Sevilla

La teleasistencia reduce casi a la mitad las agresiones a los sanitarios en Sevilla

  • Las denuncias en Sevilla pasan de 32 en 2019 a 19 en 2020, la mayoría por ataques verbales

  • Aún así, es la segunda provincia de España en ataques a médicos, sólo superada por Málaga

El inspector Domingo Cabrera, interlocutor policial sanitario en Sevilla.

El inspector Domingo Cabrera, interlocutor policial sanitario en Sevilla. / Belén Vargas

Otro efecto de la pandemia por el covid-19 es la reducción de las agresiones a los profesionales sanitarios, que habían ido creciendo en los últimos años pero que en 2020 experimentaron un brusco descenso. En la provincia de Sevilla se contabilizaron 19 ataques a este colectivo, la mayoría de ellos agresiones verbales, mientras que el año anterior se había cerrado con 32 casos. Aún así, la provincia de Sevilla es la segunda que más agresiones contabiliza de toda España, sólo superada por Málaga, con 26 denuncias. En todo el país, se registraron a lo largo del año pasado 197 casos, casi un centenar menos que las 294 con las que terminó 2019.

Agresiones por provincias. Fuente: Policía Nacional. Agresiones por provincias. Fuente: Policía Nacional.

Agresiones por provincias. Fuente: Policía Nacional. / Dpto. de Infografía

Así lo indicó esta semana la Policía Nacional, que también achacó parte de este descenso de las agresiones al trabajo de los interlocutores sanitarios. Esta figura es una especie de enlace entre la Policía y los profesionales de la sanidad, que se encarga de canalizar todas las denuncias por agresiones que se registren en una determinada zona, así como formar a los sanitarios para que puedan afrontar con éxito una situación de tensión e impedir que ésta derive en una agresión.

"No se trata, ni mucho menos, de explicarles a los médicos cómo han de hacer una llave para inmovilizar a la persona que está enfrente con una actitud violenta. Eso no sólo sería imposible en una hora que suelen durar nuestras charlas, sino que posiblemente no daría resultado. Tratamos de dar una serie de recomendaciones para implicar a todo el personal de un centro sanitario cuando se produce una agresión. Se trata de no dejar solo al médico que la padece, sino que en el momento en el que haya constancia de un ataque, ya haya alguien del centro llamando a la Policía, o a los vigilantes si éste tuviera un servicio de seguridad privada", explica el inspector Domingo Cabrera, que es el interlocutor sanitario de la Policía Nacional en Sevilla.

Su trabajo como tal consiste en impartir decenas de charlas por los distintos centros de salud y hospitales sevillanos, algo que se interrumpió cuando llegó la pandemia y que espera retomar pronto. "Generalmente las agresiones se producen porque alguien quiere que le atiendan con prioridad, a él o a un familiar que se encuentra grave. Está sometido a una gran tensión. A veces les digo a los profesionales sanitarios que pierdan un minuto en acercarse a esa persona y decirles, que aunque él no sea el especialista que lo va a tratar, enseguida va a avisarlo para que lo vean. Aunque tengan que hacer un poco un paripé, pero puede servir para reconducir la situación".

Cuando la persona se encuentra muy agresiva, el inspector recomienda que se le atienda e inmediatamente se llame a la Policía. Un patrullero llegará al centro de salud lo más rápido que pueda. No merece la pena el enfrentamiento, por lo que se le cuela, sí, pero esa persona debe saber que se le ha atendido antes por su actitud agresiva y que esto será tramitado después como un delito de atentado, ya que los médicos son, desde hace unos años, considerados agentes de la autoridad cuando se encuentran en el ejercicio de su profesión.

La reducción de las consultas presenciales debido a la pandemia ha reducido mucho las agresiones en los centros de salud. En los hospitales hay vigilancia privada, pero los vigilantes suelen estar en Urgencias, que es el punto más conflictivo. "Se puede dar la situación en una consulta de una cuarta planta y los vigilantes pueden tardar en llegar, los profesionales sanitarios deben saber cómo actuar mientras tanto".

Una de las medidas que se está implantando cada vez más es la del botón antipánico. Se trata de un dispositivo que el médico activa si considera que está sufriendo una agresión y hace sonar una alarma en el exterior, de manera que el resto del personal puede acudir en su ayuda y llamar a la Policía para que acuda de manera inmediata.

Varón de mediana edad que acompaña a paciente

Aunque el interlocutor sanitario de Sevilla cree que no hay un perfil claro de los agresores, a nivel nacional la Policía sí dibujó un perfil de los mismos. Se trata de un varón de entre 35 y 65 años de nacionalidad española, que normalmente es el acompañante del paciente. Las víctimas suelen ser de ambos sexos (sólo un 51% de mujeres por un 49% de hombres) y también de nacionalidad española.

Los martes y los jueves son los días con más incidencia de agresiones, en una franja horaria comprendida entre las 10 y las 13 horas, y preferentemente se producen en los hospitales. El 70% de las agresiones son verbales y el 30% físicas, normalmente de carácter leve.

A los motivos habituales de la agresión como la disconformidad con la atención recibida o el diagnóstico y el tiempo permanecido en la sala de espera, el año pasado se sumaron otros relacionados con los protocolos del coronavirus en los centros sanitarios: el uso obligatorio de la mascarilla y la prohibición de acompañar al paciente.

Así lo expuso el comisario Javier Galán, interlocutor policial nacional, quien destacó que los datos (aunque tienen un valor relativo pues no se denuncian todos los casos) revean el gran trabajo que hace la Policía en este aspecto.

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