"Nunca me llamó nadie don Alfredo"
L Relevo en el Ayuntamiento de Sevilla
El alcalde más longevo en la historia de Sevilla inició en la Cartuja su último día como rector municipal, a dos pasos del agujero de su último icono, la torre Pelli
Cuando entró en la Alcaldía hace doce años, sus tres hijos (Juan Luis, Candela, Alfredo) vivían en casa y estudiaban en el colegio o en el instituto. Hoy los tres trabajan y ya se independizaron. Es la medida más gráfica del paso del tiempo del último alcalde que tuvo Sevilla en el siglo XX, el primero del XXI. "A mí me está pasando al revés que a todo el mundo. La gente está con el que manda y cuando deja de mandar, le dan la espalda. A mí no dejaban de criticarme y ahora sólo recibo parabienes, salvo de los recalcitrantes que respiran por la herida".
Su último día de alcalde "de la ciudad más bonita y más importante del mundo" lo inicia Alfredo Sánchez Monteseirín desayunando con Diario de Sevillaen la cafetería del Edificio Expo. "Vengo mucho a tomar café. Hemos puesto en valor el legado de la Expo, un desierto de jaramagos en un parque empresarial y universitario, un espacio verde".
Manuel del Valle Arévalo le ha dado la bienvenida a la "cofradía de los ex alcaldes de Sevilla". Alcalde en tres mandatos, hace un balance de aquellas tres guerras púnicas, que ganó o al menos no perdió. "Las gané, la gané, que le pregunten a Yáñez o a Soledad, que fueron los más votados y no obtuvieron la Alcaldía". En el último día, cree que "la más dura fue la primera. Un médico de barrio se enfrentaba a dos personajes como Soledad Becerril y Alejandro Rojas-Marcos. Yo sabía que había hueco, que había sitio, era el único que lo creía, tenía la intuición".
Le encarga a la periodista Stella Benot que le busque un libro que le recomendó la ex alcaldesa Celia Villalobos. "Se titula Quién se ha llevado mi queso y cuenta qué pasa cuando uno ya no está en un sitio". El alcalde que vivió cinco títulos balompédicos -dos Copas de la UEFA, tres Copas del Rey- se va dejando a su grupo municipal subcampeón y con el once inicial en la oposición. "La gente puede llegar en bicicleta al centro de la ciudad, puede ir andando al centro cívico de su barrio, pero si no tiene empleo o tiene miedo a perderlo, eso es lo que le importa".
De Alfredo Luis -así lo bautizaron- a Juan Ignacio. Un relevo de culebrón. Este último día no lo puede comparar con el soldado que se licenciaba "porque yo hice la mili de Narcis Serra". No por objetor ni excedente de cupo, sino por prórroga de estudios y sostén familiar de padre precoz. Le alaba el gusto a los indignados que convirtieron el Metropol-Parasol en un icono. "Me ha llamado hasta el cronista de La Habana".
Se considera "un enamorado de la gestión", un estajanovista del trabajo municipal capaz, dice, de mantener en un día diez reuniones de trabajo y cinco comparecencias ante los medios. Los honores los lleva por dentro. "Nunca nadie me ha llamado don Alfredo". "Cuando vino Alfredo Pérez Rubalcaba a inaugurar una comisaría, como hablamos los dos Alfredos, dijo que él sólo reconocía a un don Alfredo. Como madridista se refería a Di Stéfano". Sí recuerda a alguien que le retiró el tuteo y pasó a llamarlo de usted. "Organicé una exposición sobre las Brigadas Internacionales. Chaves (hijo de militar) me dijo que Muñoz Grandes, el capitán general, quería verme. Se sentía molesto. Volvió a tutearme cuando le dije que a la División Azul en la que estuvo su padre fue un pariente mío que nunca volvió, porque yo soy hijo de la reconciliación nacional". Tú y usted, modernidad y tradición. El alcalde saliente riza el rizo de las personas al hablar de su relevo en las listas. "Cuando se hizo saber mi voluntad de no presentarme...". El se y el me configuran una suerte de disidencia gramatical contra quien decidió apearlo de su cuarto mandato, embarcarlo en la dialéctica del pato cojo, metáfora de su cohabitación con Espadas, y retirarlo finalmente de la vida política para reintegrarse, "toma nota", al Cuerpo Superior Facultativo Especialidad de Prestaciones y Servicios Sanitarios con categoría de inspector médico. "En mi etapa de médico hice muchos partos y fui alumno del profesor Bedoya". Empieza su último día junto al inmenso agujero de la Torre Pelli, otro hito de su legado, y tiene en su blog la foto con los cuatro arquitectos. Del cuarteto de Uruñuela (Pérez Escolano, Queraltó, Vicente Sanz, Paco Pavón), el cosmopolita Sánchez Monteseirín pasó a Jean Nouvel, Arata Isozaki, Norman Foster y Guillermo Vázquez Consuegra, que vinieron a eso, a hacerse la foto en el balcón del Ayuntamiento por el que no se asomará Espadas.
Espera que el nombre de Alfredo cobre auge político en 2012. "Pondré todo lo que esté en mi mano como militante", dice del tocayo Pérez Rubalcaba. Este Alfredo llegó a una Alcaldía desde unas primarias. Pero 2011 es año Mariano. "Sevilla es la ciudad de María y si es mariana yo espero que no sea aznariana. Mariano es un hombre que me cae bien, mi relación institucional con él fue buena cuando era ministro. No puedo decir lo mismo de Aznar".
El alcalde lee un anhelo de Maximiliano de Habsburgo, el centroeuropeo que fue emperador de México: "Mientras más estudio al pueblo mexicano, más me convenzo que tengo que hacerlo feliz a pesar de él". "En el centro del pensamiento conservador de la ciudad está la idea de que nuestra política de hacerle la vida más fácil y agradable al ciudadano con políticas de movilidad y espacios verdes es como si les obligáramos a ser felices, como si dijeran: déjennos ser infelices. Un importante dirigente empresarial me dijo que lo que Sevilla necesitaba no era un carril-bici, sino un carril-BMW y un carril-Mercedes para generar riqueza". Un carril-bici con apellido. ¿Echará de menos a Torrijos? "Lo echarán de menos los que tendrán que buscar otro pim pam pum para entretenerse".
El momento más duro de sus doce años de alcalde fue "sin duda" el asesinato de su colega el coronel médico Antonio Muñoz Cariñanos. Repite varias veces el nombre de Juan XXIII, "no sé si Dios Padre es de derechas, pero Jesús de Nazaret es de izquierdas seguro". En el día que el PP vuelve a la Alcaldía doce años después, Alfredo canturrea una canción de Jarcha -"la copla que está en tu boca..."- y dice: "¡Cuánto echa de menos este país a la UCD!".
También te puede interesar
Lo último
CONTENIDO PATROCINADO
Contenido ofrecido por el Ayuntamiento de Rota