Crisis en el Sevilla FC Pablo Machín: los avales que lo mantienen

  • El favor del vestuario, el cruce europeo y el inminente parón, bazas para que siga pese a la pésima racha

  • Caparrós no iba a arriesgar al precipitar un despido antes del dictamen de la grada y del parón liguero

Pablo Machín dialoga con sus preparadores físicos, Jordi Balcells y Juanjo del Ojo. Pablo Machín dialoga con sus preparadores físicos, Jordi Balcells y Juanjo del Ojo.

Pablo Machín dialoga con sus preparadores físicos, Jordi Balcells y Juanjo del Ojo. / José Ángel García

El sevillismo está expectante sobre el futuro inmediato del Sevilla... y de su entrenador. Que el fútbol no tiene memoria es uno de los asertos más atinados de este deporte que vive de la inmediatez del resultado y, si fuera por la fría estadística numérica, Pablo Machín no habría sobrevivido a la pésima racha de seis puntos de 30 que atraviesa su equipo en la Liga. Con mejores números, en algunos casos bastante superiores, en cuanto al cómputo liguero, fueron destituidos Jiménez, Álvarez, Marcelino, Míchel, Berizzo y Montella, es decir, todos los que sufrieron en sus carnes la rescisión del contrato a mitad de curso este siglo. Al soriano lo mantienen otros factores. Tiene otros avales, algunos de peso. Y los dos primeros partidos de los cuatro que hay antes del parón liguero serán decisivos.

Una de las principales bazas que mantiene Machín a favor es que ha logrado mantener la cohesión del vestuario del Sevilla. Prácticamente ningún futbolista se puede quejar de sentirse desplazado por el entrenador. Y no hay ninguna señal de división interna, todo lo contrario, como cuando Marcelino se decidió, quizá precipitadamente, a echarles un pulso a dos pesos pesados, dos vacas sagradas, como Palop y Kanoute, lo que acabó minando la confianza del núcleo duro de aquella plantilla de transición. Pero en el caso del asturiano, una racha de 8 puntos de 30 determinó a José María del Nido a destituirlo tras una derrota en casa ante el Villarreal, tras una trayectoria que estaba minada de inicio por la eliminación precoz en la previa de la Liga Europa ante el Hannover 96. Sin partido europeo intersemanal, Marcelino pecó de novel en el primer gran club de su trayectoria, tras su paso por Racing de Santander o Recreativo.

El factor vestuario es bastante importante, porque los jugadores, incluso en el desbarajuste de Huesca, con el equipo volcado y finalmente víctima de su ansiedad, se dejaron el alma hasta ahogarse en la orilla. Las palabras de Sergi Gómez la pasada semana fueron clarificadores. "Estamos a muerte con el míster. Creemos a ciegas en su manera de trabajar y su sistema y en ningún momento ha habido sensación en el vestuario", dijo en referencia a si el equipo era permeable a las críticas a Machín.

No se puede decir lo mismo de Berizzo, cuyo sistema mixto de marcaje al hombre era cuestionado por pesos pesados del vestuario. Ni de Montella, quien armó un equipo titular base dejando de lado a bastantes futbolistas, hasta el punto de sólo contar, por ejemplo, con Ben Yedder, cuando no tuvo otra. Su titular era Muriel.

Esa confianza del vestuario quizá no tenga un paralelo tan claro en la relación entre Pablo Machín y Joaquín Caparrós. La franqueza del primero al hablar de los refuerzos ha podido hacer mella. Machín apremió a la dirección deportiva en la previa del partido en Butarque, en vísperas de Navidad. "Todos somos conscientes de que se puede mejorar la plantilla, y los primeros son los miembros de la dirección deportiva".

Y Caparrós le replicó el 8 de enero en SFC TV. "Lo dije antes de empezar el campeonato, y lo digo ahora, tenemos la mejor plantilla del campeonato, no el mejor futbolista que lo tiene el Barça y es Messi. Pero somos el equipo que más gol tiene y tenemos el mejor cuerpo técnico de la categoría". El utrerano no fue muy cariñoso entonces con Machín: "No lo conocía personalmente. Tenía un perfil muy claro de entrenador para el Sevilla, y se está adaptando rápido. Pero tengo que decir a favor de Marchena y Gallardo que Pablo tiene un apoyo importante de los dos hablándole de lo que es club, de lo que necesita. Luego está rodeado por un cuerpo técnico, los Jordis, Carlos Martínez, Ramón Vázquez (hijo)"...

Caparrós mide bien los tiempos y sabe que no puede precipitar los acontecimientos justo antes de un parón que llega tras un calendario accesible para el Sevilla. El cruce del Slavia de Praga, con la ida este jueves en casa y la vuelta en la capital checa una semana después, será decisivo. Sobre todo para medir en la ida el termómetro de la afición, cuyo dictamen puede ser decisivo si el domingo hay tropiezo ante la Real Sociedad, un rival directo. Y luego visita al Espanyol.

El domingo estuvo presente el director deportivo y sus dos adjuntos, Marchena y Gallardo, en el entrenamiento y puede que en las conversaciones haya habido alguna sugerencia de que el técnico debe reaccionar ya, con o sin retoque táctico. Porque la racha es insostenible y no se puede prolongar más. Es más, si no fuera por esos avales, estaría ya destituido.

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