Los 6 personajes del año 2020 en Sevilla
Destacan en 2020 por su excelencia, el poder, la polémica o las luces y sombras de su gestión
En un año marcado por la pandemia, que quedará fijada para siempre como un hito en nuestras vidas, el coronavirus ha influido casi en todo. El alcalde quiso apurar las posibilidades de que se celebrara la Semana Santa, más movido por el corazón que por la cabeza. Los médicos han estado y estarán muy presentes a la hora de luchar contra las bacterias y los virus. La Justicia y la vida social han seguido su camino, porque en el fondo hay mucha vida que continúa al margen de la mayor crisis sanitaria y social que hemos sufrido desde la Guerra Civil. La Iglesia se mantiene fiel a sus tiempos. Los obispos deben dimitir a los 75 años, por lo que Sevilla despedirá a un prelado y recibirá a otro previsiblemente dentro de muy poco tiempo. El año que quedó convulsionado en marzo terminará, al menos, con la esperanza puesta en una vacuna que, si todo va bien, nos debe devolver poco a poco la normalidad perdida con nuestro calendario general y particular que siempre hemos conocido. La ciudad ha ido mudando de piel y seguirá haciéndolo con sus debates sobre la estética de los edificios y sus pavimentos. Nunca se debe olvidar que si el turismo fue nuestra principal fuente de ingresos hasta hace diez meses se ha debido fundamentalmente a nuestros atractivos radicados en la zona centro, nuestras comunicaciones y nuestro clima apacible. Por eso ninguna discusión al respecto es baladí ni se puede reducir al simplismo de enfrentar lo supuestamente moderno con lo supuestamente rancio. A continuación seleccionamos seis personajes que dieron que hablar durante el año en que vivimos privados de libertad para garantizarnos lo esencial: la salud.
Juan Espadas | Alcalde de Sevilla
ESTABILIDAD EN UN MOMENTO INCIERTO
Por Carlos Navarro Antolín
El alcalde hará seis años en el cargo a lo largo de 2021. Le ha tocado dar las peores noticias que existen para muchos sevillanos: la suspensión de las fiestas mayores. Intentó evitar esas malas nuevas como todo político. ¿Recuerdan cuando dijo pocos días antes de la declaración del estado de alarma que la Organización Mundial de la Salud tendría que convencerle de que no podría celebrarse la Semana Santa? A los políticos de todo signo les ha desbordado la pandemia. Y a pesar de aquella declaración, Espadas sigue disfrutando de una buena imagen en la ciudad e incluso ha firmado un pacto de estabilidad con Ciudadanos para lo que resta de mandato. Lo tiene aparentemente todo, pero busca el apoyo orgánico fundamental para salir de la política municipal y alojarse en la Administración que más le atrae: la Junta de Andalucía. En ella se siente menos expuesto y con competencias más directas sobre los asuntos que le gustan: el medio ambiente, las políticas europeas sobre las regiones, etcétera. Espadas llegó al Ayuntamiento por ser el consejero de la Junta sevillano que estaba en el Gobierno andaluz cuando se acababa el ciclo de doce años de Monteseirín al frente de la ciudad. Estaba en el momento preciso en el lugar adecuado. Ahora, a lo largo del nuevo año, tiene que forzar una coyuntura que le permita orillar a una desdibujada Susana Díaz y obtener el aval de la militancia andaluza. Todo eso mientras dirige una ciudad deprimida por la pandemia, con sus principales industrias heridas de muerte (el turismo y el sector de la hostelería), pendiente de las infraestructuras de siempre y sin la anestesia de la Semana Santa y la Feria. El alcalde, por lo tanto, tiene retos ineludibles con la ciudad y objetivos políticos personales. Y nunca se olvide que el contexto puede siempre empeorar. Lo vivimos el pasado marzo.
Juan José Asenjo | Arzobispo de Sevilla
FIN DE CICLO EN LA IGLESIA DIOCESANA
Por C.N.A.
La Iglesia tiene perfectamente marcados los tiempos. Los obispos tienen que presentar su renuncia al cargo al cumplir los 75 años, sean o no cardenales, sean de diócesis pequeñas o grandes, sean de la curia o de otros servicios. Asó lo hizo monseñor Asenjo el pasado octubre tras más de diez años al frente de la Iglesia de Sevilla. Todo indica que en breve será conocido su sucesor en la silla de San Isidoro, sobre todo porque el prelado ha hecho uso de la facultad que tiene para rogar que se acelere el nombramiento. No se encuentra en las condiciones adecuadas de salud para gobernar la Iglesia de Sevilla, amplia en número de localidades (la capital y más de cien pueblos), con un evidente peso en asuntos de justicia eclesiástica, de relaciones con las altas instituciones civiles y con un vasto patrimonio histórico-artístico que gestionar o mantener. Asenjo ha clamado por ser sustituido ya para comenzar una jubilación dedicada a otros menesteres más tranquilos tras años en la primera línea de la Conferencia Episcopal (fue el secretario general que organizó la última visita del papa Juan Pablo II a España) y de las diócesis de Córdoba y Sevilla. Su pontificado en Sevilla se ha caracterizado por el aumento de las vocaciones, la creación de la Facultad de Teología, la potenciación de los centros de orientación familiar, la recuperación del sacramento de la penitencia y el cuidado del patrimonio, como se ha reflejado en la restauración de Santa Catalina. La crisis del coronavirus le obligó a tener cerrada la Catedral, una de las principales fuentes de ingreso de la diócesis. Sus comienzos fueron delicados, como le ha ocurrido a todos los nuevos prelados de la diócesis, pero la prueba de su integración ha sido su nombramiento como Hijo Adoptivo de la ciudad.
María José Segarra | Fiscal de Sala del Tribunal Supremo
EL PRECIO DE LA INDEPENDENCIA
Por Jorge Muñoz
Entre los años 2018 y 2020 ostentó la más alta responsabilidad de la carrera fiscal como fiscal general del Estado, cargo al que accedió tras haber sido la fiscal jefe de Sevilla durante más de 13 años. María José Segarra (Madrid, 1963) fue en su momento la tercera mujer nombrada en España para dirigir una Fiscalía como la de Sevilla y sustituyó a otro histórico fiscal jefe hispalense, Alfredo Flores, que sigue ostentando el récord tras haber estado 19 años en la jefatura de la que está considerada como una de las fiscalías provinciales más importantes de España. Defensora a ultranza de la "total autonomía de funcionamiento" del Ministerio Público, fue precisamente el ejercicio de esa independencia la que determinó su salida del puesto de fiscal general. Se trata de la imparcialidad con la que Segarra mantuvo el criterio de la Fiscalía en el juicio del procés, donde el Ministerio Público sostuvo su acusación por el delito de rebelión contra los políticos catalanes, criterio que tras su marcha de la Fiscalía General se cambió en el juicio al mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero, que fue finalmente absuelto. Un segundo motivo que contribuyó a la salida de Segarra, aunque en menor medida que la postura ante el desafío independentista, fue su rotundo apoyo a la denuncia que el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, presentó en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) contra la juez María Núñez Bolaños, la instructora de las macrocausas. Esa denuncia fracasó estrepitosamente, tras el archivo que acordó el máximo órgano de los jueces después de que el servicio de Inspección avalase rotundamente la labor de Bolaños. Desde noviembre pasado, Segarra es la fiscal de Sala del Tribunal Supremo coordinadora de los servicios especializados de protección de personas con discapacidad y mayores.
José Miguel Cisneros | Médico de Enfermedades Infecciosas
UN EXPERTO EN VIRUS ANTE SU PEOR AÑO
Por Cristina Valdivieso
Cuando la unidad que dirige en el Hospital Virgen del Rocío recibió al primer infectado de coronavirus a finales de febrero, era difícil prever la dimensión que poco después alcanzaría una enfermedad que deja ya más de 60.000 afectados en la provincia. Natural de Chilluévar (Jaén), el doctor José Miguel Cisneros ha unido su vida a Sevilla, al Virgen del Rocío y a su pasión, las enfermedades infecciosas. Una unidad que dirige en el centro desde 2012 y en la que desempeña una importante actividad asistencial, pero también investigadora y científica. Aunque una eminencia a nivel nacional e internacional en el ámbito sanitario, llegando a presidir la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) en 2017, popularmente se hizo conocido en 2019 cuando se convirtió en el Fernando Simón de la entonces considerada peor crisis sanitaria del país, la de la listeriosis. No imaginaba entonces que apenas varios meses después tendría que afrontar desde un puesto menos mediático, pero no menos trascendente, la, ahora sí, mayor crisis epidemiológica de la historia reciente. Una pandemia mundial sin precedentes, la del Covid, en la que Cisneros dejará huella tanto en su atención, coordinando y formando equipos de más de 80 profesionales dedicados a la asistencia de los hospitalizados; como en su investigación, participando o coordinando junto a su equipo dos ensayos clínicos sobre nuevos tratamientos con plasma y células madre y otros tantos estudios de ámbito nacional e interno del propio centro, así como publicaciones científicas. Pero no acaba aquí el annus horribilis de este experto en virus. El pasado verano, el destino cruzó en su camino otra crisis sanitaria,la tercera en menos de un año, y por la que hasta 57 personas pasaron por sus manos por un brote de fiebre del Nilo en la provincia, nunca antes visto en España.
Isabel Pantoja | Cantante
UNA VÁLVULA DE ESCAPE SOCIAL
Por Diego J. Geniz
"Que estoy cansada de llevar esa estrella que pesa tanto". Estos versos -premonitorios- forman parte de Hoy quiero confesarme, uno de los temas más conocidos de Isabel Pantoja. Se lo compuso José Luis Perales cuando la cantante del Tardón ostentaba el título de viuda de España, una distinción popular otorgada tras su reaparición en los escenarios después de guardarle el preceptivo luto a Francisco Rivera Paquirri. Aquella actuación, en el Teatro Real de Madrid, supuso su consagración como estrella de la canción española, hasta el punto de que entre los asistentes se encontraba doña Sofía. La presencia de la Reina simbolizó el respaldo definitivo a la etapa más brillante de la tonadillera. Nadie osaba imaginar entonces que aquel "pequeño del alma", que subía a las tablas para deleitarnos con "su piel de canela", le daría la puntilla definitiva a su imagen pública en un programa que el pasado noviembre batió récords de audiencia. Con un país con toque de queda y con muchas horas de aburrimiento, el hijo de Maribel (como así la conocen en su círculo más íntimo) se despachó bien a gusto (previa cuantiosa morterá)con su progenitora, de la que puso en duda su quehacer como madre y desveló, entre otros secretos, que mantenía escondidas -en una especie de habitación prohibida- pertenencias de Paquirri que los hijos que el torero tuvo con Carmina Ordóñez llevan 30 años reclamando. Kiko Rivera (conocido en sus años mozos como Paquirrín) no dejó títere con cabeza en la familia Pantoja. La intérprete de Marinero de luces permanece desde aquel día -su particular noche de los cristales rotos- encerrada en Cantora, el Falcon Crest andaluz por todas las intrigas que allí se cuecen. Una válvula de escape social en tiempos del Covid. Lo cual, todo hay que reconocerlo, es digno de agradecer.
Javier Queraltó | Arquitecto
LA FÉRREA DEFENSA DEL PAVIMENTO
Por Juan Parejo
Arquitecto de profesión, Javier Queraltó Dastis (Sevilla, 1943) emprendió hace unos años una lucha sin cuartel para salvaguardar la estética tradicional de la ciudad a través de sus pavimentos. Desde sus puestos de responsabilidad en el Ayuntamiento y la Gerencia de Urbanismo, como concejal del Partido Socialista en los años 80, ya consiguió mantener la fisonomía de muchas calles y plazas y alejar el fantasma de la negra capa de asfalto que había ocultado los bellos adoquines de muchos enclaves de la ciudad. El apelativo de "Míster Adoquín", con el que muchos le conocen, no debe ser tomado como algo despectivo o jocoso. Todo lo contrario. Es un reconocimiento para una persona que está dedicando buena parte de sus esfuerzos a luchar para que la ciudad no pierda sus señas de identidad y su idiosincrasia. Y eso se encuentra en los pequeños detalles. Como los adoquines de Gerena. En esta cruzada patrimonial, Javier Queraltó ha sido hábil y ha sabido sumar voluntades y saberes. Se ha rodeado de un buen número de compañeros y amigos, técnicos la mayoría de ellos, que a través del grupo MP9 están plantando batalla a la todopoderosa Gerencia de Urbanismo, cuyos resortes y mecanismos, a pesar de que han pasado muchos años y ha evolucionado, conoce bien. Fruto de este empuje entusiasta ha salido adelante un importante manifiesto en el que intelectuales y personalidades relevantes en muchos ámbitos, han denunciado las reurbanizaciones que, con tan mal gusto, se están haciendo en calles y plazas cambiando su fisonomía por completo. También ha conseguido el apoyo de las fuerzas políticas de la oposición municipal. Dentro de unos años, si el Ayuntamiento da su brazo a torcer y atiende sus justificadas demandas, habrá que agradecerle que Sevilla siga recordando lo que fue. Y si no lo consigue, nadie le podrá reprochar que no lo intentó.
También te puede interesar
Lo último