Incendio en la residencia de mayores DomusVi de Sevilla

Testimonios en primera persona para salvar a los mayores de la residencia: "Cogí la botella de oxígeno y entré a buscar a mi madre"

  • Un bombero de Sevilla relata la angustia por salvar a su madre, enferma de Alzheimer, de las llamas y el humo

  • Dos familias afectadas y uno de los vecinos que intervino en la evacuación cuentan lo vivido

Espadas saluda a una anciana entre decenas de mayores que esperan en el Pabellón de San Pablo su traslado. Espadas saluda a una anciana entre decenas de mayores que esperan en el Pabellón de San Pablo su traslado.

Espadas saluda a una anciana entre decenas de mayores que esperan en el Pabellón de San Pablo su traslado. / A.S.

Que seas bombero y arda la residencia donde está tu madre o un familiar puede ser la peor pesadilla. Eso mismo le sucedió a Juan Carlos, un bombero de Sevilla que tiene ingresada a su madre con Alzheimer en la residencia DomusVi Santa Justa donde se desató el fuego la Noche de Reyes. Su testimonio es uno de los más conmovedores de la trágica jornada.

Juan Carlos, que trabaja en el área de mantenimiento del cuerpo de Bomberos de la ciudad, lo contaba este miércoles a este periódico al día siguiente del siniestro y minutos después de participar, junto a más Bomberos, en una reunión con la directora del centro. "Al enterarme de lo que estaba pasando en el centro donde está mi madre, vine con el dispositivo de salvamento, cogí una botella de oxígeno y entré a buscarla al interior del edificio en llamas. Tardé más de media hora en encontrarla. Miré en todos sitios de la tercera planta hasta que di con ella. No la veía. La encontré por fin en una silla de ruedas detrás de un árbol de navidad", cuenta emocionado.

Una vez hubo puesto a salvo a su madre, siguió sacando a más mayores fuera de la residencia, bajándolos en brazos, entre dos o tres personas, por las escaleras de emergencia. Lo mismo hicieron con cada anciano decenas de agentes de Policía Local, vecinos, familiares y toda la plantilla del centro. Había urgencia de sacarlos cuanto antes a la calle para evitar que se asfixiaran con el humo. Todos pasaron la noche en vela.

Agentes y familiares trasladan a una residente al autobús de Tussam que los llevaría temporalmente al Pabellón de San Pablo. Agentes y familiares trasladan a una residente al autobús de Tussam que los llevaría temporalmente al Pabellón de San Pablo.

Agentes y familiares trasladan a una residente al autobús de Tussam que los llevaría temporalmente al Pabellón de San Pablo. / Juan Carlos Muñoz

La madre de Juan Carlos está bien y fue trasladada a la residencia de Alcalá del mismo grupo empresarial que gestiona el centro, al igual que la mayor parte de los afectados. La plantilla del DomusVi los acompañó en todo momento y con ellos siguen. Este Bombero reitera su agradecimiento a los vecinos de la zona por su enorme solidaridad, sobre todo los del bloque 34 de Kansas City/Manuel Mantero.

Los Bomberos señalan el mal estado en que han quedado las plantas segunda y primera de la residencia bien por las llamas o bien por el agua acumulada en las tareas de extinción del fuego, lo que obligará a obras intensas para devolverlas a la normalidad. Juan Carlos lamenta que para evacuar no se usaran los pasillos de las plantas primera y segunda de DomusVi que conectan con el edificio anexo de Adorea, donde hay dos ascensores amplios para bajar a las plantas inferiores. Posiblemente no se hizo por temor a que el humo pasara al edificio anexo.

"Ha sido muy buena la atención que recibimos"

Ángel, marido de una residente de 80 años con un alto grado de Alzheimer, contaba este miércoles en la puerta de la residencia, tras ofrecer su ayuda a Mercedes, la directora del centro, la buena atención recibida y lo bien que funcionó el dispositivo municipal que organizó el traslado al Pabellón de San Pablo, con la participación de muchos policías. Hasta las tres de la madrugada estuvieron acogidos en el Polideportivo y fue entonces cuando su mujer entró en uno de los autobuses de Tussam que, con los asientos desmontados, según Ángel, sirvieron para el traslado de ancianos a la residencia de Alcalá.

Mayores y familiares en el autobús a San Pablo. Mayores y familiares en el autobús a San Pablo.

Mayores y familiares en el autobús a San Pablo. / Juan Carlos Muñoz

Ángel cuenta que todos los mayores iban en camisón o pijama y tapados con mantas. Por eso el centro ha tenido que organizar el envío de ropa y enseres a cada residente en las dos residencias donde han sido alojados, en Sevilla capital y en Alcalá. Una pequeña parte se ha ido con sus familiares y algunos de los más autónomos están acogidos en los pisos tutelados de Adorea, la residencia anexa a DomusVi del mismo grupo empresarial.  

"Esto fue un infierno, algo parecido a un minicoloso en llamas"

Varios vecinos de la zona se acercaron a la residencia a preguntar detalles de lo sucedido y del futuro del centro, como Reyes, vecina de la calle Greco, que tiene a una amiga ingresada allí. Reyes destaca el ruido de sirenas de Policía y Bomberos que oyó esa noche sin saber que era la residencia de su barrio lo que se estaba quemando.

Juan, uno de los vecinos del bloque más solidario de esa noche, el número 34 de Kansas City/Manuel Mantero, señala la impresión de ver la residencia en llamas y las altas temperaturas que se vivían dentro del edificio. "Esto fue un infierno, algo parecido a un minicoloso en llamas", explica con una conocida referencia cinematográfica. Juan recalca que la suerte fue que a esas horas se pudo contar con muchos vecinos y voluntarios que ayudaron a evacuar a ancianos, lo que no hubiera sucedido si el fuego sucede en plena madrugada. 

"¿Por qué nos han traído al campo del Betis?"

Los familiares coinciden en elogiar la rapidez y eficacia del dispositivo de evacuación y salvamento y en expresar lo angustioso que fue tener noticias, por los periódicos digitales o las redes, de que la residencia había salido ardiendo sin saber si su madre, su padre o su tía estaban a salvo de las llamas. 

Según el testimonio de una familia afectada, el olor a humo fue lo primero que notaron los residentes de todas las plantas, que llevaban durmiendo desde las 21.00. Ese olor quedó impregnado en el cuerpo y en la ropa de todos. Luego sonó la alarma de incendio y poco después tuvo lugar la evacuación desde las habitaciones a los pasillos mientras se tapaba a los residentes con mantas, cortinas o lo que hubiera a mano. Una vez trasladados al Pabellón de San Pablo, la policía preguntaba a las familias si preferían llevar a su casa al familiar o a una de las residencias de realojo.

El desconcierto y la confusión de no pocos ancianos por lo sucedido llevó a algunos a preguntar, una vez trasladados provisionalmente al Polideportivo de San Pablo, decorado con escudos verdiblancos: "¿por qué nos han traído al campo del Betis?". 

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