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El 'trivium' vuelve al convento

  • Recorrido. Una exposición repasa treinta años de Cuadernos de Roldán, tertulia itinerante que ha editado 92 originales con tributos a Machado, Juan Ramón, Saramago o Al Mutamid

El trivium volvió al convento. En Santa Clara, donde habitó la clausura, el claustro se llenó de apertura, el aire fresco que hace tres décadas aportó Cuadernos de Roldán. Junto a sus dos contenidos tradicionales, la poesía y la pintura, a esta fiesta de cumpleaños se sumó la música de Manuel Imán, que se desencuadernó con los renglones torcidos de la inspiración y el clasicismo.

El Espacio Santa Clara acoge una exposición que será itinerante, como la vocación de sus fundadores, de una iniciativa sin precedentes en la cultura española. Ya preparan el número 93, que se dice pronto, desde aquellos comienzos heroicos de un número cero preparado con máquina de escribir y originales fotocopiados en Teodosio, 60.

Antonio Molina Flores es el comisario de la exposición. "Hace un año lo propuse y me encargaron que lo organizara". Con las muletas de un percance rodado que le impedirá estar en la lista de Lopetegui, este todoterreno nacido en Orce le ha regalado duermevelas a este empeño para reivindicar lo que tradicionalmente siempre se pierde, "lo anónimo, lo pobre". En el diseño ha participado Jacinto Gutiérrez, autor de una portada de Feria. En el cartel se nota la impronta de Francisco Chaparro, artesano de la calle Relator, vecino de la taberna Pasos Largos que se sumó al cumpleaños con dos cajas de vino. Cuadernos de Roldán es un viaje entre tabernas que nace con un tabernero, Manuel Roldán, de quien se leyó su oda al vino y a la moderación: "Vivir sin ti no es vivir; vivir para ti tampoco".

Se llaman a ellos mismos inquilinos. De maestra de ceremonias hizo Ana Llorca, la que fuera modelo del cartel de fiestas primaverales de Félix de Cárdenas. En los prolegómenos de Cuadernos está Estampa Popular, el proyecto de Cristóbal Aguilar, Paco Cuadrado y Paco Cortijo. También han firmado obra Miguel Pérez Aguilera o Carmen Laffón.

Un día antes de que se inaugurase la Feria del Libro, introducida por Antonio Cano, Paula Garvín, otra página fundamental de estos Cuadernos, hizo una selecta nevería de lecturas. Empezó con el Discurso contra el Lirismo que escribió expresamente para este grupo José Saramago. Llenaron tres autobuses para visitarlo en Lisboa y después lo homenajearon en La Palma de Oro, la taberna de Rafael, por donde siguió la estela que había empezado con Marcelina y su hijo Aniceto en la bodega de San Lorenzo y siguió con Joaquín Castro, tabernero y poeta de la calle Jesús del Gran Poder, donde su hijo Javier mantiene el testigo. Ahora paran en el bar Dueñas.

Garvín leyó textos para Cuadernos de Roldán de Pablo García Baena, Isabel Escudero, compañera de Agustín García Calvo, Javier Egea, Fernando Ortiz y Javier Salvago. "En Cuadernos hay un punto de inflexión", dijo Molina Flores, "el viaje a Lisboa". Fueron a Marrakech a homenajear a Al Mutamid y a Soria con el legado de Antonio Machado.

Se recordó a los que se fueron: Manuel Carrasco, Abelardo Rodríguez, Rafael de Cózar, Palomo... Como el poema de Manuel Machado, Cuadernos de Roldán ha recorrido Andalucía entera: a Córdoba con los poetas de Cántico; a Cádiz con Pilar Paz Pasamar, Felipe Benítez Reyes o José Ramón Ripoll; a Huelva con el Moguer de Juan Ramón; a Málaga con la Ronda de Rilke y los ecos de Litoral; a Granada con los versos de Javier Egea, Álvaro Salvador, Juan de Loxa o Luis García Montero, cuya compañera, Almudena Grandes, pregonó ayer la Feria del Libro a la misma hora que su equipo jugaba contra el Arsenal londinense... Y Sevilla.

El arte va por un lado y la industria por otro. Con la música se rompió el clásico binomio de Malraux y el cine. Es el diagnóstico de Manuel Imán en su recorrido musical por los treinta años de Cuadernos de Roldán. Interpretó temas de Antonio Vega, Sting, Imán Califato Independiente o Triana. Cahiers de Roldán, que suena a película de Truffaut y canción de Roncesvalles. Nació hace treinta años y en el parto participó el ginecólogo y poeta José María Bedoya, alcurnia de la Montaña. Molina Flores agradeció el apoyo del Centro de Estudios Andaluces representado en el claustro por Mercedes de Pablos y Coral Márquez.

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