Sevilla FC-APOEL Chicharito, Munir, Mudo y Rony: la conexión transoceánica

Chicharito sonríe mientras le da el testigo a Dabbur en medio de una gran ovación. Chicharito sonríe mientras le da el testigo a Dabbur en medio de una gran ovación.

Chicharito sonríe mientras le da el testigo a Dabbur en medio de una gran ovación. / Antonio Pizarro

Chicharito Hernández ya sabe cómo suena el Ramón Sánchez-Pizjuán cuando canta un gol. Junto a la animosa grada de Gol Norte, apenas a unos metros, remató la mejor jugada del partido, una combinación transoceánica con participación de un brasileño con nacionalidad portuguesa, un argentino con nacionalidad italiana, un magrebí con nacionalidad española y un azteca (¿o es maya?) con nacionalidad mexicana. Franco Vázquez tomó el astrolabio en la corona del área y desde ahí dirigió con su suave timón de cadencia zurda el tiralíneas del 1-0. Una jugada para enmarcar e incluso exponer en el Archivo de Indias por la conexión de ida y vuelta de sus protagonistas. Una circunnavegación futbolera, un melting pot multiétnico.

El mexicano se ha agarrado con fuerza a la historia de amor del Sevilla con la UEFA Europa League. Desbrozó el camino del triunfo con un tiro de falta perfecto en Bakú, junto al Mar Caspio, y dio el triunfo ante el APOEL chipriota, un mediterráneo equipo amedrentado ante el poderío transatlántico del Sevilla de Munir, Rony Lopes o Dabbur.

El Mare Nostrum hispalense abarcó todos los mares conocidos desde aquella aventura que inició el portugués Magallanes y concluyó el español Elcano. Rony Lopes, internacional portugués nacido allende el Atlántico como Franco Vázquez o Chicharito, inició la combinación latina. Sacó su cuadrante y vio al Mudo con ganas de navegar en la corona del área. Se apoyó el ítalo-argentino en el mexicano, en un tuya-mía de habla española, y luego se la dio a Munir para completar la conexión de zurdos iniciada por Rony Lopes. El madrileño de origen marroquí lanzó un centro medido, a la primera, con el exterior, a la espalda de la zaga insular. Y allí apareció Javier Hernández para cantar su primer gol en Nervión.

Desde Gol Norte arreciaron los cánticos tras el descanso. Amainó el viento, se plancharon las velas de la nao sevillista y el Sevilla atravesó su particular mar de los Sargazos, ante las tímidas acometidas chipriotas. La grada se distraía con los cánticos más clásicos de Nervión. "Con el biri, biri, biri...". El gambiano no estaba esta vez en el palco para darle el toque africano al crisol sevillista. Salió Dabbur por Chicharito, con Nervión puesto en pie, y dinamizó el jolgorio del graderío. El israelí de etnia palestina cae más simpático que el recio ario De Jong. Un demarraje suyo fue recibido entre jaleos y palmas. De fondo seguía sonando Gol Norte: "Mí tío tenía razón...".

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