Patrimonio flamenco

Se vende la casa del cantaor Antonio Mairena

  • Francisco Jiménez, amigo íntimo del artista, pide al Ayuntamiento que compre la casa donde vivió y murió en Sevilla para convertirla en casa museo

  • Presencia Gitana lo apoya

Entrada de la casa de Antonio Mairena, en la Gran Plaza. Entrada de la casa de Antonio Mairena, en la Gran Plaza.

Entrada de la casa de Antonio Mairena, en la Gran Plaza. / Helena Martínez (Sevilla)

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Francisco Jiménez Ortega, vecino de Alcosa y amigo íntimo que fue del genial cantaor de flamenco, ha presentado este mes en el registro del Ayuntamiento de Sevilla una propuesta para que el Consistorio valore la posibilidad de comprar la casa de la Gran Plaza, en la calle Padre Pedro Ayala 12, donde el cantaor flamenco Antonio Mairena (1909-1983) pasó sus tres últimas décadas y donde murió dejando un gran y valioso legado. Reclama que se convierta en la casa museo de Antonio Mairena en Sevilla. 

En su escrito recalca que ha tenido noticias recientes de que los herederos del cantaor han puesto a la venta el inmueble y que la casa "contiene innumerables documentos de gran interés flamencológico que sería lamentable que se perdieran” puesto que Mairena es de los cantaores “más importantes de todos los tiempos". “Considero que se trata de una propuesta justa, oportuna y necesaria, no sólo para la preservación del patrimonio flamenco sino también para potenciar el pulso cultural de la ciudad”, señala Jiménez Ortega. En efecto, este periódico ha podido confirmar que la casa, de 168 metros cuadrados, se vende en un portal inmobiliario por 312.000 euros.

La placa exterior que recuerda que aquí vivió el cantaor. La placa exterior que recuerda que aquí vivió el cantaor.

La placa exterior que recuerda que aquí vivió el cantaor. / Helena Martínez (Sevilla)

Y añade que el propio artista concebía su casa de Sevilla como "un pequeño museo de arte flamenco", una denominación que empleó en 1982 cuando dirigió un escrito a la delegación municipal de Tráfico para pedir que impidiera, con unas horquillas de hierro, la invasión de vehículos mal aparcados que tenía frente a su casa. 

La propuesta de rescatar el chalét de Sevilla de esta figura del flamenco y convertirlo en casa museo ha sido muy bien acogida por la asociación Presencia Gitana, entidad con sede en Madrid y casi medio siglo de existencia que promovió las Medallas al Mérito al Trabajo y de Oro de las Bellas Artes a Antonio Mairena, así como la declaración del flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco (2010).

"Me parece muy oportuno rescatar esa casa por el legado que hay en ella del primer hijo predilecto de Andalucía. De esta forma se crearían dos itinerarios vitales: donde residió y murió en Sevilla, y donde nació en Mairena”, asegura en conversación telefónica el presidente de Presencia Gitana, Manuel Martín Ramírez, quien añade que la comisión de cultura de su asociación ha estimado que "más allá del Ayuntamiento de Sevilla también debiera involucrarse el Instituto Andaluz del Flamenco y la propia Junta de Andalucía". Presencia Gitana recalca que en Sevilla “no hay itinerarios sobre los grandes flamencos y sería interesante por ser un tema de utilidad social e histórica”.

El hogar donde nació el cantaor en la localidad de Mairena del Alcor ya es una Casa museo que gestiona su sobrino Antonio Cruz Madroñal, jubilado, y a cuya conservación contribuye el Ayuntamiento mairenero. La idea de Francisco, respaldada por Presencia Gitana, es completar lo que ya hay con la casa de Sevilla. Francisco hace un llamamiento a todos los aficionados al cante de Antonio Mairena a apoyar la iniciativa.

En el escrito, registrado el 12 de julio por Francisco Jiménez, se destaca el "desmedido amor" que Mairena sentía por la ciudad de Sevilla, a la que llegó a comparar, cuenta su amigo Francisco, "con su propia madre", como se encargó de señalarlo el cantaor el día que fue galardonado con el título de Hijo Adoptivo de la ciudad en 1979.

Entorno de la casa de Antonio Mairena en Sevilla. Entorno de la casa de Antonio Mairena en Sevilla.

Entorno de la casa de Antonio Mairena en Sevilla. / Helena Martínez (Sevilla)

En el texto, registrado ante el Ayuntamiento, Francisco Jiménez Ortega, alias Francisquito, relata que ha tenido una estrecha amistad con Antonio Mairena desde los años sesenta hasta el mismo día de su fallecimiento, que era asimismo gran amigo de la familia, como ha quedado reflejado en los libros flamencos de Francisco Vallecillo, Antonio Mairena, la pequeña historia, y José María Bonachera Teoría y juego del mairenismo. Y que ha pasado muchas y memorables horas “en ese templo del arte y la memoria del flamenco que fue su casita de Padre Pedro Ayala”.

Antonio Cruz García, nombre real del cantaor Antonio Mairena, nació en esta localidad sevillana en el seno de una familia gitana. Su padre era herrero, con quien tuvo que trabajar en la fragua para ayudar a mantener a la familia. Y aunque sólo pudo acudir a la escuela pocos años, Antonio se interesó siempre por ser una persona cultivada y en constante aprendizaje. Llegó a ser un flamencólogo de altura, daba conferencias y escribía artículos en revistas especializadas. En 1963 la Universidad de Córdoba lo nombró doctor honoris causa. Y entre sus premios destaca la III Llave de Oro del Cante, la Medalla al Mérito al Trabajo, la Medalla de Oro de las Bellas Artes y el título de Hijo Predilecto de Andalucía a título póstumo.

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