Sevilla-Celta Un estreno en todo lo alto

  • El nuevo Sevilla de Monchi y Lopetegui se presenta en una inmejorable posición, en el liderato, ante una hinchada que aún espera ver salir un conejo más de la chistera del director deportivo

Banega, en el centro de la imagen, volverá a llevar la batuta del Sevilla FC. Banega, en el centro de la imagen, volverá a llevar la batuta del Sevilla FC.

Banega, en el centro de la imagen, volverá a llevar la batuta del Sevilla FC. / juan carlos vázquez

La pega es que es viernes, un día poco o nada futbolístico, pero el estreno de temporada que va a tener el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán tiene todos los alicientes para hacer vivir al sevillismo una cita de las que hacen afición, de ésas en la que los niños de la mano de su padre comienzan a vivir una ilusión nueva de la que ya nunca se separarán.

Con el equipo en todo lo alto de la tabla, estrenando nuevo técnico y aún pendiente de que de la chistera de Monchi aparezca algún conejo blanco, la afición se prepara para vivir una nueva temporada en la que ya lleva dos triunfos sumados lejos de su estadio.

Es verdad que luego la competición pone a cada uno en su sitio, pero también hay ciertas esperanzas en que la explosión de la salida dure algo más que en la temporada pasada, en la que con Pablo Machín al frente también provocó muchos tiros al aire entre agosto y octubre.

Hay buenas sensaciones. Y las hay porque las cosas se han hecho con cordura. Se ha reforzado el sistema defensivo, se ha dotado de músculo, pero también de cabeza, el centro del campo y se espera que las individualidades también hagan olvidar a Pablo Sarabia o a Wissam Ben Yedder, 60 millones de euros en la caja pero también muchos, muchísimos goles y muchas asistencias que se han llevado sus botas a la Ligue 1 francesa.

La visita del Celta es el primer examen de este nuevo Sevilla que ya siente la presión de la exigencia, que sabe que tiene que estar arriba desde el primer momento y que cada año despierta la ilusión de sus aficionados y la curiosidad de los mundillos futbolísticos nacional y europeo. Es ya el proyecto de Monchi, un proyecto con denominación de origen y sello de calidad, por lo que no valen excusas, ni pruebas ni medias tintas. Ganar o ganar es lo que demanda la afición que va a llenar hoy un estadio que se ha quedado pequeño, además de antiguo, y que los gestores tratan de adecentar para contentar a los técnicos de la UEFA y presumir de albergar una final europea.

El club se ha apresurado a advertir que la comodidad, seguridad, accesibilidad y todo lo que termina en dad están garantizadas para evitar de antemano las quejas que los socios han manifestado en cada primer encuentro en las últimas temporadas. En la pasada, sin ir más lejos, hubo que retranquear asientos en Fondo por las colas que se formaban a la hora de evacuar la grada.

Parece una tontería, pero para el buen funcionamiento de una entidad deportiva es importante el estado de satisfacción de la clientela, en este caso sus aficionados. Monchi ya lo advirtió en su día, aguantó el chaparrón de dudas y cierta antipatía que sabía que iba a despertar la apuesta por Lopetegui, una fase necesaria que ya quedó atrás. Ahora, el sevillista muere con su entrenador una vez que con éste su equipo ha sumado seis puntos en sus dos primeras salidas, algo que costaba una enormidad no hace mucho. Y casi nadie recuerda ya que, un verano más, las principales figuras del equipo han sido traspasadas

Pero para que todo siga su curso con este apaciguamiento de aguas es necesario que la senda no se tuerza. El Celta de Fran Escribá va a intentar que el Sevilla se salga de su camino con el protagonismo de dos hombres con pasado sevillista y que entrañan bastante peligro, Denis Suárez y Iago Aspas, así que toca concentrarse, convertir Nervión en ese mágico escenario que devora a los rivales y que los seis de seis se conviertan en nueve de nueve.

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