restauración

Más de 3.000 horas para volver al origen

  • El Simpecado del Rocío de Triana recupera el aspecto original con el que se estrenó en 1936

  • Se han realizado numerosas catas para encontrar la tonalidad del primitivo terciopelo verde

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Más de 3.000 horas de trabajo. Se trata del tiempo que ha empleado Luis Miguel Garduño para recuperar el aspecto primitivo que presentaba el milagroso Simpecado de Triana cuando fue estrenado en 1936, año en que salió del taller de Victoria Caro. "Es mi obra cumbre", con estas palabras define Garduño un proceso que no ha sido nada fácil y que ha contado con la supervisión del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), donde se ha creado una comisión para esta restauración en la que Fuensanta de la Paz también ha intervenido en la pequeña imagen de la Virgen del Rocío y el Niño que talló Antonio Castillo Lastrucci.

El objetivo de la restauración era devolverle al Simpecado su aspecto primitivo. "Está como salió del taller de Victoria Caro", refiere Garduño, quien ya restauró un estandarte de Rodríguez Ojeda y el antiguo Simpecado de la corporación trianera. "Entre el diseño original de Gómez Millán y la ejecución final de Caro hubo pequeñas modificaciones. La comisión ha seguido el criterio de la obra final del taller, pues el diseñador estuvo en todo momento supervisando el trabajo, por lo que él mismo dio el visto bueno a los cambios o fue quien los decidió", refiere el restaurador.

El Simpecado se vio altamente alterado en la última intervención que efectuó el taller de Fernández y Enríquez, cuando se le cambió el soporte original, terciopelo verde, por el tisú verde manzana, idéntico al que le colocaron en aquel entonces al manto de la Esperanza Macarena. Ahora se le ha devuelto al tejido primitivo, una tarea nada fácil, pues para conseguir la tonalidad exacta de 1936 se han tenido que realizar numerosas catas. El terciopelo que ahora se le ha colocado procede de Italia y se ha logrado gracias a un proveedor de Jerez de la Frontera.

Por parte de la hermandad existía, también, el interés de que el Simpecado volviera a su origen pero "sin perder su sabor", es decir, que no pareciera nuevo. Por tal motivo, muchos de los hilos antiguos que se encontraban en mal estado han sido sustituidos por otros hilos en buen estado procedentes de piezas antiguas.

Otra labor fundamental ha sido la realizada por el diseñador Sergio Cornejo para recuperar el dibujo original con el que el Simpecado se estrenó hace 42 años. "Hemos contado con un buen archivo gráfico que ha servido de prueba para saber cómo salió del taller de Caro", explica Cornejo, quien advierte que en la última restauración llegaron a desaparecer algunas piezas que se estrenaron en 1936. "Ha sido un trabajo arduo pero muy ilusionante. He tenido que desdibujar por ordenador cada una de las piezas que lo componen para ubicarlas en su lugar original", detalla.

El resultado de esta restauración se dio a conocer este lunes a los hermanos y devotos en la capilla de la calle Evangelista, sede canónica de la corporación trianera. Quienes hasta allí se acercaron pudieron, además, contemplar una imagen que las nuevas generaciones de rocieros no han conocido: el Simpecado sin sus innumerables joyas y flores.

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