Economía

El mercado hipotecario pega un acelerón en Sevilla

  • En cuatro años ha aumentado un 60% el número de deudas bancarias para la adquisición de viviendas

  • El préstamo medio vuelve a situarse por encima de los 100.000 euros

Un usuario busca por internet las ofertas de hipotecas para comprar una casa. Un usuario busca por internet las ofertas de hipotecas para comprar una casa.

Un usuario busca por internet las ofertas de hipotecas para comprar una casa. / Belén Vargas

El mercado hipotecario en Sevilla toma aire. Una evolución que va ligada al repunte que vive el sector inmobiliario, motor económico de la provincia durante décadas. Pasados los años más severos de la crisis, los sevillanos cuentan de nuevo con recursos económicos suficientes para endeudarse a la hora de adquirir una vivienda, posibilidad a la que se ha podido recurrir después de que los bancos volviesen a abrir el grifo de la financiación. Este nuevo auge, eso sí, está mucho más controlado que el de hace diez años, tanto en el número de hipotecas firmadas como en el importe medio de éstas, que rozó su máximo en 2007, cuando las entidades financieras prestaban de media más de 126.000 euros.

En la pasada década tener una hipoteca era síntoma de prosperidad. Las entidades financieras no sólo prestaban dinero para comprar un piso, sino también para los arreglos o ajustes que hicieran faltan en él. Los sevillanos se endeudaban de por vida en función de unas expectativas económicas y labores que la crisis se encargó de echar por tierra. Poco después, la hipoteca se convirtió en una losa y comenzó a resurgir el mercado del alquiler. Las hipotecas tocaron fondo en la provincia en 2014. Desde entonces se inició un repunte que ha acabado con un notorio aumento del 60%. Dicho porcentaje obedece a la comparativa entre el número de hipotecas firmadas en los siete primeros meses de 2014 y el mismo periodo de este año. Un crecimiento que vuelve a situar este mercado en los niveles de 2012, lejanos aún de los que se registraron antes del estallido inmobiliario.

Entre enero y julio de 2007 en Sevilla se firmaron 33.036 hipotecas para la compra de viviendas. En un solo mes se rubricaron más de 6.000, cifra que se aproxima a la alcanzada en los siete primeros meses de este año. Tales cantidades constituyen un claro exponente de la sociedad totalmente inflada y endeudada que se iría al traste pocos ejercicios después. En el citado periodo los bancos prestaron un total de 4.177 millones de euros para la adquisición de inmuebles residenciales, una cifra pareja a la burbuja que vivía el sector. El importe medio de cada hipoteca se situó en 126.461 euros, lo que suponía endeudarse de por vida.

El año 2007 marcó el cénit del mercado hipotecario. Y 2012, el último de este apogeo. Se vivía el momento más severo de la crisis. Los ahorros se habían acabado. Entre enero y julio se firmaron 7.188 hipotecas por un total de 641 millones, lo que suponía un préstamo bancario medio de algo más de 89.000 euros. Por primera vez esta cifra se situaba por debajo de los 100.000 euros. Lo peor, sin embargo, llegaría después. En 2014 el sector tocó fondo. Ningún mes superaba el millar de hipotecas. El balance de los siete primeros meses se redujo a 4.656 hipotecas firmadas, esto es, poco más de una décima parte de las rubricadas en el mismo periodo de 2007. El importe total continuaba bajando, hasta llegar a los 401 millones de euros, mientras que el préstamo medio se situó en 86.000 euros. El nivel de endeudamiento de los sevillanos había descendido un 32% en siete años.

En julio de 2007 se firmaron casi tantas hipotecas como en los siete primeros meses de este año

A partir de entonces sólo quedaba subir. Es lo que ha ocurrido en este mercado el último cuatrienio. El dato más reciente del Instituto Nacional de Estadística (INE), relativo a julio de este año, confirma que en los primeros siete meses de 2018 los sevillanos han firmado 7.792 hipotecas, un número similar al registrado entre enero y julio de 2012, el año a partir del cual comenzó la auténtica debacle del sector. Por tanto, se puede deducir que la peor etapa de este mercado ha pasado y que ahora comienza un resurgir en el que, por primera vez desde entonces, el préstamo medio vuelve a superar los 100.000 euros. En cuatro años esta actividad ha aumentado casi un 68%.

Hay analistas, sin embargo, que dicho crecimiento lo ponen en cuarentena. Es el caso del consultor José Luis Jimeno, quien advierte que, pese a los datos que demuestran que el sector vive un nuevo auge, “se aproximan curvas”. “Nunca más va a haber un 'boom '. Ahí está la demografía para corroborarlo. España sufre uno de los índices de natalidad más bajo de Occidente, que ya de por sí es reducido. Los que llamamos 'millenials' son cuatro gatos y medio y un 40% de ellos están parados o tienen empleos precarios”, incide este especialista.

Los agentes inmobiliarios aconsejan comprar vivienda en el momento actual, una coyuntura que no parece que vaya a durar mucho. “El auge viene propiciado por los tipos de interés y el euríbor, que se encuentran en mínimos históricos. Pero hay que ser cautos a la hora de firmar las hipotecas, pues el euríbor ha empezado a subir y en nada lo harán también los tipos de interés”, afirman desde Fotocasa, uno de los portales on line más importantes en este tipo de compra.

Anuncio de hipotecas en una sucursal bancaria. Anuncio de hipotecas en una sucursal bancaria.

Anuncio de hipotecas en una sucursal bancaria. / D. S.

La dificultad para obtener una hipoteca facilitó un repunte del alquiler. En cuatro años en Andalucía se ha pasado de las 388.000 viviendas en este régimen a 430.000, mientras que el porcentaje de familias que viven en inmuebles de su propiedad ha bajado en la comunidad autónoma del 83% al 77% en una década, niveles similares a los de 1990. El sistema de arrendamiento se enfrenta ahora a un enemigo difícil de combatir: los pisos turísticos, que están copando la oferta de ciudades andaluzas como Sevilla, Granada y Málaga, lo que reduce las posibilidades de alquilar una vivienda en los centros urbanos. Tal tesitura supone un hándicap para que este sector siga creciendo.

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