El teléfono de Baltasar
Cartero irreal. Hace quince años, una clienta del bar de Gonzalo Molina colgó en la pared una carta a los Reyes Magos. Este gesto se convirtió en una curiosa tradición.
EN días de lluvia, los bares parecen refugios antiatómicos. A quien entra por primera vez en la taberna de Gonzalo Molina, calle Relator esquina con Parras, le pueden llamar la atención el rincón de Silvio, una profusa biblioteca con títulos muy diversos, un piano eléctrico, una foto de Eduardo Haro Tecglen junto a un libro de Fernando Vizcaíno Casas, vinos de naranja y de pitarra, una foto del grupo Triana, carteles de Machado, Manolete y Paco Ibáñez.
Casi todo sorprende en la casa más que centenaria de Gonzalo Molina. Hace unos quince años, una chica que tomaba un vino y unas alitas, la especialidad de la casa, escribió en su mesa una carta a los Reyes Magos y la pegó en la pared del bar. "La chica se llama Adela", dice Gonzalo Molina. De forma espontánea, fueron apareciendo nuevos mensajes y aquel gesto se convirtió en una especie de tradición en la que participan crédulos e iconoclastas.
Cartas autógrafas, a lápiz o a bolígrafo, con arranques muy diversos para los Reyes Magos: el más corriente es Queridos, pero también aparecen epítetos como Ignorados, Kutres, Odiados o Solicitadísimos Reyes Magos. Uno pide "nada más que salud y felicidad y el teléfono de Baltasar". Otro dice que los padres no existen, "son un invento de los Reyes Magos". "Este año quiero x favor, mi peso en cerveza".
Un remitente pide para Baltasar, el preferido de la clientela, figurar primero en el cortejo. "Ignorados Reyes Magos: dejadnos en paz, somos apóstatas y no cuelan vuestras mentiras. Quedaros en Oriente". Suele ocurrir que los que no creen en algo son los que certifican su existencia, Dios no sería lo mismo sin ateos, y por contra los que creen navegan en dudas e incertidumbres. Como la hermosa carta que firma Luis, el carbonero vecino de Gonzalo: "Me gustaría que existiérais y cumpliérais todos los deseos que os han pedido".
Fernanda Oliveira escribe su carta en portugués. "Es la novia de un músico de los Sentíos, que vienen mucho por aquí", dice Gonzalo, que está encantado con la petición de la lusitana: "Queridos Reis Magos: quero que este bar nao feche nunca". Que no cierre nunca el consulado de las alitas, pide Fernanda. Reis es plural de reyes en portugués y uno de los heterónimos de Fernando Pessoa que noveló Saramago en El año de la muerte de Ricardo Reis.
"Solicitadísimos Reyes Magos: Si os sobra algo, pues eso. Algo". Yo creo que es algo, dice alguien al leer tan lacónica demanda. Uno pide la liberación de Herodes. "Sólo os pido una cosa: que no llueva en ninguna Cabalgata. Y si llueve que sean caramelos y juguetes", escribe otro. Los Reyes de Oriente no dan abasto. "A ver si un día os multiplicáis y os convertís en seis. Así un día os dará tiempo a traerme lo que os pido". Tres nuevos puestos de trabajo.
Siempre calcetines y gallumbos. Un inconformista les pide que o cambian los presentes o se olviden de pasar por su casa. El 2009, el año de la crisis, no ha sido malo para todo el mundo. "Queridos Magos de Oriente: este año me habéis dados salud, trabajo y amor. Para el próximo pido lo mismo". Una chica parece escribir la misma carta: "Os recuerdo, como todos los años, la casa en la playa, tres millones de dólares, y una chimenea en mi cuarto. Y tomaros un vinillo".
En portugués y también en inglés. "Magic Kings and Queens come to me". Firmado: Eva, defensora de las reinas magas. La carta que Gonzalo Molina ha escrito a los Reyes Magos son unos versos de Antonio Machado que parecen el cuaderno de bitácora de Melchor, Gaspar y Baltasar: "He andando muchos caminos, / he abierto muchas veredas,/ he navegado en cien mares/ y atracado en cien riberas". Versos de almanaque. La Madrugá, apoteosis en Parras, es del 8 al 9 de abril.
También te puede interesar
Lo último