El partido del Sevilla FC | Análisis De Óliver parten la posesión y los pasillos

  • La entrada del extremeño, clave para el control total al generar superioridad numérica y posesión.

  • Cuando Garitano sacó a Manu García el desequilibrio se quebró.

Análisis Táctico Análisis Táctico

Análisis Táctico / Departamento Infografía.

Que un porcentaje amplio de partidos se decide en el centro del campo es una estadística que se cumple. Algunos, es verdad, se decantan en los costados, en la fuerza explosiva de los jugadores de banda cuando los duelos entran en un ida y vuelta sin control. Pero si no, todo suele cocerse en la zona ancha y por eso Lopetegui apostó por el toque antes que por morder para suplir la baja de Nolito. Eligió el de Asteasu al jugador que más puede parecerse en ese fútbol de asociación del sanluqueño y para eso Óliver Torres es un privilegiado. Intuitivo y técnico, el extremeño se alió con Banega para elevar los porcentajes de posesión.

De esa manera Lopetegui cortaba de raíz la posibilidad de que el choque entrara en balones divididos, disputas individuales y ese fútbol trabado con el que los blancos no se encuentran cómodos y que ha impedido al Sevilla ganar en Mendizorroza durante 18 años y 10 meses. La segunda tecla tocada que al final resultaría ganadora eran las basculaciones de ese mismo jugador, Óliver Torres, para dejar el pasillo a Reguilón, tanto por dentro como por fuera, ya que el madrileño fue incluso más letal trazando diagonales, como la que dio origen a la falta del gol.

Defensa

Con una columna vertebral poderosa y la decisión de Garitano de salir con dos puntas, Joselu y Lucas Pérez, el Sevilla lo tuvo fácil para tener superioridad numérica en el centro del campo. Sólo cuando Asier Garitano puso en juego a Manu García por el punta gallego logró equilibrar el Alavés este déficit numérico. Fue entonces cuando el trío de los últimos defensas del Sevilla (Fernando y los centrales) tuvo que recular ante el mayor empuje de los vitorianos. Llegaron el posible penalti a Aleix Vidal –paso atrás del brasileño– y las dos ocasiones de Manu García.

El duelo entró en un ida y vuelta en la que al Sevilla le tocó zafarse en defensa al perder la posesión.

Ataque

El fútbol de De Jong no carbura en aspectos ofensivos. Sí hace otro tipo de trabajo, pero no se acopla a una maquinaria en la que Ocampos empuja y Reguilón va en moto desde atrás. Ahí debe buscar Lopetegui una vuelta de tuerca.

Virtudes

Defiende con balón y no le tiran.

Talón de Aquiles

Entró en un ida y vuelta peligroso.

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