Hangouts o el propio WhatsApp han acaparado el protagonismo de todos.

Skype, Zoom, Google Duo, Meet o el propio WhatsApp han acaparado el protagonismo de todos

El confinamiento en los hogares ha separado de la noche a la mañana a millones de personas.

Padres que no pueden ver en persona a sus hijos o hijos que no pueden abrazar a sus padres. O Amigos que no pueden compartir anécdotas o risas con una buena tapa y cerveza de por medio. Pero siempre nos quedará… La videollamada.

Un consuelo que al menos permite estar cerca, aunque sea de un modo virtual, de los nuestros.

La edad de oro en las redes sociales

Plataformas como Facebook, Twitter, Youtube o Instagram están viviendo su momento de oro. Ahora más que nunca se valoran positivamente las redes sociales.

Tanto para estar informados, que no es poco, como para mantener ese contacto del que hablamos con nuestra familia, amigos o… ¡Clientes!

Ahora más que nunca se valoran positivamente las redes sociales

Pese a que millones de negocios han tenido que echar el cierre de sus persianas gracias a estas herramientas online se puede seguir manteniendo la comunicación con el consumidor o público.

El trabajo de los community managers (responsables de la gestión de redes sociales de un negocio) se ha multiplicado en estas semanas y se ha visto igualmente valorado más que nunca.

El trabajo de los community managers se ha multiplicado y se ha visto igualmente valorado más que nunca

Esperanza Caraballo, directora del Centro de Educación Infantil ‘Fábula’, hace menos de dos semanas pocas veces miraba Facebook y no era muy fan de las redes sociales.

Gran defensora del contacto con las familias, los "achuchones" a sus niños, el trato personal cara a cara: “Sensaciones y emociones a flor de piel que solo creíamos posible a través del contacto físico. Pocos podíamos imaginar que el mundo se iba a parar, nos iba a confinar y tendríamos que inventar un nuevo modo de mantener el contacto con los nuestros en la distancia”, admite.

"La infancia es la gran olvidada de esta pandemia"

La infancia, “la gran olvidada de esta pandemia” según Caraballo, seguía necesitando “el mismo mimo y cercanía de sus Seños, y las familias nuestro acompañamiento… ¡Así que manos a la obra!”, exclama.

Actividades a través de Facebook, saludos diarios con la agenda digital, crearon en cuestión de horas un canal privado de YouTube para subir sus propios vídeos, historias en Instagram. “¡Y la magia se hizo!”, afirma.

"Gracias a las redes sociales comenzamos a sentir el calor de la cercanía a través de mensajes cargados de emoción en Instagram o Facebook"

Al mismo tiempo matiza: “Un derroche de emociones comenzó a llegarnos de nuestras familias, sentíamos el calor de la cercanía a través de mensajes cargados de emoción en Instagram, se nos saltaban las lágrimas con los comentarios de Facebook, vídeos de nuestros peques haciendo manualidades y cantando las canciones que veían en vídeo de sus profes, feedback constantes de humanidad en las redes”.

Y concluye: “Redes sociales que se me antojaban frías y distantes y que las circunstancias han cargado de emoción, ternura, risas, compasión, amabilidad, cercanía, acompañamiento y diversión para la infancia y las personas que cuidamos de ella”.

Psicología

Cualquier situación de excepcionalidad produce cambios en nuestros hábitos y nos exige hacer cambios para adaptarnos a la nueva situación.

En el caso que estamos viviendo nos hemos visto obligados al confinamiento y eso ha generado también que “modifiquemos y/o ampliemos ciertas actividades personales y laborales”, comenta Manuel Moncayo, psicólogo y CEO de Pyrsel Consultores.

"Hay que dejar un tiempo lo suficientemente amplio para la comunicación afectiva con nuestros seres queridos"

Lo mejor en estas situaciones, en su opinión, es intentar, en la medida de lo posible, “adquirir disciplina para realizar nuestras responsabilidades en ambos ámbitos y dejando una cantidad de tiempo lo suficientemente amplia para la expansión y la comunicación afectiva con nuestros seres queridos”.

Asimismo, Manuel Moncayo aclara que “nuestro mejor salvoconducto es que potenciemos nuestras relaciones sociales de calidad con las alternativas disponibles que nos ofrece la tecnología (videoconferencias, llamadas en grupo, etc.) pero manteniendo siempre un juicio equilibrado en su uso”.

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