La violencia contra el personal sanitario en Sevilla roza las dos agresiones al día

La provincia registró 569 agresiones a profesionales sanitarios en 2025, la mayoría de carácter verbal

Un estudio pionero analiza por primera vez en Sevilla el 'burnout' del personal administrativo del SAS

Los restos de un cristal roto por un paciente en el centro de salud de Brenes.
Los restos de un cristal roto por un paciente en el centro de salud de Brenes. / D. S.

Las agresiones al personal sanitario continúan siendo una realidad preocupante en la provincia de Sevilla. Según los datos facilitados por el Servicio Andaluz de Salud (SAS), a lo largo de 2025 se han registrado un total de 569 agresiones a profesionales sanitarios, de las que 107 fueron físicas y 462 no físicas, una cifra que consolida una media cercana a las 600 agresiones anuales, es decir, casi dos incidentes al día.

La evolución de los datos muestra que el problema se mantiene de forma sostenida en el tiempo. En 2024 se contabilizaron 479 agresiones, mientras que en 2023 la cifra ascendió a 570, lo que evidencia que, pese a las medidas implantadas, la violencia contra los profesionales de la sanidad pública sigue siendo un fenómeno estructural.

A nivel andaluz, el Registro Informático de Agresiones de Centros (RIAC) recoge que en 2025 se produjeron 1.976 agresiones a profesionales de los centros sanitarios públicos, de las cuales 387 fueron físicas (el 19,6 % del total) y 1.589 no físicas. Por ámbitos asistenciales, el 48,63 % de los episodios se registraron en hospitales y el 51,37 % en centros de Atención Primaria.

Aunque el volumen global sigue siendo elevado, los datos reflejan una contención del crecimiento detectado en ejercicios anteriores. En 2024 se contabilizaron 1.866 agresiones, un 19 % más que en 2023, mientras que el incremento registrado en 2025 ha sido del 5,9 %. El análisis del periodo 2020–2025, junto con la tasa de incidencia por cada mil profesionales, subraya la necesidad de mantener y reforzar las estrategias de prevención y concienciación.

Desde el SAS se señala que una parte del aumento registrado en los últimos años está relacionado con la mejora de los sistemas de registro, que ha permitido aflorar episodios que anteriormente no se denunciaban. Este hecho responde, a su vez, a una mayor sensibilización de los profesionales y al impulso de la política de tolerancia cero frente a cualquier tipo de agresión.

Los datos correspondientes a 2025 han sido analizados este martes en la Mesa Técnica de Prevención de Riesgos Laborales, un órgano que permite profundizar no solo en el número de agresiones, sino también en sus características, ámbitos y perfiles profesionales, con el objetivo de reforzar las medidas de protección, anticipación y acompañamiento.

En cuanto a la tipología, la mayoría de las agresiones registradas han sido de carácter no físico. En Atención Primaria, el 90,25 % de los episodios correspondieron a insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios, mientras que en el ámbito hospitalario este porcentaje fue del 70,03 %, lo que evidencia la necesidad de seguir reforzando las medidas preventivas frente a la violencia verbal.

El análisis por sexo y perfil profesional revela que las mujeres concentran el 74,04 % de las agresiones, y que más del 82 % de los incidentes afectan directamente a personal sanitario, especialmente a profesionales de la medicina y la enfermería.

Ante esta situación, el SAS ha reforzado su apuesta por la formación como herramienta clave de prevención. Solo en el último año se han realizado un centenar de simulacros en centros sanitarios andaluces y se ha formado a 743 profesionales en técnicas de desescalada verbal y gestión de situaciones de riesgo.

Todas estas actuaciones se enmarcan en el Plan de Prevención y Atención frente a las Agresiones del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que incluye medidas de seguridad en los centros, formación específica, la figura del profesional guía tras una agresión, atención psicológica y asesoramiento jurídico. El SAS recuerda, además, que las agresiones físicas y las amenazas graves a profesionales sanitarios en el ejercicio de su función pública están tipificadas como delito de atentado.

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