Sevilla

Los pros y los contras de la vía aérea

El incremento de la vigilancia sobre el río Guadalquivir, en cuya desembocadura se puso en marcha hace unos años el Servicio Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) ha obligado a las mafias a reciclarse y buscar nuevas rutas para transportar la droga desde el norte de África. Si la fuerte vigilancia del Estrecho obligó a las planeadoras a remontar el Guadalquivir, ahora los narcotraficantes han optado por abandonar el agua para explotar la vía aérea. El nuevo modus operandi presenta una serie de ventajas. Para las Fuerzas de Seguridad es mucho más difícil vigilar todo el espacio aéreo que la entrada del río en Sanlúcar, con lo cual ganan en seguridad. Los vuelos se hacen de noche, sin luces y mediante GPS. Los helicópteros son más codiciados que las avionetas u otro tipo de aeronaves porque pueden aterrizar casi en cualquier parte. Con dos o tres todoterrenos se puede iluminar un descampado en el que aterrizar y descargar los fardos en cuestión de minutos. Entre los inconvenientes de la vía aérea están la menor capacidad de carga de estos aparatos frente a las lanchas planeadoras, que pueden llevar hasta 2.000 kilos en función de su tamaño, el elevado salario que perciben los pilotos por cada vuelo y la necesidad de un lugar para ocultar las aeronaves y desde el que iniciar los vuelos cada noche de manera discreta.

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