Sevilla

Una persecución de 26 metros

  • El atestado realizado tras la muerte de un joven en la avenida de Montes Sierra concluye que el conductor actuó con "clara intención" de acabar con la víctima, que no pudo defenderse

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La víctima no tuvo escapatoria y sus posibilidades de defenderse eran "nulas". Con esta contundencia describe la Policía Nacional el atropello mortal de Francisco Javier Gómez, elMuñeco, que falleció en la madrugada del 22 de febrero pasado en la avenida de Montes Sierra tras haber provocado un incidente en el bar La Trocha. El atestado policial remitido al juzgado de Instrucción número 9 de Sevilla concluye, a partir de la reconstrucción de los hechos realizada con las grabaciones de las cámaras de seguridad de una gasolinera, de un comercio mayorista y del propio bar, que el vehículo conducido por Jonatan Silva Bruno, apodado Yoni el prestamista, se subió por el acerado y "persiguió" durante 26 metros a la víctima, hasta que le dio alcance y la atropello. Los investigadores policiales sostienen que las imágenes de las cámaras muestran como Yoni el prestamista, que está actualmente en prisión provisional por estos hechos, "acosó con el vehículo a la víctima y la persiguió", incluso cuando el joven se subió a la acera "tratando de protegerse".

Las imágenes acreditan, según la Policía, que el vehículo "frenó y se orientó para subir a la acera", y cómo tan sólo unos segundos después, tras el atropello, regresa sobre sus pasos hasta el bar, con la luz izquierda de cruce fundida.

Sobre el móvil del presunto homicidio, el informe policial recoge el detonante de los hechos se remonta a la agresión que el conductor del vehículo sufrió por parte de la víctima, que le agredió con una botella rota, provocándole un corte profundo en el cuello, después de que le expulsaran del bar La Trocha por haber estado molestando supuestamente a varias mujeres que había en el establecimiento.

Tras sufrir esa agresión, Yoni el prestamista, "furioso y con ánimo de venganza", según el relato policial, decidió "embestir con el coche a la víctima, a sabiendas de las consecuencias que dicha acción" podría acarrear a la víctima. La Policía asegura que puede "colegirse sin el menor atisbo de dudas la clara intencionalidad" del conductor de acabar con la vida de Francisco Javier Gómez Muñoz, de 31 años y vecino de Los Pajaritos. Recuerdan los agentes del grupo de Homicidios y del grupo de Atracos que investigaron el caso que el portero del establecimiento -que está imputado por supuesto encubrimiento y omisión del deber de socorro junto a las otras dos personas que también iban en el coche en el momento del atropello- relató como llegó a pedir el coche a Jonatan Silva Bruno cuando supuestamente iban a dirigirse al hospital, pero Jonatan le dijo que su coche sólo lo cogía él.

Un testigo que circulaba sobre las 07:50 de esa mañana por la Avenida de Montes Sierra confirmó que vio cómo un coche -que identificó como un Fiat Punto, después se comprobó que en realidad era un Seat Altea- realizó una "maniobra brusca y giró hacia Sevilla Este" tras subirse por la acera y a continuación apreció el cuerpo de la víctima tendido en la acera.

Otro testigo, un vigilante de seguridad que estaba de servicio, corroboró que el vehículo se subió a la acera y recorrió unos metros hasta que arrolló al peatón.

El detonante del atropello fue la pelea en el bar que se había producido poco antes, sobre las 05:30, cuando la víctima, según los testimonios recopilados por la Policía de entre las personas que se hallaban en el local, comenzó supuestamente a molestar a las personas que se hallaban dentro, lo que motivó que fuese expulsado por el portero y a continuación el local fuera cerrado al público. Los testigos coinciden, y así lo muestran las cámaras del bar La Trocha, que el Muñeco regresó con una "botella en la mano" y comenzó a golpear la persiana metálica, momento en que salió al exterior Yoni el prestamista y se produjo una reyerta en la que éste sufrió un corte en el cuello con la botella. Cuando se dirigía con los otros tres imputados al hospital para ser atendido, Yoni el prestamista atropelló al Muñeco.

En un primer momento, Yoni el prestamista negó que hubiese atropellado a la víctima, pero cuando la Policía inspeccionó el vehículo y halló evidencias del suceso -restos biológicos-, Jonatan Silva Bruno confesó de forma "espontánea y verbalmente" que lo había atropellado, aunque negó que esta acción estuviera motivada por la venganza. Ante el juez, alegó que el atropello fue "fortuito" y dijo que se debió a que había tomado "ocho o diez copas de Larios".

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