Que no sea noticia ser la primera
Calle Rioja
Un 28-F le quise dar la sorpresa a Román Orozco. Felicidades, le dije. Le dio un poco de apuro ese afán casi institucional de celebrar su condición de andaluz. Le expliqué que me gustaba ver el santoral de cada día y el 28 de febrero es San Román. Me explicó que su Román es apellido paterno y su santo lo celebra cada 19 de marzo. Orozco, su auténtica denominación de origen en el medio periodístico, es en realidad su apellido materno. Su parte femenina, digamos. La que le llevó a entrevistar a medio centenar de mujeres andaluzas e incluir el resultado de esas charlas, previamente publicadas en El País, en el libro 50 mujeres de vanguardia.
Román Orozco nació en Iznatoraf, un pueblo serrano de la provincia de Jaén. Se formó profesionalmente en Madrid. Ha sido mi director en tres ocasiones. Fue el primer director de Diario 16 Andalucía en 1982. Le tocó cubrir el triunfo de Felipe González en la noche capicúa: 28-X-82. Quince años después, volvimos a coincidir cuando se hizo cargo de la edición de El País en Andalucía. Entre esas cabeceras, nacidas ambas en 1976, fue mi subdirector durante unas horas en la revista Tiempo, en la que me faltó tiempo para firmar el contrato en Madrid, coger un avión y regresar la misma noche a Sevilla. Eran los primeros días de mayo de 1986. Un día después de mi regreso, el Barcelona perdió en el Sánchez Pizjuán la final de la Copa de Europa contra el Steaua de Bucarest. A Román Orozco no le gusta nada el fútbol. Ahí también Orozco le gana la partida a Román.
Es un periodista inseparable de los primeros años de la revista Cambio 16, que ahora ha llegado a su número 2.000. En esa cabecera preparó un número especial sobre Sevilla antes de la Expo 92. Lo que no le perdono es que me encargara una entrevista con Chaves, junto con Griñán el único hombre que aparece en este gineceo, que me recibió en San Telmo a la misma hora en la que se casaba mi amigo Juan Luis de las Peñas, subdirector de Diario de Sevilla. Boda que me perdí como me perdí la de mi tía Paqui con mi tío Ángel, que me mostró la magia de los periódicos, por culpa de un examen de Filosofía. En aquel especial de Sevilla publiqué un reportaje titulado Galería de Raros, como el libro de Ramón Carande, con fotos de Atín Aya. Me dieron el premio Ciudad de Sevilla de periodismo por ese trabajo. Una compensación del plantón nupcial a Juan Luis y Gracia.
Tres hombres rodeados de mujeres: Román, Antonio Pulido, presidente de Cajasol, y José Antonio Griñán, presidente de la Junta. El periodista le hace un homenaje a esta dura normalización. La revolución llegará el día que no escribamos ese socorrido "por primera vez una mujer…". Hay que hablar de las que han roto esos muros de Berlín: Soledad Becerril, primera alcaldesa de Sevilla después de haber sido la primera mujer con un ministerio desde la República; Amparo Rubiales, primera en tantas cosas que su palmarés supera al de Mourinho; Pili Vargas, la primera mujer que aprobó el curso de entrenadores de fútbol, de la promoción de Camacho y Valdano; Piedad Parejo, notaria, primera voz femenina en la junta directiva del Sevilla; Nani Carvajal, una mujer por fin al frente de la Asociación de la Prensa, que esperó un siglo para cazar a su cazadora; Sonia Romero Naranjo y el centenar de féminas que por primera vez hicieron la estación de penitencia con el Gran Poder; Consuelo Varela, americanista, la primera conservadora del Real Alcázar; Mar Moreno, primera presidenta del Parlamento Andaluz, que se adelantó a Fuensanta Coves, que es la primera ilicitana que preside una Cámara autonómica.
Hay mujeres importantes en la vida de Román Orozco. Su mujer y sus dos hijas, para empezar. Mayte, su sobrina, que conoció muy bien los entresijos del oficio. Caty, una norteamericana bellísima que fue su profesora de Inglés en Sevilla y a la que inmortalizó Rafael de Cózar en un libro de poemas en el que le atribuye "ojos de vino". Natalia Bolívar, una investigadora cubana con la que Román escribió Cuba santa después de publicar Cuba Roja. O las Soles, no el grupo de sevillanas, sino las periodistas Sol Fuertes y Soledad Gallego-Díaz a las que les tomó el relevo en la delegación andaluza de El País, su vuelta a Sevilla.
Orozco. Apellido de futbolista que jugó en el Atlético de Madrid y en el Málaga, de un clásico de la zapatería sevillana, Carmelo Orozco, de muralista mexicano, y de un grupo musical cuya canción de lanzamiento, la oí estupefacto en Radio Olé, se llama Cuidado con los Orozco. Un tema en el que sólo se utiliza la vocal o. Román le ha dado la vuelta y en su libro, George Cukor de la prensa, sólo utiliza la vocal a, el logotipo de lo femenino.
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