Muere el periodista y defensor del patrimonio sevillano Pablo Ferrand
Obituario
Hombre muy querido en la profesión y de múltiples saberes, fue un incansable luchador por la conservación del patrimonio histórico artístico de Sevilla
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El periodista Pablo Ferrand (Sevilla, 1957-2026) ha fallecido en Sevilla debido a un ictus cerebral. Formado en el colegio de los Padres Blancos de los Remedios y en la Facultad de Geografía e Historia de Sevilla, Ferrand era muy conocido en la ciudad no solo por su dilatada carrera periodística, que desarrolló fundamentalmente en el diario Abc, sino también por ser un comprometido activista en la conservación del patrimonio, labor que comenzó en los años 70 con su colaboración con la Asociación de Defensa del Patrimonio Histórico Artístico (Adelpha), presidida entonces por Ignacio Medina, actual duque de Segorbe. Más tarde, perteneció al grupo fundador de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), en 1997, entidad conservacionista a la que siempre estuvo vinculado, sin rehuir a las más enconadas polémicas. Por ello, fue merecedor de premios como el de la asociación Ben Baso o de Asociación de Restauradores Pétreos de Andalucía. Esta labor, y en especial su participación en la Comisión de Patrimonio de la Junta de Andalucía, le dejó siempre una cierta amargura que dejó clara en una entrevista que le realizó en 2023 por este periódico. "Más de la mitad del patrimonio histórico de Sevilla ha desaparecido", dijo.
Hijo del escritor y periodista Manuel Ferrand (Premio Planeta en 1968), cuyo recuerdo siempre cultivó, en Pablo Ferrand confluían numerosos intereses que lo convertían en un hombre de múltiples saberes y aficiones, desde la colección y estudio de los ex libris (era socio de honor de la asociación de coleccionistas andaluces) hasta la restauración de antiguos discos de pizarra, de los que llegó a tener una colección de 4.000 ejemplares, con piezas tan valiosas como un álbum de Columbia en Inglés de la Niña de los Peines, grabaciones raras de Duke Ellington o la ópera Tosca, de Puccini, en edición de 14 discos publicada por La voz de su amo.
Con gran formación artística, fue un consumado melómano y ejerció como representante de los grupos de música clásica Quorum y Ars viva. Pero, sobre todo, Pablo Ferrand fue un hombre bueno en el machadiano sentido de la palabra, muy querido y respetado por toda la profesión periodística sevillana. Persona muy generosa, siempre tuvo una palabra de ánimo para los compañeros más jóvenes. Esta generosidad ha quedado clara al saberse que había dejado establecido en su testamento vital la donación de sus órganos.
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