'Quejío' fuerte de los saeteros de la chirigota del Bizcocho en el Falla
La agrupación de San José de la Rinconada Ssshhhhh!!!, que este año suma al que fuera autor de Daddy Cadi, Pablo de la Prida, firma un estreno redondo que la sitúa entre las que pueden aspirar a todo en el presente concurso.
La guía del COAC 2026
La chirigota de los sevillanos Antonio Álvarez Bizcocho y Pablo de la Prida dio un golpe de autoridad anoche en la sesión que debía cerrar las preliminares del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (COAC) con Ssshhhhh!!!. La agrupación demostró que este año puede aspirar a todo con un tipo de saeteros que aprovecharon al máximo en un repertorio repleto de golpes y crítica al mundo cofrade. Manteniendo el sello de Bizcocho, la incorporación de De la Prida, el que fuera autor de la chirigota de Sevilla segundo premio con Daddy Cadi en 2019, da aún más solidez y empaque a una de las chirigotas que se ha ganado el derecho a estar entre las más esperadas en Cádiz. Y ocurre precisamente en un año en el que la modalidad está recuperando protagonismo en el Falla elevando considerablemente el nivel con respecto de años anteriores.
Ssshhhhh!!! cae de pie desde la presentación. Eso sí, como muchas agrupaciones de este concurso, en altura. A la apertura de telón le sucede un balcón vacío bajo el que discurre una procesión. Se hace de rogar, pero la chirigota sale para cantar "una saeta" pegadiza repleta de golpes para la que piden "silencio": "que ni tambores ni cornetas nadie vaya a tocar... tampoco el obispo". Tras saludar a sus vecinos de palco, el jurado, advierten que ellos no van a hacer "balconing", sino "ramoning". Son "saeteros que cantan por febrero porque les hace falta el dinero" y advierten, al ritmo de la presentación de la comparsa Caleta, que no se debe confundir su saeta con el ex jugador del Athletic "Mikel Susaeta" o "una banda criminal que se jartó de matar": "Esa es ETA",
El pase sube más aún de altura con los pasodobles, ambos de humor y que empiezan reazando, con una música concebida para encajar cada golpe con parones a base de marchas procesionales que se corona con un remate con quejido saetero que realza cualquier final. El primero de presentación. La saeta es algo que disfrutan porque ahora sale "un paso cada cinco minutos". Este balcón les da algo de "respeto" y están "más nerviosos que Lamine Yamal en Torrepacheco". Cantan en la última sesión de preliminares porque pidieron estar lo más cerca posible de la Semana Santa y desde su balcón han visto todo el concurso "menos a Martínez Ares", que canta hoy porque su sesión se aplazó en respeto a las víctimas de Adamuz. Dan buena cuenta de lo magistral de su remate con quejido saeteros diciendo que seguro que sí le gustarán a "Fernando Pérez", periodista de Canal Sur que retransmite el concurso y reconocido cofrade que pregonó la Semana Santa gaditana. Mejor aún el segundo sobre las balizas, tirando del surrealismo al imaginarse que también la llevaran puesta "los tontos" para "verlos venir de lejos". Como llevan gps también se puede saber "si el tonto está en los toros" y cómo luciría el Congreso, que "sería una discoteca". Acaban, de nuevo lucuendo quejío, con que América nos llevan años de altentos y por eso Donald Trump, que lleva la "cabeza naranja".
Mantienen el nivel en los cuples, aunque baja algo el primero a la restauración de la Macarena, con mejor en desarollo que remate. La Virgen estaba morena, "como las infantas de tanta vela", y le pusieron "las pestañas como si trabajara en el Momart" (una discoteca de Cádiz). Al final lo que tenía era "conjuntivitis". Bastante mejor el segundo a la borrarecha que cogió en la cena de empresa, que le costó perder el trabajo, pero en que casa aunque despertó a la familia lo arregló echándole la culpa a la que había "liado el elfo" de las trastadas.
Rematan un gran pase con popurrí que hace un repaso crítico al mundo cofrade a base de una metralleta de golpes que brillan sobre todo en las las cuartetas de los vídeos y las fotos que se tiran a los pasos; la de su sobrina "Saranganga"; la de la lluvia y los "chinos que venden paraguas rezando al revés"; o la de La Macarena con remate inesperado. Quejíos de altura para competir por todo.
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