Un profesor ligero de equipaje

Calle Rioja

No se han cumplido aún los cuatro meses de su cese como delegado del Gobierno y ayer López Garzón volvió a dar clases de Matemáticas.

López Garzón, ayer, explicando Matemáticas Aplicadas a alumnos de Ingeniería de Edificación.
Francisco Correal

Sevilla, 15 de febrero 2011 - 05:03

EL 18 de octubre de 2010, al término del Consejo de Ministros, María Teresa Fernández de la Vega anunció el cese de Juan José López Garzón como delegado del Gobierno en Andalucía. Un día antes, para incredulidad de algunos amigos -"¿y si al final no te cesan?", dice que le preguntaban-, pidió la reincorporación a la Universidad como catedrático de Matemáticas Aplicadas.

No era un brindis al sol. Ayer, día de San Valentín, Juan José López Garzón (Baeza, 1948), volvió a la nueva Escuela de Ingeniería de Edificación para dar la primera clase del segundo cuatrimestre en primer curso. "Tengo ocho años más y los alumnos siguen teniendo la misma edad". Recibió los trastos de Juan Manuel Alducin, profesor de Materiales.

Si los alumnos hubieran sido periodistas, el público habitual de sus comparecencias públicas cuando era delegado del Gobierno, les habría costado dios y ayuda resumir la charla que el profesor impartió sobre superficies adaptadas a cubiertas de edificios. No sintió ningún vértigo. "Ya me reincorporé entre 2000 y 2003 después de ser gobernador civil de Huelva y viceconsejero de Asuntos Sociales y obtuve tres premios a la excelencia docente".

Lo de San Valentín parece un guiño del destino. Amor y enseñanza van juntos en su caso. Estudió en el mismo instituto de Baeza donde Antonio Machado fue catedrático de Francés. Se enamoró de una chica que era la hija de una profesora que además de catedrática de Ciencias Naturales era la directora del centro. "Mi título de bachillerato está firmado por mi suegra. Eso es tráfico de influencias", dice con ironía.

López Garzón fue en dos ocasiones delegado del Gobierno en Andalucía, la primera el año que Aznar ganó las elecciones, en 1996; la segunda, 2004, cuando las ganó Zapatero. "Tomé posesión el 30 de agosto en un Madrid vacío. Sólo estábamos el ministro Jordi Sevilla, mi mujer y yo".

En 1996 relevó a Amparo Rubiales. "Fui el último delegado en Andalucía del Gobierno de Felipe González. Y después de más de doscientos años de historia de la institución creada por Javier de Burgos, he sido el último gobernador civil de Sevilla". El Boletín Oficial del Estado recogía en 1996 su nombramiento como delegado del Gobierno y gobernador civil. "Cuando el PP gana las elecciones y me releva Torres Hurtado, figura sólo como delegado del Gobierno. Cuando Aznar habla catalán en la intimidad, una de las contraprestaciones para tener el apoyo de Jordi Pujol a su investidura fue la desaparición de los gobernadores civiles".

Ha mantenido una relación guadianesca con la política y la vida universitaria. "Nunca la abandoné. He sido vicerrector en tres ocasiones con los rectores Javier Pérez Royo y Juan Manuel Medina Precioso". Las matemáticas nunca estorban a un político. "No creo en la separación entre lo científico y lo humanístico, pero saber matemáticas me vino estupendamente en política. Te sirve para analizar las cosas con rigor y tomar decisiones con método".

Horas después de que el Osasuna anunciara el cese de Camacho, López Garzón acude a la analogía balompédica. "Nunca pregunté por qué me nombraron y tampoco iba a preguntar por qué me cesaban. Lo único que podía hacer era volver a mi profesión con la mayor naturalidad y normalidad".

Padre de dos hijos, un arquitecto y una doctora en Derecho, junto a sus muchas satisfacciones se llevó el dolor de sucesos que conmovieron al país entero. "Casos como los de Marta del Castillo, Mari Luz o el niño sevillano al que mataron en un tiroteo en Málaga son desgarradores. Me reuní con las familias, recibí en la Navidad de 2009 una carta del abuelo de Marta del Castillo que al leerla se me saltaron las lágrimas. Hay una parte de ti mismo que se queda con todo eso. La experiencia de las familias es algo para lo que no está preparado el ser humano".

Por deformación profesional, sigue estando "operativo" hasta muy tarde. Pasea con escolta. Ligero de equipaje, como decía Machado. "No creo que ninguno de mis alumnos sepa que ocupé un cargo público". Uno de los dos vecinos de Baeza, con Leocadio Marín, que representó al Gobierno central en Andalucía.

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