Sevilla

Otra madre a la que venerar

  • Benedicto XVI declara venerable a Madre MAría de la Purísima, que estuvo 22 años al frente de las Hermanas de la Cruz · La orden espera la aprobación de un milagro

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Todavía no se han cumplido seis años desde que Santa Ángela, fundadora de las Hermanas de la Cruz, fue canonizada y las religiosas de esta orden ya tienen otra madre a la que dar culto: Madre María de la Purísima, que el pasado sábado fue declarada venerable por Benedicto XVI.

De esta forma, se cierra la primera fase de su camino hacia los altares, un proceso que -según los expertos- está siendo bastante rápido en comparación con otras causas, ya que esta religiosa, que desempeñó el cargo de madre general durante 22 años, murió hace poco más de una década, el 31 de octubre de 1998.  Las hermanas de la Cruz subrayan que en esta fase ha sido imprescindible el trabajo desempeñado por el canciller del arzobispado, Teodoro León, quien desarrolló el proceso diocesano sobre su vida en siete meses, en el que se formuló un cuestionario con  97 preguntas al que tuvieron que responder 47 testigos, entre los que se encontraban, además de las religiosas, numerosos seglares, médicos y personas necesitadas a las que Madre María de la Purísima atendió en vida.

Este proceso concluyó en noviembre de 2004 y de ahí se extrajo la Positio que fue entregada a la Congregación de las Causas de los Santos del Vaticano, que no se pronunció hasta el sábado con la declaración de Venerable. A partir de ahora se puede trabajar ya en la fase de beatificación para lo que es necesario que se apruebe un milagro. Para ello desde hace tres años está en Roma el caso de una menor onubense que sufrió una parada cardiorrespiratoria con graves secuelas neurológicas. Sus familiares se encomendaron a Madre María de la Purísima y la niña sanó rápidamente, sin que el equipo médico que la atendía haya encontrado aún explicación científica a su recuperación. Las hermanas de la Cruz  están a la espera de que el caso entre en "consulta médica", y que se constante que no hay explicación médica a lo sucedido.

La duración de esta fase es imprevisible. Ni siquiera se sabe cuándo se reunirá la consulta. La beatificación de Santa Ángela duró seis años (1976-1982), aunque todo hace presagiar que al ritmo que se está desarrollando el proceso se abrevie el tiempo de espera. Mientras, en la cripta donde descansa el cuerpo de Madre María de la Purísima (antes estuvo en ella el de Santa Ángela) las flores de los devotos se amontonaban ayer.

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