Calle Rioja

Hay paralelas que se encuentran

  • Magia. Como si la centuria romana de Trajano pasara por Amor de Dios, dos antiguos hermanos mayores de la Macarena coincidieron junto a la peluquería de Melado

Manuel Melado le corta el pelo a Manuel Matito, personaje de su último libro. Detrás, su hijo Antonio Melado con otro cliente. Manuel Melado le corta el pelo a Manuel Matito, personaje de su último libro. Detrás, su hijo Antonio Melado con otro cliente.

Manuel Melado le corta el pelo a Manuel Matito, personaje de su último libro. Detrás, su hijo Antonio Melado con otro cliente. / Antonio Pizarro

ESTA historia es la demostración empírica de que los armaos de la Macarena superaron ese axioma geométrico de que dos líneas paralelas nunca se juntan. De que la centuria, cuando busca el Capitolio por la Campana atraviesa Trajano por Amor de Dios. Como suena. Sevilla apostólica y romana. Esas calles paralelas de Sevilla que se recitan como Daoiz y Velarde, o Marx y Engels: Sol y Enladrillada, Feria y San Luis, Cardenal Spínola y Martínez Montañés...

Manuel Melado le arreglaba el martes por la mañana el pelo a Manolo García, el frutero de la Encarnación que fue delegado de Seguridad con Alejandro Rojas-Marcos y con Soledad Becerril, el sheriff en la Sevilla de la Expo y con un mandato igualmente longevo fue hermano mayor de la Macarena, cuyo Museo convirtió en una pinacoteca donde se hermanan tradición y vanguardia.

La peluquería de Melado es un traveling de cine junto al instituto San Isidoro y el cine Cervantes donde peatones, ciclistas y vehículos se ven antes de que pasen, una moviola al revés. Ni peluquero ni cliente vieron que al mismo tiempo que el maestro consumaba la faena con la gubia de afeitar, por la puerta de la peluquería caminaba Juan Ruiz, ese tocayo del Arcipreste de Hita que fue hermano mayor de la Macarena.Algunos clientes de Melado, padre e hijo, pasan por la barbería para irse de vacaciones machadianamente ligeros de equipaje capilar. Pasó el musicólogo Rodrigo de Zayas, gloriosa cabellera, que con los ciclistas del Tour por las carreteras se va a la Provenza, tierra de su esposa, Anne Perret. Pronto lo hará Manuel Salinas, que con sus hermanos viajará a Esplugues de Llobregat a celebrar los cien años de su madre, María Asunción Milá, el próximo 20 de julio, el día que se cumplen cincuenta años de la llegada del hombre a la Luna, esa cantante calva. Antes de irse primero a Barcelona y después a Madrid, no faltaba a su cita con Melado el escritor Juan Eslava Galán, cuando era vecino de la calle Leonor Dávalos, en una de las traseras de la Alameda.

A Melado le pasa como a Pirandello. A veces los personajes van en busca del autor. El hombre al que le corta el pelo en la foto es Manuel Matito y aparece en el último libro del barbero, La sonrisa en el bolsillo. Debe esa aparición a la frase que le dijo a una vecina cuando un mediodía agujereaba en la pared para colgar un toldo contra los estragos del verano. “Dígame una ferretería donde vendan los agujeros hechos”.Dos hermanos mayores de la Macarena en Amor de Dios, a dos pasos de las estatuas de Hércules y Julio César. Melado, sevillano de San Julián, hijo del 40, años de posguerra y hambruna, tiene anécdotas cofrades para otro libro. En los Azahares tenía a una clientela de pedigrí: Joaquín Sáinz de la Maza, de los cafés Saimaza; José González Reina, director de la Feria de Muestras; Juan López Sánchez, que fue presidente del Sevilla y hermano mayor del Cachorro; y Manuel Rodríguez Buzón, pregonero de la Semana Santa de 1956. En la peluquería concibió este último la idea del libro Dios expirante dedicado al Cachorro e improvisó unos versos alabando la gentileza del peluquero que Melado convirtió en unas sevillanas que grabó el grupo La Trocha.

Hermosa redundancia, entre los clientes de Melado estaba José López el Pelao, histórico capitán de la centuria de los armaos, de la misma cantera de fruteros de la que procedía Manolo García. Trajano, por Amor de Dios, estaba de capa caída, como la Itálica de Rodrigo Caro. El capitán le contó que no tenían dinero para las plumas del ejército más pinturero de la historia de las milicias. Ni corto ni perezoso, Melado organizó en la Venta Antequera un festival benéfico. Buscó a los 21 artistas que colaboraron, se prestó para presentar el acto y la centuria pudo conseguir fondos para esos capiteles de flores que son la semiótica de su presencia en las calles de esa Roma sublime y sublimada.

Melado es hijo de barbero y padre de tres hijos peluqueros y de dos féminas. Es padre político de una galesa, Hellen, nacida en Llandudno, cuna de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas. Su luna particular, paraísos cercanos, está en la playa de la Antilla y en el Pumarejo con un amigo, una cerveza y unos buenos caracoles.

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