El presunto asesino del crimen de la Feria se inculpó ante tres amigos
Crimen de la Feria
El acusado reconoció que apuñaló a un joven en la pelea, que el mango del cuchillo se rompió y lo tiró al río, y también se deshizo de la camiseta que llevaba puesta.
Varios testigos aseguraron este martes que Jesús E. C., el presunto asesino de Juan Fernando Martínez, el joven que falleció apuñalado en la madrugada del 1 de mayo de 2009 en el recinto de la Feria de Abril de Sevilla, les confesó el crimen y les comentó que incluso se había partido el mango del cuchillo durante la puñalada.
En la segunda sesión del juicio, uno de los amigos del grupo del principal procesado explicó que vio la pelea desde lejos y que poco después de la misma, Jesús E. C. le hizo dos llamadas telefónicas, en la segunda de las cuales, estaba "más asustado" y le confesó que había tenido una pelea y que "cogió un cuchillo, que se le escapó no sabe cómo y le pasó por el lado del cuello" a la víctima. Este testigo añadió que el acusado le dijo que el arma se rompió por el mango y que éste lo tiró al río.
Otro de los testigos, que según ha dicho era amigo de Jesús E. C., ha declarado que cuando salían corriendo tras producirse la pelea, el imputado le dijo que se fueran "porque le había dado" y en esa carrera también le oyó decir a Jesús "que se había partido el mango" y que "no sabía si le había apuñalado en el cuello o en el pecho".
A otro amigo también le llamó, con el teléfono de otra persona, y le relató que había tenido una pelea "muy gorda", en la que volaron incluso botellas, pero sin embargo le dijo que sólo se habían producido "rasguños y arañazos".
Otro testigo ha explicado que, antes de producirse la reyerta, le quitó el cuchillo hasta en dos ocasiones, la última momentos antes de que se produjera la pelea en la que fue asesinada la víctima.
En la sesión de hoy también han declarado los amigos que acompañaban a Juan Fernando Martínez, quienes han afirmado que momentos antes de la agresión escucharon decir a uno de los jóvenes del grupo de los acusados "saca el pincho y clávaselo" y aunque ninguno de ellos vio cómo se asestaba la puñalada mortal, dos sí que han afirmado que observaron un "golpe seco" o un "puñetazo raro de abajo hacia arriba". Ante el tribunal han rendido testimonio seis amigos de la víctima, que han explicado cómo el detonante de la reyerta fue el robo de la chaqueta por parte de uno de los acusados y han dicho que cuando el propietario de esta prenda reclamó la devolución se inició la pelea con el grupo de los agresores, que prácticamente les duplicaba en número. La pelea, en la que se lanzaron botellas, se produjo porque Martín S. B. se negaba a devolver la chaqueta y tuvo que arrebatársela el propietario de la misma.
Uno de los amigos de Juan Fernando Martínez ha dicho a los magistrados de la Audiencia de Sevilla que no vio el cuchillo pero oyó cómo se hablaba del mismo. "A ése, a ése, sácale el cuchillo" y otro dijo que "Jesús (en alusión al principal imputado) dio un golpe seco", aunque el tribunal ha rechazado la petición del fiscal para que este testigo se diera la vuelta y pudiera identificar si es el acusado Jesús E. C. la persona a la que vio hacer ese movimiento.
Los seis amigos han confirmado que el fallecido se mantuvo en todo momento apartado de la reyerta, que no intervino en la pelea, y sólo uno de los testigos ha asegurado que se acercó para "poner orden, para separar a los dos grupos y como queriendo poner paz".
En el juicio también han declarado varios policías que participaron en la investigación. Uno de los agentes ha desmentido la versión que dio uno de los acusados respecto a que hubo varios focos de la pelea. Según este agente, que supervisó las grabaciones de las cámaras de vigilancia del club náutico, "sólo se observa una pelea que dura 43 segundos y desaparecen cuando cae al suelo el muchacho".
Los policías que detuvieron a los dos acusados confirmaron que se identificaron como funcionarios policiales y que llevaban visibles sus placas, y dice que ambos jóvenes se fueron corriendo y tuvieron que perseguirles. En esa persecución, que duró entre tres y cinco minutos, intervinieron algunos amigos del fallecido, que estaban "un poco exaltados" por lo que había acontecido.
El agente que detuvo a Martín S. B. ha señalado que este joven le dijo que "no había hecho nada, que sólo había cogido una chaqueta".
Uno de los investigadores ha asegurado que los indicios comenzaron a apuntar a Jesús E. C. cuando uno de los testigos manifestó que el mango del cuchillo se había roto, dado que este hecho no había trascendido a la opinión pública todavía.
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